Matanza de Iguala: El laboratorio que analizará los restos
Matanza de Iguala: El laboratorio que analizará los restos

Los restos –una rótula y otra pieza del cuerpo humano–, según informó la fiscalía mexicana, serán enviados este miércoles a la para su análisis para su identificación.

"Dijeron del laboratorio que habían dos que tenían posibilidades, dos restos, solamente una rótula y un pedazo", ya que los restos fueron incinerados en una hoguera a 1.600 grados centígrados, señaló el fiscal mexicano

"No nos dijeron si se podía (identificarlos) pero nos dijeron que había una posibilidad", aclaró.

El laboratorio en cuestión es el Laboratorio Central de ADN, que forma parte del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck, un centro que posee una de las mayores bases de datos de ADN de Europa, y que, en los últimos 17 años ha logrado resolver más de 8.000 crímenes gracias a las pruebas forenses.

¿Pero qué convierte a este centro en el más adecuado para intentar resolver el caso?

ANÁLISIS MITOCONDRIAL
El laboratorio de Innsbruck se especializa en el desarrollo de nuevos métodos y tecnologías de análisis y reconocimiento forense para muestras dañadas, con un alto grado de degradación o en cantidades escazas.

El análisis al que se someterán los restos de México son pruebas de ADN mitocondrial, que consisten en el análisis de la información genética que cada individuo hereda de su madre y que está contenida en la mitocondria, los órganos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular.

A diferencia de las pruebas de ADN más comunes –y menos costosas–, que consisten en un examen de ADN nuclear, el análisis mitocondrial no requiere de células completas, es decir, células cuyo núcleo no ha sido dañado a causa de temperaturas extremas, como en el caso de los restos de Cocula.

En síntesis, éste es el método más utilizado en la identificación de personas desaparecidas, en casos de desastres naturales y otras situaciones en la que los restos están completamente destruidos o donde el material biológico es muy escaso, como en el caso mexicano.

Según explica Walther Parson, biólogo forense molecular y profesor asociado del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck con más de 20 años de experiencia en el campo, extraer ADN de restos calcinados es una tarea muy difícil.

No obstante el experto manifestó su confianza en los métodos especializados que utiliza el laboratorio, que en el pasado permitieron acabar con las especulaciones sobre los descendientes de los Romanov, la familia imperial rusa, al comprobar que ningún miembro había sobrevivido.

En dicho caso, los restos tenían más de un siglo, estaban disueltos en ácido y parcialmente quemados.

"Tenemos que extraer el ADN equivalente a sólo unas pocas células de una muestra, no importa cuán grande sea o en qué condición biológica se encuentre", explicó Parson, quien le dijo a BBC Mundo a través de un correo electrónico que por razones de confidencialidad no puede hablar ni dar detalles precisos sobre el caso.

Lo que se necesita para ofrecer resultados en semanas, son "cerca de 66 picogramos de ADN", agregó.

CREDENCIALES DE ÉXITO
Reconocido por la elevada calidad de sus análisis, este laboratorio fundado en 1997, cuenta con una serie de éxitos a lo largo de su trayectoria.

Sus investigaciones permitieron identificar a víctimas del gobierno de facto de Augusto Pinochet en Chile y a numerosas víctimas del tsunami de Asia en 2004.

El centro también se hizo cargo de la pruebas de ADN sobre el cráneo del músico Wolfgang Amadeus Mozart y resolvió el caso del poeta y filósofo alemán Friederich Schiller fallecido en 1805, al concluir que los restos que se consideraban suyos no le pertenecían.

Otros casos famosos incluyen el de un cadáver hallado en los Alpes, en la frontera entre Austria e Italia.

Luego de una investigación que se prolongó por siete años, se determinó que los restos pertenecían a un hombre que vivió en el año 3.300 a.C., al que los científicos bautizaron como el hombre de hielo u Otzi, porque fue hallado en los Alpes de Otzal.