EleccionesLos trabajadores de la acrópolis de Atenas respiraron con algo de alivio esta semana cuando las autoridades griegas anunciaron que los sitios arqueológicos del país permanecerán cerrados en las horas más calurosas del día. En la desértica Phoenix, capital de Arizona (EE.UU.), los médicos usaron bolsas para cadáveres llenas de hielo para mitigar el calor en la ciudad que batió un récord que mantenía desde hacía 49 años, al tener más de 20 días consecutivos temperaturas superiores a 43 °C. Países como China y Japón también redoblaron sus esfuerzos para enfrentar un clima descrito como infernal.
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Los termómetros no mienten. Cientos de millones de personas en el hemisferio norte se encuentran sofocadas por olas de calor extremo, en muchos casos acompañados de incendios forestales o inundaciones. Los hitos de altas temperaturas se rompen casi a diario en lugares muy distantes, donde la constante es que las autoridades siguen manteniendo al máximo las alertas.
Es un consenso entre la comunidad científica que las olas de calor que vemos por estos días en América del Norte, Europa y Asia son más intensas y frecuentes que en el pasado. Aunque el fenómeno de El Niño se ha considerado la causa de las mayores temperaturas de este año, el calentamiento global ha profundizado el problema.
Gino Passalacqua, doctor en Oceanografía y especialista en ciencias del clima y meteorología, explica que las olas de calor en curso ocurren cuando un sistema de alta presión en el hemisferio norte se queda estancado en un solo sitio por varios días o semanas, y este sistema de alta presión crea un domo de calor que atrapa aire muy cálido que viene generalmente del Pacífico o de los océanos. “Al ser un sistema de alta presión, comprime este aire cálido hacia la tierra y hace que se caliente más y se seque más”, dice a El Comercio.

Un agosto crítico
Lo más preocupante es que los pronósticos meteorológicos no vislumbran un alivio cercano. Incluso la agencia espacial de Estados Unidos (NASA) advirtió anteayer que la ola de calor en el hemisferio norte va a continuar a menos que cese el envío de gases con efecto invernadero a la atmósfera.

“Durante las últimas cuatro décadas ha habido un aumento de las temperaturas cada década. Este pasado junio fue el junio más cálido del que hay registros, y anticipamos que julio será probablemente el julio más caluroso”, ha advertido el director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, Gavin Schmidt.
- La Organización Panamericana de Salud señala que el cambio climático es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI.
- Según algunos análisis de salud, podrían ocurrir 250.000 muertes adicionales por año en las próximas décadas como resultado del cambio climático.
Passalacqua señala que todavía faltan algunas semanas para que el calor disminuya. “Debido a la circulación atmosférica, en algunos sitios el calor bajará la siguiente semana, pero luego retornará. Agosto es el mes más caluroso en el hemisferio norte. Climatológicamente, las temperaturas promedio tienen que seguir subiendo las siguientes dos semanas, pero podrían seguirse calentando después de eso”, afirma.

Explica, además, que, si bien normalmente la madrugada es el momento del día en que la temperatura disminuye debido a la falta de radiación solar, la existencia de los domos de calor hace que la temperatura no disminuya como es usual.

Efectos nocivos
Según la Organización Meteorológica Mundial, las olas de calor causan miles de muertes debido a que las condiciones de vida se vuelven intolerables, sobre todo cuando se prolongan por mucho tiempo. Las personas con condiciones de salud crítica y los adultos mayores son especialmente vulnerables a sus consecuencias.
Los estragos del calor pueden ser peores en las ciudades debido al concreto y la brea de las pistas, que incrementan la temperatura, por lo que puede haber 38 °C, pero la sensación térmica puede estar 4 o 5 grados por encima de eso, dice Passalacqua.
Los eventos climáticos extremos también se traducen en condiciones mucho más húmedas de lo normal, que provocan inundaciones como las de Italia y otros países, que causan la propagación de enfermedades. La Organización Mundial de la Salud advirtió ayer que tasas de dengue están aumentando en todo el mundo, y que los casos podrían acercarse este año a máximos históricos.

“Las condiciones de trabajo son más difíciles, sobre todo para labores físicamente demandantes que se realizan bajo el sol. También tiene un impacto serio en la producción de alimentos: las cosechas no aguantan el calor extremo por tanto tiempo. Entonces, o se pierde la cosecha o su volumen disminuye. Las predicciones globales debido a estas ondas de calor dicen que se reduce la producción de comida en 30%, y eso es muy significativo”, apunta Passalacqua.
Jorge Martinez Velezmoro
Médico internista de la Clínica Internacional
El cuerpo humano siempre va a tratar de volver a su temperatura estándar, que es de 37 °C, cuando se encuentra en un entorno mucho más caluroso. Para lograrlo, el principal mecanismo es el sudor. Ahora bien, la sudoración profusa, mientras ocurra a mayor temperatura, va a producir un fenómeno de deshidratación. Por eso importa que las personas expuestas a olas de calor se mantengan hidratadas.
Si la temperatura es muy extrema, veremos síntomas de agotamiento y golpes de calor, representados por edemas, dolores de cabeza, calambres, náuseas o vómitos. Todo esto puede llevar a daños o disfunción de órganos como el cerebro, el riñón, el corazón, y es ahí cuando podemos estar frente a un evento más serio, que puede ser mortal. Evidentemente, hay personas más susceptibles que otras a estas condiciones, como aquellos con enfermedades crónicas, los adultos mayores, niños o bebes que tienen menor superficie corporal para la sudoración.
Lo que se recomienda es tener reservas de agua y tratar de no estar expuestos al sol en los momentos de mayor calor. En algunas partes del mundo se está sugiriendo trabajar más temprano en la mañana y en la tarde-noche, sobre todo en los trabajos que se realizan al aire libre. Hay que mantener la hidratación, ventilar los ambientes, bañarse con agua fría.
Más que una preocupación médica, lo que estamos viendo con las olas de calor extremo es una preocupación de salud pública global. Es algo que todos deberíamos estar pensando en cómo manejar. Las olas de calor no solo afectan nuestra salud, sino también nuestra forma de vivir a futuro.

AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.

















