DeportesEl gobierno de Suiza acaba de anunciar que su población decidirá en un referéndum si se fomenta la producción y consumo de alimentos vegetales en lugar de aquellos de origen animal.
El gobierno de Suiza acaba de anunciar que su población decidirá en un referéndum si se fomenta la producción y consumo de alimentos vegetales en lugar de aquellos de origen animal.
La propuesta, que será votada el 27 de setiembre, tiene como argumentos la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, buscando que el país europeo pase a producir el 70% de sus propios alimentos, bastante por encima del 46% actual. De aprobarse la medida, las autoridades helvéticas deberán trabajar de cara a lograr esos objetivos a lo largo de una década entera.
En la misma consulta popular los suizos también definirán si aprueban otra iniciativa que busca definir como perpetua la tradicional neutralidad del estado alpino.
Este proyecto plantea que cualquier tipo de apoyo a cualquier bando militar o alianza quedaría definitivamente restringido y solo podría producirse en caso de que Suiza sea víctima del algún ataque directo, siempre en función de sus necesidades de seguridad. El borrador sometido a consulta indica que la federación de cantones tampoco podría sumarse a sanciones internacionales emprendidas contra un país en guerra fuera del marco de la ONU.
ETERNA CAMPAÑA
Los suizos acuden unas cuatro veces al año a consultas populares de este tipo y esto se fundamenta en las particularidades de su sistema político y la organización del país. Se trata de un estado conformado por 26 cantones, cada uno con gran autonomía en las decisiones, y esa independencia se extiende también a niveles territoriales más pequeños como los municipios.
Esto viene acompañado de una democracia directa que se caracteriza por una participación ciudadana en la política de profundo arraigo, que se traduce en los referendos que se llevan a cabo generalmente en los meses de abril, junio, setiembre y noviembre, siempre en un domingo.
Los temas propuestos no solo proceden de las autoridades, sino que también recogen toda clase de iniciativas que surgen de la misma ciudadanía para proponer leyes o frenar normativas ya aprobadas.
En este último caso, una persona o colectivo que desapruebe alguna regulación tiene un marco de 100 días desde la publicación oficial de una ley para recolectar un total de 50.000 firmas para llevar a referéndum la derogación de la normativa.
Para llevar propuestas de leyes a la votación popular, el requerimiento es superior, ya que se necesitan las firmas de 100.000 ciudadanos, aunque esta vez el plazo de recolección es considerablemente mayor: 18 meses.
El citado mecanismo tiene algunos límites debido a que los poderes Ejecutivo y Legislativo cuentan con la posibilidad de presentar un contraproyecto si es que consideran que la iniciativa popular es inviable o muy radical. De ser este el caso, la propuesta gubernamental es incluida dentro del referéndum junto a la iniciativa popular original.
Cada referéndum usualmente tiene tres o cuatro preguntas independientes sobre diversas temáticas, y en una misma jornada los ciudadanos helvéticos pueden votar por cuestiones tan diferentes como el etiquetado de alimentos, las condiciones matrimoniales o la protección de la biodiversidad.
Para aliviar esta carga procesal, el estado helvético da a su población la facilidad de votar por correo o recurrir al método tradicional.
Dentro de ese contexto, es habitual ver un gran proselitismo a lo largo del año, con abundantes carteles, anuncios y mensajes por Internet promocionando una enorme diversidad de proyectos, por lo que hay quienes llaman a Suiza “el país en eterna campaña”.
TODO SE PUEDE VOTAR
Esta iniciativa permanente de los suizos por involucrarse de forma directa en la dirección política ha dado lugar a una enorme cantidad de propuestas que llegaron a referéndum, algunas de las cuales podrían ser consideradas peculiares por quienes viven fuera del estado centroeuropeo.
Aquí recolectamos algunos casos que llaman la atención no solo por la naturaleza de la propuesta, sino por la decisión de la población helvética.
Vacas y cabras con cuernos
En el 2018 un ganadero llamado Armin Capaul logró recolectar 100.000 firmas para modificar la Constitución y entregar subsidios a los productores de su sector que dejaran crecer los cuernos de vacas y cabras.
En la industria agropecuaria helvética es una práctica común extirpar esta prolongación corporal de los animales citados —con dos tercios de las vacas descornadas en ese territorio— porque eso facilita y abarata su mantenimiento al no ser necesarios corrales individuales que eviten accidentes o limiten la capacidad de alojar el ganado.

Capaul hizo campaña para desincentivar lo que consideraba un acto de crueldad contra los animales, pero no pudo lograr su objetivo porque el 54% de los votantes suizos rechazó la propuesta al considerarla demasiado costosa para el Estado.
Domingos sin transporte
Colectivos estudiantiles llevaron a referéndum en 1978 una propuesta para prohibir el tráfico motorizado en tierra, aire e incluso en el agua el segundo domingo de cada mes.
El proyecto se inspiró en una decisión que tomó el gobierno suizo durante los años anteriores: vetar la circulación de automóviles algunos domingos tras la crisis del petróleo de 1973. La imagen de carreteras vacías y silenciosas generó un interés por prolongar esos momentos para dar un impulso a la ecología y mayor tranquilidad a la población.

