Milagros Asto Sánchez

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Desde “regímenes autoritarios” hasta “amenazas para la seguridad”. Los términos en los que los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte () se refirieron a y al concluir su cumbre en Bruselas dejaron en claro que la relación entre la alianza militar y ambos países se encuentra en un punto sumamente tenso.

Europa y Norteamérica deben permanecer fuertes y juntos para defender nuestros valores e intereses, especialmente en un momento en el que regímenes autoritarios como Rusia y China amenazan el orden internacional basado en reglas”, afirmó el secretario general del bloque, Jens Stoltenberg, al término del encuentro.

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En las conclusiones de la cumbre, que marcó el reencuentro de Estados Unidos bajo el liderazgo de Joe Biden con Europa, los 30 líderes de la OTAN señalaron que “las ambiciones de China” y su comportamiento representan “desafíos sistémicos” para la seguridad de la alianza.

Llamamos a China a respetar sus compromisos internacionales y actuar con responsabilidad en el sistema internacional, incluyendo los dominios espacial, cibernético y marítimo”, se lee en la declaración.

En cuanto a Rusia, la OTAN expresó que el fortalecimiento de su capacidad militar y actividades provocadoras en las fronteras de la alianza militar “cada vez más amenazan la seguridad del área euroatlántica”.

Hasta que Rusia demuestre respeto por la ley internacional y sus obligaciones y compromisos internacionales, no podrá haber un retorno a la normalidad”, añadieron.

Dragana Mitrovic, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Belgrado y directora del Instituto para Estudios Asiáticos de la misma ciudad, destaca que la OTAN se ha centrado en mantener el apoyo al orden económico, político y de seguridad mundial existente, tradicionalmente con Estados Unidos como líder.

El presidente estadounidense Joe Biden (izq.) y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se reúnen durante una cumbre de la alianza atlántica en Bruselas el 14 de junio de 2021. (Foto de Stephanie LECOCQ / POOL / AFP).
El presidente estadounidense Joe Biden (izq.) y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se reúnen durante una cumbre de la alianza atlántica en Bruselas el 14 de junio de 2021. (Foto de Stephanie LECOCQ / POOL / AFP).

Al perseguir ese objetivo, en la época de los crecientes ejes de poder multipolares procedentes de potencias emergentes, como China, o de potencias renovadas, como Rusa, y de potencias europeas más interesadas, como Alemania, la tarea de la OTAN se ha vuelto mucho más compleja. Por eso se está volviendo más y más agresiva verbal y estratégicamente e impregnada de ideología. China y Rusia son culpables de no ‘compartir los mismos valores’ con los miembros de la OTAN”, dice a El Comercio.

Para la experta, las consecuencias de esta dura retórica de la OTAN podrían incluir un mayor deterioro de las relaciones entre EE.UU., sus principales aliados y China y Rusia y otros estados que se inclinan por estos dos países o que simplemente hayan desarrollado una cooperación con ellos en diferentes ámbitos, desde el militar, comercial, energético, tecnológico, etc.

A continuación, ahondamos en las conductas chinas y rusas que tienen en alerta a los miembros de la OTAN.

La influencia y el poderío de China

Aunque el tono duro utilizado para referirse a Rusia no fue una sorpresa, es la retórica usada sobre China lo que atrajo una atención inusual y podría establecer las posiciones futuras de la alianza. Por primera vez, la OTAN consideró que el creciente poderío militar de China “presenta desafíos” y calificó a Beijing de “reto sistémico”.

Stoltenberg afirmó que el presupuesto militar de China ocupa el segundo lugar en el mundo solo después del de Estados Unidos, y que China está construyendo rápidamente sus fuerzas militares, incluida su armada, con tecnologías avanzadas, reseña el diario “The New York Times”.

En el documento de clausura de la cumbre, los líderes de la OTAN expresaron su preocupación por las “ambiciones declaradas y el comportamiento asertivo de China”, ya que plantean “desafíos sistémicos al orden internacional basado en reglas y a las áreas de seguridad” de la alianza.

La creciente influencia de China [...] puede representar desafíos que precisamos enfrentar juntos, como una alianza. Nos enfrentamos cada vez más a amenazas cibernéticas, híbridas y asimétricas”, dijeron.

El presidente de China, Xi Jinping. (Foto: Bloomberg)
El presidente de China, Xi Jinping. (Foto: Bloomberg)

Asimismo, señalaron que “China expande rápidamente su arsenal nuclear, con más ojivas y vectores más sofisticados” y que el país asiático “está cooperando militarmente con Rusia”.

Si bien Stoltenberg había dicho que “no habrá una nueva guerra fría con China”, afirmó que la OTAN debe “enfrentar los desafíos planteados por China a [la] seguridad”.

