Los malienses vitorean cuando los militares entran en las calles de Bamako, Malí, el 18 de agosto de 2020. (EFE / EPA / MOUSSA KALAPO).
Los malienses vitorean cuando los militares entran en las calles de Bamako, Malí, el 18 de agosto de 2020. (EFE / EPA / MOUSSA KALAPO).
Redacción EC

El presidente de , Ibrahim Boubacar Keita, anunció su dimisión y la disolución del Parlamento y del gobierno en una alocución difundida en la madrugada del miércoles por la televisión nacional, ORTM, unas horas después de haber sido detenido por militares rebeldes.

“Querría en este momento preciso, al tiempo que agradezco al pueblo maliense su acompañamiento a lo largo de estos largos años y su caluroso afecto, anunciarles mi decisión de abandonar mis funciones, todas mis funciones a partir de este momento”, con “todas las consecuencias que se derivan: la disolución de la Asamblea Nacional y la del gobierno”, dijo Keita.

Tamto el presidente de Mali como su primer ministro, Boubou Cissé, fueron “detenidos” el martes en Bamako por militares amotinados, afirmó a la AFP uno de los jefes del alzamiento.

Ambos estuvieron ausentes este martes durante las largas horas que duró lo que parecía un motín y luego se transformó en golpe de Estado.

Incluso un comunicado supuestamente firmado por Cissé esta misma tarde, que apelaba al diálogo con los golpistas, fue puesto en duda por los observadores y atribuido a personas de su entorno que trataban de ocultar la gravedad de la situación.

El presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keïta (derecha) y su primer ministro, Boubou Cissé. (Foto: Ludovic MARIN and Sia KAMBOU / AFP).
El presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keïta (derecha) y su primer ministro, Boubou Cissé. (Foto: Ludovic MARIN and Sia KAMBOU / AFP).

La noticia del aparente triunfo del golpe se expandió inmediatamente por la capital, por cuyas principales avenidas circulan vehículos militares, y en donde miles de personas salieron a las calles en actitud festiva, celebrando lo ocurrido, que aparentemente ha tenido lugar sin derramamiento de sangre.

Mali es uno de los países más pobres del mundo, enclavado en el Sahel, y escenario desde hace años de atentados yihadistas y enfrentamientos intercomunitarios.

- Enclavado en el Sahel -

Mali, en su mayoría desierto y con frontera con siete países, está atravesado por el río Níger. Su población de 20 millones de habitantes está integrada por una veintena de etnias.

Esta antigua colonia francesa, independiente desde 1960, fue dirigida por Modibo Keita hasta 1968, año del golpe de Estado militar de Moussa Traoré, depuesto en 1991.

En 1992, Alpha Oumar Konaré fue el primer presidente democráticamente elegido.

Ibrahim Boubacar Keita, conocido como "IBK", fue elegido en 2013 y reelegido en 2018, frente al opositor y antiguo ministro de Finanzas Soumaila Cissé, que fue secuestrado a finales de marzo antes de las elecciones legislativas por supuestos yihadistas.

Desde junio, una coalición heterogénea de opositores políticos, responsables religiosos y miembros de la sociedad civil han multiplicado las protestas contra Keita, acusado de mala gestión. Un grupo de militares lo detuvieron el martes obligándole a dimitir y a disolver el gobierno y el Parlamento.

- Rebeliones tuareg y ofensiva yihadista -

Desde la independencia, Mali ha vivido varias rebeliones de los tuareg, un pueblo nómada del Sáhara de origen bereber que está en contra del dominio de las poblaciones sedentarias negras del sur.

La rebelión de 1990-1994 dejó más de mil muertos. En 2006, varios centenares de exrebeldes volvieron a empuñar las armas. Hasta 2009 hubo numerosos ataques, ofensivas y toma de rehenes, entreverados con acuerdos de paz.

En 2012, el norte de Mali cayó en manos de los grupos yihadistas vinculados a Al Qaida que han perpetrado numerosas matanzas.

Los soldados de Mali llegan a la plaza de la Independencia en Bamako el 18 de agosto de 2020. (Foto: MALIK KONATE / AFP).
Los soldados de Mali llegan a la plaza de la Independencia en Bamako el 18 de agosto de 2020. (Foto: MALIK KONATE / AFP).

- Operaciones militares extranjeras -

Con la operación "Serval", impulsada por Francia en 2013, los yihadistas fueron parcialmente expulsados. Después fue reemplazada en 2014 por la operación antiyihadista en el Sahel "Barkhane".

La Minusma, operativa desde 2013, es una de las misiones más importantes de la ONU.

Desde 2017 se ha sumado la fuerza antiyihadista del G5 Sahel (Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso y Chad).

Estos últimos meses, el ejército francés y el de los países del G5 Sahel multiplicaron las ofensivas, en particular en la zona denominada de las “tres fronteras”, entre Mali, Níger y Burkina Faso.

París ha reivindicado la "neutralización" (asesinato) de varias decenas de yihaditas, entre ellos, la del emir de Al Qaida en el Maghreb Islámico (Aqmi), el argelino Abdelmalek Droukdal, figura del yihadismo en la región desde hace 20 años, en junio.

Pese a las intervenciones extranjeras, la violencia yihadista se ha extendido al centro de Mali y a los países vecinos, Burkina Faso y Níger.

La aparición de un grupo yihadista afiliado a Al Qaida, liderado por el predicador de la etnia Peul Amadou Koufa, que ha reclutado sobre todo en su comunidad, ha propiciado ataques y represalias entre los peuls, mayoritariamente ganaderos, y las etnias bambara y dogon, que viven principalmente la agricultura.

- Pobreza extrema -

Con una economía poco diversificada, Mali, primer productor de algodón africano y productor de anacardos, es vulnerable a la fluctuación de los precios de las materias primas. El cambio climático representa un riesgo para su agricultura y la seguridad alimentaria, recuerda el Banco Mundial.

El país es también el cuarto exportador mundial de oro.

Pero según el Banco Mundial, la pobreza extrema afecta a más del 40% de la población del país, cuyos servicios públicos y la red de carreteras están muy deteriorados y donde la esperanza de vida es de 59 años.

A finales de abril, el Fondo Monetario Internacional, que desembolsó 200,4 millones de dólares, precisó que el “impacto de la covid-19 golpeó fuertemente a una economía ya en dificultades por la situación difícil desde el punto de vista social y de seguridad”. “Las perspectivas económicas se han deteriorado considerablemente y el crecimiento caerá por debajo del 1%, lo que no hará más que aumentar el desempleo y pobreza”, indicó el FMI.

Fuente: AFP

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