No obstante, el 63% de los votantes dio la espalda al proyecto, que por entonces fue considerado muy radical por el potencial daño que habría provocado al turismo y a la libertad de desplazamiento, incluyendo los traslados por emergencias.
Vacaciones XL
La preocupación de algunos ciudadanos por el estrés laboral llevó a que en el 2012 se propusiera aumentar las vacaciones pagadas por ley de cuatro semanas anuales a seis.
Más allá de que en el papel podría haber sido un planteamiento tentador en cualquier parte del mundo, un contundente 66,5% de los votantes de Suiza rechazó la iniciativa.
Los argumentos para la negativa fueron básicamente económicos: la prolongación del descanso incrementaría el costo laboral y llevaría a una pérdida de competitividad de las empresas helvéticas, célebres por su alto valor añadido, con respecto a las de otros países europeos.
No a los aviones ruidosos
En el 2008 se impulsó una campaña que buscaba prohibir la presencia de aviones de combate en zonas turísticas a causa del ruido que provocaban, la cual se logró llevar a votación popular.
El planteamiento era que mientras se mantuvieran los tiempos de paz, las aeronaves de guerra deberían ser llevadas y permanecer en la localidad de Meiringen, fin para el que se buscaba introducir un artículo en la Constitución.

Lo llamativo del caso era que bajo el concepto de “área turística” la circulación de los aviones se vería limitada en buena parte del país en la práctica, debido a que el turismo es una actividad promovida activamente por la gran mayoría de los municipios y unidades subnacionales suizas.
La iniciativa finalmente encontró el rechazo en el referéndum, donde se impuso el “no” con un 68% de los votos.
Ingreso mínimo universal
Algo similar sucedió cuatro años más tarde, cuando se consiguieron las firmas para llevar a consulta garantizar a todos los ciudadanos adultos de forma incondicional un ingreso de unos 2.500 dólares mensuales y 625 por cada niño. Esto incluía a los extranjeros que tuvieran cinco o más años residiendo en Suiza.
Los impulsores del proyecto señalaban que esta medida sería un punto de partida para combatir la desigualdad en un país con un costo de vida alto.
Sin embargo, los suizos descartaron el ingreso mínimo universal de forma inobjetable, con el “no” sumando el 76,9% de los votos. La propuesta fue criticada porque se consideró que habría desincentivado el trabajo y habría supuesto una pesada carga fiscal para el Estado.
Matrimonio en manos de los hombres
Hacia 1985 se encontraba en vigor una regulación para el matrimonio que establecía que las mujeres tenían los mismos derechos de administración que los hombres sobre los bienes conyugales.
Pese a ello, en el citado año un grupo de ciudadanos logró las firmas para que se votase en referéndum volver a la legislación anterior: con los varones teniendo la prerrogativa total sobre la gestión de los bienes, incluso aquellos obtenidos por sus parejas. Además de no permitir cualquier control patrimonial a las mujeres, la regulación que se buscaba devolver también facultaba a los hombres para impedir que sus esposas pudieran trabajar.
Finalmente, el 54% de la población le dio la espalda a la medida, confirmando un rumbo más igualitario para las relaciones entre la población femenina y masculina.
LAS QUE NO LLEGARON AL VOTO
El proselitismo suizo en toda clase de temas ha tenido facetas más extravagantes que no llegaron a la votación. Mientras que algunas contaron con el favor de miles de ciudadanos helvéticos, otras tantas se quedaron por el camino al ser consideradas descabelladas o simplemente no sumar el apoyo suficiente.

Durante los dos últimos años un grupo de ciudadanos entusiastas por las criptodivisas hizo campaña por proponer que el Banco Nacional de Suiza incluyera de forma obligatoria al bitcoin entre sus reservas oficiales. El proyecto planteaba un cambio en la Constitución para ese fin, pero únicamente llegó a los 50.000 firmantes y no logró incluirse en las consultas populares.
Durante la presente década también surgió una propuesta contra las redes 5G, que buscaba responsabilizar legalmente a las empresas de telecomunicaciones ante cualquier daño generado por los emisores de señales inalámbricas.
Los organizadores de la iniciativa afirmaban que la radiación provocada por esta tecnología podía provocar males como dolor de cabeza, trastorno del sueño o fatiga, pero sus argumentos no lograron convencer a los helvéticos. El 3 de julio del 2021 venció el plazo para la presentación de firmas y el proyecto se quedó en 92.000, bastante cerca de las 100.000 necesarias.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.


















