Malena Newton

Hablar de muros históricos –algunos de ellos hoy en día considerados Patrimonio de la Humanidad– es ineludible. Sobre todo cuando empiezan los cálculos: de erigirse, el de Trump sería el más largo del mundo… después de la Gran Muralla China. Fortificación que se construyó para impedir la invasión de las tribus del norte. “Sin embargo fue invadida varias veces”, asegura el historiador Antonio Zapata. “La última dinastía china incluso fue de origen mongol… Todos los muros han sido sistemáticamente violados y ninguno ha funcionado en el largo plazo”.   

Ejemplos abundan como fósiles de serpiente. Sin embargo, no son cosa del pasado. Según un estudio de la investigadora Elisabeth Vallet, de la Universidad de Quebec, actualmente existen alrededor de 70 en el planeta (contra solo una decena hace un cuarto de siglo, tras la caída del muro de Berlín). “El de Trump ha llamado la atención sobre otros que ya existían y no habían despertado tanto interés”, explica el historiador José Ragas, radicado en Estados Unidos. “Uno pensaría que son anacrónicos, pero parecen ser una medida de resistencia ante un proceso muy actual: la globalización”.