
Escucha la noticia
La presión militar y psicológica de Estados Unidos sobre Nicolás Maduro se intensifica
Resumen generado por Inteligencia Artificial
Accede a esta función exclusiva
Resume las noticias y mantente informado sin interrupciones.
Se han cumplido ya dos meses desde que Estados Unidos empezó a desplegar, paulatinamente y sin pausa, navíos de guerra y tropas en el mar Caribe frente a las costas de Venezuela en medio de la lucha contra el narcotráfico y el “conflicto armado” declarado a los cárteles de la droga, recordando que Washington considera al líder chavista, Nicolás Maduro, como máximo cabecilla del Cártel de los Soles.
En este lapso de tiempo ya se han producido más de 15 ataques contra lanchas que presuntamente trasladaban drogas tanto en el Caribe como en el Pacífico, acciones armadas que han dejado ya unos 60 fallecidos, calificados como “narcoterroristas” por el presidente estadounidense, Donald Trump, y su secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Newsletter Vuelta al Mundo

Si bien no se han presentado pruebas contundentes del traslado de narcóticos en estas naves, en estas semanas se han hecho virales los videos de unos cuantos segundos publicados en redes por Trump y Hegseth de estas embarcaciones circulando en aguas internacionales antes de ser alcanzadas por proyectiles y volar por los aires. En el más reciente ataque, Hegseth se precia incluso de que fue el primero en ser realizado de noche.
Todas estas operaciones y la presencia militar estadounidense cada vez mayor en la zona llevan a pensar que el fin último va más allá del mensaje que repite el jefe del Pentágono: “Si usted es un narcoterrorista que trafica drogas en nuestro hemisferio, lo trataremos como tratamos a Al Qaeda. De día o de noche mapearemos sus redes, rastrearemos a su gente, lo perseguiremos y lo eliminaremos”.
El objetivo mayor estaría puesto no en eliminar, pero sí en neutralizar y sacar del poder a Maduro, por cuya captura Washington ofrece una recompensa de 50 millones de dólares, una cifra que supera la que en su momento se puso por la aprehensión de Osama bin Laden, el fallecido cabecilla de Al Qaeda. Un viraje político de proporciones en el país llanero es lo que estaría buscando la Administración Trump a partir de estas aparatosas acciones militares en el océano.
Cuando la próxima semana llegue al Caribe el portaaviones USS Gerald Ford, la nave más avanzada de la flota norteamericana, Estados Unidos tendrá frente a las costas de Venezuela ocho buques de guerra (seis de ellos destructores), tres buques anfibios y un submarino. Será el despliegue naval más grande en Latinoamérica en los últimos 40 años (ni siquiera durante la invasión a Panamá en 1989 fue de tal envergadura) y el mayor de la historia del gigante norteamericano desde la primera Guerra del Golfo (1991), según el experto y exmilitar Mark Cancian. Con el Ford llegan, además, buques de abastecimiento pensados para campañas largas.
El establecimiento de campamentos en Puerto Rico y la ejecución de maniobras militares conjuntas con Trinidad y Tobago dan indicios de que esto no es solo una demostración de fuerza sino un escalamiento planificado. El traslado de activos militares supone un costo enorme y parece difícil que solo vayan a atacar narcolanchas para retornar a sus bases y que Maduro siga en el poder. Recordemos que hace unas semanas, el presidente estadounidense Donald Trump autorizó a la CIA a realizar operaciones en Venezuela y Washington advirtió que ejecutará ataques a lugares puntuales. No saber de qué tipo serán y cuándo se llevarán a cabo tiene en zozobra al chavismo.
Descartada una invasión terrestre por el número insuficiente de tropas, el primer paso sería una ofensiva aérea con misiles. Según James Story, exembajador de EE.UU. en Caracas, “hay una probabilidad de 80% de que ocurra algo” como un bombardeo a pistas clandestinas o a puntos de acopio de droga en suelo venezolano. Y luego podría suceder lo mismo que en Yemen entre marzo y mayo, donde la Administración Trump atacó decenas de objetivos rebeldes y mató a cientos de insurgentes hutíes. Cancian coincide con Story: “Algo tendrá que pasar en las próximas semanas, una vez que mandas todo ese poder de combate creas una situación que no es estable”.
Tal parece que, sin desterrarla por completo, la opción de buscar la caída de Maduro a través de negociaciones con su entorno cercano a fin de quebrar esa adhesión ya no es prioridad. Y no solo esa modalidad se habría ensayado. La agencia AP difundió esta semana detalles de un complot según el cual un agente estadounidense de larga trayectoria intentó secretamente reclutar al piloto del dictador venezolano para desviar de forma disimulada un vuelo con Maduro a bordo a un lugar donde pudiera ser entregarlo a la custodia de Estados Unidos para enfrentar cargos de tráfico de drogas. Finalmente, el intercambio de mensajes a través de una aplicación de mensajería cifrada no logró su cometido.











