El nuevo rostro de Reino Unido tras primeras decisiones de May

La flamante premier de , ha iniciado su labor con una medida muy polémica al nombrar como ministro de Relaciones Exteriores al teatral Boris Johnson, abanderado conservador de la salida de la Unión Europea (UE), en medio de un ‘núcleo duro’ que incluye un departamento específico para el , del que encargó a otro eurófobo: David Davis.

Esta pareja de euroescépticos marcará el tono de la desconexión y su designación se interpreta como un gesto muy hostil hacia Bruselas, en especial por las acciones y los dichos de Johnson durante la campaña al referéndum del 23 de junio.

“No nos despertemos el 24 de junio con la pesadilla de aún permanecer en la Unión Europea. Cree en el Reino Unido y vota abandonar” fue un mensaje en su cuenta de Twitter.

Según declaró al diario El Tiempo de Colombia Álvaro Méndez, profesor del London School of Economics, “este nombramiento va a tener consecuencias negativas para el país. Boris Johnson es una persona que no está preparada para esta posición, una muy seria. Las decisiones que se vienen tras el Brexit son muy importantes como para dejárselas a una persona que no tiene la experiencia de un gabinete de política exterior, de Cancillería”, 

Johnson, cuyo nombre sonó como posible sucesor del ya ex primer ministro David Cameron, pero que renunció por sorpresa a la carrera por convertirse en líder del Partido Conservador, liderará la diplomacia británica en un momento en el que el Reino Unido no solo va a negociar con Europa, sino que también debe comenzar a forjar acuerdos de comercio bilaterales con multitud de países, dado que pronto dejará de estar bajo el paraguas de la UE.

Pero no será Johnson el encargado directo de la desconexión con Europa, ya que esa labor se le ha encomendado, en una cartera especial para ello, a Davis, veterano diputado tory que disputó el liderazgo partidario con Cameron en el 2005. 

Davis fue ministro para Europa de 1994 a 1997, durante el mandato del premier John Major, y ocupó el cargo de presidente del Partido Conservador entre 2001 y 2002.

El nuevo Ejecutivo británico prescindió del hasta ahora titular de Economía, George Osborne, mano derecha de Cameron, y tendrá de nuevo a una mujer, la hasta ahora responsable de Energía y Cambio Climático, Amber Rudd, al frente de Interior, puesto que ocupaba May desde el 2010.

La primera ministra, que en los próximos días designará al resto de su gabinete, dio continuidad en Defensa a Michael Fallon, que afronta el reto de renovar la flota de submarinos nucleares Trident, proyecto de 31.000 millones de libras (más de 36.000 millones de euros) que los conservadores consideran vital para mantener la influencia internacional del Reino Unido.

May –segunda mujer al frente del Ejecutivo británico después de Margaret Thatcher, en el poder entre 1979 y 1990–, detalló en un discurso ante los medios sus principales objetivos para los tres años y medio de legislatura que tiene por delante.

“Al abandonar la Unión Europea, vamos a forjarnos un nuevo papel brillante y positivo en el mundo. Haremos del Reino Unido un país que trabaje no solo para unos pocos privilegiados, sino para cada uno de nosotros”, declaró.

“Lograremos superar este reto”, dijo May, que recalcó la vocación “unionista” del Partido Conservador y subrayó el valor de “los valiosos lazos entre Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte”.

May hereda la mayoría absoluta que logró Cameron en las elecciones generales del 7 de mayo del 2015, un año antes de que se viera obligado a presentar su renuncia ante la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio, cuando él había defendido la permanencia.

No obstante, estará aún más bajo el escrutinio del público, ya que no recibió la bendición del electorado en las urnas.

“Lo que está haciendo May con estos nombramientos es tratar de ganarse al ala más derechista del Partido Conservador porque no fue votada. Está simplemente creando un mandato”, aseguró Méndez.

 

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Fuente: El Tiempo, GDA/Agencias