La reciente captura y detención de un influencer nigeriano, conocido en como Hushpuppi parece una historia fantástica que recuerda mucho a la famosa estafa del príncipe nigeriano. Esta última pasó de las cartas a los e-mails durante el siglo XX. El ya era una pesadilla en aquel entonces.

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Hushpuppi era el alias que Raymond Igbalode Abbas usaba en Instagram. Su lujoso estilo de vida descrito en más de 500 fotos en la red social parecían mostrarnos a un exitoso desarrollador inmobiliario. El hombre de 38 años de edad, era en realidad —en palabras de las autoridades— el hacker más buscado de Nigeria.

Abbas no dejaba nada para el recato, como si se tratara del mismísimo principe nigeriano de las cartas de los años 90. El influencer mostraba sus aviones privados, ropa de diseñador y colecciones de autos de lujo en sus publicaciones de Instagram para satisfacer la curiosidad de sus más de 2,4 millones de seguidores.

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El instagramer nigeriano fue arrestado por la Policía Internacional (Interpol) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) el pasado miércoles 10 de junio de 2020 en Emiratos Árabes Unidos. Según reportes de los medios de Dubai, él no operaba solo, la última estafa de la banda estaba vinculada a una transacción de casi US$35 millones de dólares relacionada a la venta de respiradores para pacientes con COVID-19.

El operativo fue denominado Fox Hunt 2, en este también se atraparon a 11 criminales más. Los efectivos ingresaron durante la madrugada y sorprendieron a Abbas mientras dormía. Además de atraparlo, decomisaron documentos incriminatorios de un fraude a escala global por US$435 millones.

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El FBI y la Interpol confiscaron más de US$37 millones en efectivo, una flota de autos de lujo, teléfonos móviles, computadoras y discos duros. En estos dispositivos las autoridades hallaron cerca de 2 millones de e-mails de víctimas del estafador nigeriano.

Los sospechosos apuntaban a víctimas creando sitios web falsos de conocidas compañías y bancos en un intento de robar información de sus tarjetas de crédito y luego lavar el dinero”, detalló el brigadier Jamal Al-Jalaf de la policía de Dubai a The Sunday Times.

Actualmente la Comisión de Crímenes Financieros y Económicos de Nigeria (EFCC) está colaborando con el FBI para hallar a las víctimas del hacker. La entidad asegura que “está familiarizada con detalles espeluznantes de sus transacciones de lavado de dinero, que involucran a muchos ciberdelincuentes de alto perfil que se enfrentan a juicio en Nigeria”, según detalla en un hilo de Twitter.

Abbas atraía a sus víctimas con su lujoso estilo de vida en Instagram, según describen las autoridades nigerianas. Tanto él como los otros hackers atrapados por el FBI y la Interpol preferían escoger a sus potenciales víctimas en continentes alejados.

Alguna vez “el principe nigeriano de Instagram” publicó un video en el que lanzaba billetes de 100 dólares como si se tratara de confeti en un matrimonio. Se sabe que antes de aparecer en redes sociales como desarrollador inmobiliario fue comerciante de ropa de segunda mano. Ahora, gracias al exhaustivo trabajo de las autoridades internacionales sabemos que realmente era un hacker que está acusado de fraude en América, Europa y Nigeria. Con esto sabemos que no todo lo que brilla en Instagram es oro.

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