Esto pasa con una casa durante una explosión atómica

Era 1950 y el mundo presenciaba los primeros años de la Guerra Fría cuando en Estados Unidos se desarrolló el cañón atómico M65, mejor conocido como el Atomic Annie, una pieza de artillería remolcada, con un cañón de 280 mm. capaz de disparar un proyectil nuclear.

El Atomic Annie era remolcado por dos camiones que juntos medían 25 metros de largo, pesaban 83 toneladas y alcanzaban una velocidad de 65 kilómetros por hora, convirtiéndola en la artillería móvil más grande producida por Estados Unidos. Además, podía disparar ojivas W9 de más de 360 kg. -peso equivalente a dos leones adultos- y con una capacidad destructiva de 15 kilotones en un rango de 9 kilómetros.

La pieza de artillería podía ser desplegada en 15 minutos, el mismo tiempo que le tomaba volver a convertirse en modo viaje.

En solo tres años ya se habían producido 20 de estas unidades -con un precio de US$800 mil por unidad- que pasaron a formar parte de seis batallones de artillería: cinco fueron desplegados por Europa y uno en Asia. 

El arma nunca fue utilizada en combate y solo permaneció en servicio por 10 años, ante la aparición de los cohetes y misiles nucleares. Sin embargo, sí fue disparada durante la operación Upshot Knothole, una demostración llevada a cabo en 1953 en el desierto de Nevada, al oeste de Estados Unidos.

Un video difundido por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, un centro de desarrollo e investigación financiado principalmente por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, registró el ensayo nuclear y los efectos destructivos que tenía sobre estructuras pequeñas, como una casa. 

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