Por Roger Zuzunaga Ruiz

La guerra en Irán abrió un nuevo frente diplomático, esta vez en Europa. El Gobierno de Pedro Sánchez se negó a autorizar el uso de las bases españolas de Rota y Morón de la Frontera para operaciones vinculadas a la ofensiva de Estados Unidos en Medio Oriente y marcó distancia con la Casa Blanca con un mensaje directo: “No a la guerra”. La negativa ha tensado la relación con el presidente Donald Trump, quien reclama mayor respaldo de sus aliados y ha lanzado amenazas comerciales contra España.

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