Al menos 95 personas murieron el sábado cuando una manifestación pro-kurda y a activistas izquierdistas afuera de la principal estación de trenes de Ankara, en , semanas antes de las elecciones, en la incursión más letal de este tipo en territorio turco.

Las explosiones ocurrieron a segundos de diferencia mientras cientos de participantes se estaban reuniendo para la manifestación por la paz, organizada por el sindicato de trabajadores del sector público turco y otros grupos civiles.

La protesta pretendía pedir una mayor democracia y el fin de la reanudación de la violencia entre los rebeldes kurdos y las fuerzas de seguridad turcas.

El primer ministro Ahmet Davutoglu dijo que había "fuertes indicios" de que los ataques —que ocurrieron a una distancia de unos 50 metros de distancia entre sí— fueron atentados suicidas. Declaró un periodo de luto oficial de tres días en memoria de las víctimas, así como para todos quienes murieron en ataques terroristas desde julio.

Horas después de los ataques, el gobierno turco impuso un bloqueo informativo temporal sobre las imágenes de las explosiones, como fotografías horripilantes o sangrientas o "imágenes que crean una sensación de pánico". Un portavoz advirtió a los medios de comunicación que podrían enfrentarse a un "apagón total" si no cumplían la orden.

Muchas personas en Ankara informaron que no podían acceder a Twitter y otros medios sociales después de las explosiones. No estaba claro si las autoridades habían bloqueado el acceso a esas páginas, pero Turquía impone frecuentemente esos apagones informáticos después de ataques.

- Momento tenso -

El atentado del sábado ocurrió en un momento tenso para Turquía, un miembro de la OTAN que es limítrofe con Siria, una nación devastada por la guerra. Turquía ha acogido más refugiados que cualquier otra nación del mundo y realizará elecciones generales el 1 de noviembre

Las autoridades elevaron el estado en alerta después de que Turquía accedió a tomar un papel más activo en la batalla liderada por Estados Unidos contra el grupo Estado Islámico.

Turquía abrió sus bases a las aeronaves de Estados Unidos para lanzar ataques aéreos contra el grupo extremista en Siria y llevó a cabo un número limitado de bombardeos por sí misma. Rusia también ha saltado a la palestra recientemente en apoyo del gobierno sirio, bombardeando varios sitios en Siria y, según informe, violando el espacio aéreo turco un par de veces en la última semana.

El ministro de Salud, Mehmet Muezinoglu, dijo que otras 246 personas resultaron heridas en los ataques en Ankara. Precisó que 95 personas murieron en el lugar y que otras 24 murieron después de ser llevadas al hospital.

Fuente: AP / Reuters