Por Roger Zuzunaga Ruiz

A inicios de diciembre del 2022 entraron en vigor las sanciones más duras “de todos los tiempos” contra Rusia: la prohibición de la Unión Europea y el G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) de la importación del petróleo ruso por vía marítima. Además, también se prohibió a navieras y aseguradoras europeas transportar crudo ruso a terceros países si se vende por encima de 60 euros el barril. Todo ello con el propósito de asfixiar el financiamiento de Moscú a la guerra en Ucrania. Pero no todo está saliendo como lo planean los países de Occidente aliados de Kiev.

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