WUFLa seguridad nuclear es un permanente motivo de tensión en la guerra en Ucrania. Desde la invasión rusa, la preocupación por las centrales nucleares en territorio ucraniano ha ido en aumento dentro y fuera del país. Los temores apuntan, sobre todo, a la situación de Zaporiyia, la mayor central atómica de Europa que se encuentra ocupada por fuerzas de Moscú sin posibilidad de una supervisión internacional.
“Creo que la situación sigue siendo insostenible y cuanto más tiempo pasa, más insostenible es”, dijo a la agencia Efe el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi.
MIRA: Ucrania destruye polvorín enemigo y el ejército de Rusia improvisa una morgue para sus fallecidos
El funcionario de la ONU alertó justamente por la central nuclear de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, que cayó en manos de las fuerzas rusas a inicios de marzo. Afirmó que el OIEA ha tenido problemas en el suministro de datos sobre la situación de la planta debido a desconexiones frecuentes e insistió en que se deben realizar tareas de reparación y de supervisión que no se están llevando a cabo.
Grossi también aseguró que la falta de cooperación rusa hace imposible verificar las serias acusaciones hechas por Ucrania en torno a la seguridad nuclear. El presidente del regulador nuclear ucraniano, Petro Kotin, denunció a Moscú la semana pasada acusándola de militarizar la planta de Zaporiyia con la instalación de armas pesadas, incluidos misiles, con los que atacan urbes cercanas bajo control de Kiev.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/ZL72B7SGLBEKVEP7PUUZLQ247Y.jpg)
“Hay muchos riesgos y los riesgos están creciendo a medida que la guerra se recrudece. Ucrania tiene una serie de centrales nucleares, entre ellas la más grande de Europa, y también tiene Chernóbil”, dice a El Comercio Román Ortiz, analista español del Centro de Seguridad Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid).
Amenazas de seguridad
Desafortunadamente, son varios los riesgos en torno a la seguridad nuclear en Ucrania. La exrepública soviética es un país nuclearizado. Cuenta con cuatro plantas de ese tipo que tienen a su vez 15 reactores con capacidad para producir 13.835 megavatios, los mismos que proveen más del 60% de la electricidad que produce el país.
Ortiz ve peligros de tres tipos. Por un lado, está el riesgo de que las operaciones militares golpeen a los reactores nucleares, lo que podría ocasionar una fuga de material radioactivo. El segundo problema tiene que ver con el enfriamiento del reactor.
“Los reactores normalmente tienen que estar enfriados por agua y para evitar que el agua se evapore y haya un riesgo de expulsión de material radioactivo se requiere un sistema de enfriamiento. El riesgo es que la guerra afecte el sistema de enfriamiento”, dice el experto.
Un tercer peligro yace en la enorme cantidad de material radioactivo almacenado y que debe estar bajo control. “En el caso de Zaporiyia estamos hablando de toneladas de plutonio. Si no se dan las condiciones de seguridad en torno a ese material, evidentemente también hay un riesgo”, agrega Ortiz.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/GIYDCMZNGAZS2MBUKQYDAORSGA.jpg)
Carlos Umaña, miembro de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) y de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, apunta que en tiempos de guerra aumenta el riesgo de que ocurra algún accidente, ya sea por mal mantenimiento de las centrales o porque no se reciba el suministro eléctrico necesario para esas plantas.
“Tanto por eso o por algún accidente durante fuego cruzado se corre el riesgo de que haya un accidente nuclear. Esto es más riesgoso en un país como Ucrania, que tiene tantos reactores nucleares, tiene 16 para un territorio no tan extenso”, dice a este Diario.
En cuanto a las armas nucleares, agrega que hay un riesgo existencial y que este no es solo para Ucrania, sino para todo el mundo. “Rusia, conforme va pasando el tiempo y se va alargando el conflicto, está aumentando las amenazas nucleares. Eso incrementa el riesgo de que, de forma intencional, o más probablemente, por accidente, se llegue a usar un arma nuclear y se desate una tercera guerra mundial con armas nucleares que tendría consecuencias globales”, señala.
“Incluso si los países del hemisferio sur no recibimos ningún impacto con una bomba nuclear, las consecuencias climáticas serían catastróficas para la civilización y para la especie humana. En ese sentido, es absurdo estar en una crisis existencial altísima por una retórica política”, añade.
“El riesgo va a empeorar”
Los expertos coinciden en que el escenario actual apunta a que los riesgos solo van a empeorar. En un escenario ideal, lo que Rusia debería hacer es frenar sus operaciones militares en torno a los reactores y las instalaciones nucleares.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/BZLD7Y7PPFCPTO7EQVO64HVP5Q.jpg)
Ortiz afirma que el problema es que Rusia está tratando de utilizar esos reactores como una especie de elemento de chantaje. Por un lado, para mostrar hasta qué punto la guerra puede tener consecuencias catastróficas y, por otro, lo que está tratando de hacer es beneficiarse económicamente del control que ha obtenido de algunos de esos reactores.
“El riesgo es enorme y va a empeorar porque las operaciones se van a recrudecer. Rusia está haciendo uso de una manera masiva de artillería muy poco precisa. La única manera que tiene de cubrir los blancos es utilizar la artillería de forma masiva, eso hace que los riesgos de que incluso accidentalmente se produzca un impacto sobre instalaciones nucleares sean muy grandes”, afirma.
Umaña agrega que, en ese escenario, es más necesario que los reactores nucleares estén siempre supervisados por personal capacitado. Apunta que incluso en caso de un desastre nuclear siempre tiene que haber gente detrás de los reactores para contener la radiación lo más posible. Según Ucrania, unos 500 soldados rusos siguen en el emplazamiento de la planta de Zaporiyia y la tienen bajo su control.
“En la invasión de Ucrania, cuando los rusos toman el reactor nuclear, no se permite supervisión. No se sabe qué o cuánta gente está trabajando o gestionando las centrales nucleares, entonces eso es un peligro porque no sabemos si es personal capacitado o si son soldados de 20 años los que están ahí, detrás de los controles o tomando las decisiones que podrían ser catastróficas”, concluye.
AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.

:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/GIYTAMZNGAZS2MBVKQYDAORSGE.png)











