ArgentinaUn posible brote de hantavirus en un crucero neerlandés ha dejado un saldo de tres personas fallecidas y ha generado preocupación entre la comunidad sanitaria internacional. Solo se ha confirmado que una de las muertes fue a causa del patógeno, mientras que los otros dos decesos y tres casos adicionales de contagio siguen en investigación.
Un posible brote de hantavirus en un crucero neerlandés ha dejado un saldo de tres personas fallecidas y ha generado preocupación entre la comunidad sanitaria internacional. Solo se ha confirmado que una de las muertes fue a causa del patógeno, mientras que los otros dos decesos y tres casos adicionales de contagio siguen en investigación.
La embarcación, de nombre MV Hondius, partió el 1 de abril desde Ushuaia (Tierra del Fuego, Argentina) y lleva más de un mes de viaje, habiendo pasado por el Atlántico Sur e incluso la Península Antártica como parte de la ruta polar que tenía programada.
La primera muerte se produjo tan solo diez días después de que el barco zarpara. El fallecido era un hombre oriundo de Países Bajos y su esposa falleció poco después.
El 27 de abril se reportó que un pasajero de origen británico que mostraba síntomas graves fue trasladado a Johannesburgo (Sudáfrica) y mientras era tratado se detectó que era positivo a hantavirus, siendo hasta ahora el único caso confirmado.
Oceanwide Expeditions, operador turístico a cargo del crucero, ha indicado que esta persona continúa en cuidados intensivos y que dos tripulantes de la embarcación muestran complicaciones similares, por lo que ha solicitado facilidades para su evacuación y atención.
Durante el último fin de semana el MV Hondius llegó a las costas de Praia, capital de Cabo Verde, pero las autoridades del país africano no otorgaron el permiso de desembarco argumentando que la medida tenía como fin “proteger a la población” local.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que ha seguido la atención de los viajeros y ha desplazado personal médico listo para subir y revisar el crucero, a la vez que ha indicado que las posibilidades de transmisión del hantavirus son bajas.
“El riesgo para el conjunto de la población sigue siendo bajo. No hay ningún motivo para que cunda el pánico ni para imponer restricciones de viaje”, indicó Hans Kluge, director de la OMS en Europa.
La cancillería de Países Bajos ha señalado que viene estudiando la posibilidad de evacuar a los dos tripulantes que permanecen en estado delicado, a la vez que Oceanwide Expeditions ha comunicado que “se está barajando la opción” de llevar el buque hasta Las Palmas o Tenerife (Islas Canarias, España) para tratar a los enfermos y “llevar a cabo nuevos exámenes médicos”.
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El crucero MV Hondius zarpa desde Ushuaia (Argentina) con 149 personas de 23 nacionalidades a bordo. Del total, 88 son pasajeros y 61 son tripulantes.
Un pasajero neerlandés de 70 años fallece a bordo y su cuerpo es desembarcado en la isla de Santa Elena. Su esposa, de 69 años y también procedente de Países Bajos, fallece poco después.
Un ciudadano británico enfermó de gravedad y es trasladado a Sudáfrica para recibir tratamiento. Se confirmó que esta persona dio positivo por hantavirus.
Un hombre originario de Alemania muere en el crucero y se desconoce hasta hoy la causa del deceso.
El MV Hondius llega al borde de la costa de Cabo Verde, pero el permiso de desembarco es denegado debido a potenciales riesgos sanitarios.
Dos tripulantes del crucero, un neerlandés y un británico, permanecen enfermos con síntomas respiratorios. Uno de ellos se encuentra grave.
El gobierno de Países Bajos analiza llevarse a ambos tripulantes enfermos para su tratamiento.
Se permite el acceso de médicos a la embarcación para tratar y examinar a los enfermos, pero no se da autorización para su evacuación.
La OMS señala que el riesgo de propagación de la enfermedad “es bajo” y que no hay motivos para impedir el desembarco.
Se comunica la posibilidad de desembarcar en las islas Canarias para la realización de los exámenes médicos.
El patógeno y las enfermedades
Las enfermedades por hantavirus son de origen zoonótico, es decir, que son transmitidas de animales a humanos y son provocada por virus de la familia Hantaviridae (clase Bunyaviridae).
Según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU., el principal vector de los contagios son roedores pequeños. El hantavirus se transmite a los seres humanos cuando estos se exponen al polvo de los nidos, las heces, la orina e incluso la saliva de estos animales. Los restos biológicos también tienen el potencial de contaminar alimentos.

Si bien las mordeduras y arañazos se citan como posibles causas de infección, las autoridades sanitarias estadounidenses señalan que se trata de casos menos frecuentes.
Estos virus pueden provocar enfermedades distintas en los humanos, siendo una de ellas el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), asociado a las variantes americanas de este patógeno, y tienen tasas de mortalidad muy altas que oscilan entre el 30% y el 40% de los casos; sin embargo, estas cifras varían mucho según la región.
En el SPH los síntomas son parecidos a los de la gripe y pueden tardar en aparecer entre una y ocho semanas tras el contacto con los roedores o sus restos. Entre estos signos se encuentran fiebre, escalofríos y dolores musculares.
Lo que tiene potencial de hacer peligroso este cuadro es que la sensación de mejoría luego de dos días resulta engañosa, debido a que puede estar seguida por un deterioro rápido. Desde el cuarto al décimo día de la fase inicial de la enfermedad surgen síntomas tardíos entre los que se encuentran tos seca y dificultad respiratoria.
La transmisión de hantavirus de persona a persona es poco frecuente y solo se ha detectado en la cepa denominada Andes virus, principal responsable del SPH. Estudios durante la década pasada señalaron que se trataba de muy pocos casos y estos solían darse en parejas o personas que compartían habitación bajo condiciones bastante específicas.
La otra enfermedad generada por los hantavirus es la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) que, como señala su nombre, afecta a los riñones y es provocada sobre todo por las variedades asiáticas y europeas del virus.
Este mal suele desarrollarse entre la primera y segunda semana tras el contagio, pero puede llegar a manifestarse incluso a partir de la octava semana.
Los síntomas propios de esta dolencia van desde dolores de cabeza intensos, náuseas, fiebre y escalofríos, hasta dolores en el torso e incluso visión borrosa. Manifestaciones adicionales son una presión arterial baja, enrojecimiento del rostro y ojos, sarpullido y en situaciones más graves insuficiencia renal aguda y hemorragia interna.
A diferencia del SPH, la FHSR tiene una tasa de letalidad más moderada que va del 5% al 15% de los casos. Las variantes Dobrava-Belgrado (Europa) y Hantaan (Asia) son las principales responsables de los cuadros más severos. Aunque el virus de Seúl es una variante de hantavirus oriunda de Asia, tiene presencia en todo el mundo, pero sus cifras de mortalidad son mucho más discretas, siendo inferiores al 1%.
De momento no hay vacunas contra los hantavirus y los tratamientos son esencialmente de apoyo hasta la recuperación. Los pacientes que llegan a tener dificultades severas para respirar son intubados, y en los casos de daño renal por la FHSR se puede llegar a someter a los enfermos a diálisis.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

