El domingo, el G7 ya había pedido un estudio más profundo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre los “orígenes del COVID-19”, con la participación de China, a quien también urgió a “respetar los derechos humanos” en la región de Xinjiang, hogar de la minoría musulmana uigur, y en Hong Kong, donde ha reprimido a los defensores de la democracia.

El analista internacional italiano y catedrático de la PUCP Francesco Tucci enfatiza que la alianza militar ha identificado a China como “desafío sistémico” al orden mundial, “con una gran presencia económica global y una fuerte inversión en las infraestructuras criticas europeas -principalmente en las redes de telecomunicaciones”.

Por su parte, Dragana Mitrovic explica que la influencia económica global de China, su creciente audacia y confianza en sí misma como gran potencia, junto con su tremendo crecimiento del poderío militar, son en sí mismos una amenaza para el orden existente.

Si añadimos que China no ha conseguido ‘cambiar’ y aceptar los valores de la OTAN y ha seguido siendo dirigida por el Partido Comunista Chino y su forma de gobernar el país y su pueblo, e incluso ha empezado a ‘exportar’ su modelo a muchos países cooperantes, eso crea un desafío al orden existente y a la OTAN como su guardián”, agrega.

El fortalecimiento militar de Rusia

Muchos líderes de la OTAN todavía ven a Rusia como la principal preocupación y han apuntado al fortalecimiento militar de Moscú como una amenaza para su seguridad, pues varios países miembros de la alianza comparten frontera con Rusia.

El creciente refuerzo militar de Rusia, su postura más firme, las nuevas capacidades militares y las actividades provocativas, incluso cerca de las fronteras de la OTAN [...] amenazan cada vez más la seguridad de la región euroatlántica y contribuyen a la inestabilidad a lo largo de las fronteras de la OTAN y más allá”, apuntaron los líderes en su declaración.

La OTAN también mencionó la “intensificación de acciones híbridas” realizadas por Rusia, en particular los “intentos de interferir en las elecciones y los procesos democráticos” de países aliados y “campañas de desinformación a gran escala”.

Stoltenberg afirmó que la relación de la alianza con Moscú está “en su punto más bajo desde la Guerra Fría” y afirmó que los países de la OTAN expresaron su solidaridad con países como Ucrania y Georgia.

La OTAN cuestiona la política exterior hacia los vecinos -principalmente Ucrania y Georgia- que sufrirían graves injerencias rusas, así como los miembros de la organización atlántica objetos, en estos años, de repetidos ciberataques”, indica Francesco Tucci.

El presidente de Rusia Vladimir Putin. (Sergei Ilyin / Sputnik / AFP).
El presidente de Rusia Vladimir Putin. (Sergei Ilyin / Sputnik / AFP).

Para Dragana Mitrovic, lo que “irrita” a Estados Unidos y a sus aliados es el “éxito de Rusia a la hora de mantener su influencia global, su resistencia a las duras sanciones y a la creciente presión en diferentes esferas de la seguridad, su capacidad para lograr incluso el éxito en la ‘diplomacia de la vacuna’”.

La declaración de la OTAN se da dos días antes de la reunión de Joe Biden con Vladimir Putin en Ginebra (Suiza).

En suma, la experta considera que las mayores amenazas que la OTAN ve ahora en China y Rusia son, básicamente el poderío militar que poseen ambos países, la experiencia de Rusia como potencia mundial y su peso como superpotencia energética, así como la creciente influencia de China sobre muchos países que son receptores de su financiación, inversiones y proyectos, tecnología, etc.

Además, ambos países tienen capacidad para involucrar a las economías emergentes, a muchos países europeos, centroasiáticos, africanos y latinoamericanos en marcos de cooperación más o menos exitosos y duraderos, crear instituciones financieras y de desarrollo alternativas o representar esos intereses en las organizaciones internacionales existentes, empezando por la ONU”, agrega.

Francesco Tucci agrega que la escalada de tensión se debe también a que el mandatario estadounidense, Joe Biden, quiere recuperar esferas de influencias político-económicas evitando la expansión de las dos potencias rivales. “En el caso de China, Biden sigue la ruta trazada por Trump: guerra comercial y alternativas a la iniciativa OBOR (One Belt one Road – la Nueva Ruta de la Seda) de Beijing. En el caso de las relaciones con Rusia, una política más asertiva protegiendo los interesas estadounidenses y de los aliados”, señala.

Para el experto, las consecuencias de la retorica de la OTAN serán relaciones más tensas, “pero difícilmente China y Rusia cambiarán sus propósitos buscando en el sistema internacional, ya multipolar, espacios para lograr sus propios intereses”.

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