Andrei Lankov, que vive en Seúl desde 2004, es considerado el mayor experto en Corea del Norte.
Andrei Lankov, que vive en Seúl desde 2004, es considerado el mayor experto en Corea del Norte.
BBC News Mundo

El líder de , , se enfrenta a su mayor reto desde que asumió el poder hace una década.

Tras dos años sin reportar un solo caso, la se propaga sin control con más de 3,5 millones de contagios y 70 muertes reportadas, aunque expertos estiman la cifra real en miles.

Con el país en emergencia sanitaria, Kim ha intensificado sus lanzamientos de misiles: 17 este año y tres recientemente, entre ellos uno intercontinental que pone a al alcance de un ataque nuclear.

Y la tensión con Corea del Sur se ha elevado en los últimos meses, en los que Pyongyang ha amenzado a su vecino con un ataque nuclear preventivo.

Corea del Norte, un país comunista con armas atómicas cuyo gasto militar es de un tercio del PIB, donde el servicio militar dura 10 años, acusado de tener una brigada de hackers dedicada a robar activos y criptomonedas, donde es obligatorio lucir un pin con el retrato de los Kim y criticar al líder se paga con la vida según relatan los que logran salir, nunca deja de estar en el foco ni de despertar un fuerte interés, curiosidad o fascinación.

Pero es tan hermético que muy pocos saben qué ocurre dentro o, al menos, poseen conocimiento, medios y fuentes privilegiadas para asomarse a su realidad e interpretarla.

Uno de ellos es el académico ruso Andrei Lankov, profesor de Estudios Coreanos de la Universidad Kookmin en Seúl y director del medio especializado NK News.

Lankov, que en la década de 1980 estudió en la Universidad Kim Il-sung de Pyongyang, ha escrito ocho libros sobre Corea del Norte y muchos lo consideran el mayor experto en este país.

En esta entrevista telefónica nos ofrece importantes claves sobre la actualidad norcoreana, sus retos e intenciones en un momento crucial en su historia.

—¿Cómo cree que pudo Corea del Norte contener la covid-19 hasta hace poco?

Con el aislamiento total. Ningún otro país se aisló tanto del mundo exterior. Desde la primavera de 2020 nadie pudo ingresar a Corea del Norte y solo se permitió salir a un pequeño número de diplomáticos extranjeros y expatriados. El comercio se redujo al mínimo y cerraron las conexiones de tren con China y Rusia.

Su estrategia era mantener ese aislamiento durante algunos años hasta que acabara la pandemia en el mundo, luego obtener vacunas gratuitas para los 25 millones de norcoreanos y que el asunto quedara solucionado.

—¿Qué fue lo que falló?

En algún lugar, de alguna manera, alguien con logró pasar. Probablemente nunca sabremos quién fue el “paciente cero”. ¿Un contrabandista? ¿Un espía de regreso de una misión? ¿Un trabajador ferroviario que visitó China? La cosa es que alguien trajo la infección y comenzó a extenderse como la pólvora entre una población desnutrida y no vacunada.

—¿Quién es culpable de la situación actual?

En realidad, nadie. Los altos mandos de Corea del Norte hicieron una apuesta. Sabían que podían permitirse un nivel de autoaislamiento que sería inaceptable en cualquier otro país y trataron de aprovechar esta ventaja. Podrían haber tenido éxito, pero no fue así.

—Pero Kim Jong-un culpó a trabajadores “irresponsables”, entre otros.

Si eres un político, necesitas chivos expiatorios, ¿verdad? Especialmente si diriges un régimen autoritario. Si hay alguien a quien culpar sería al propio Kim y sus asesores cercanos, pero yo no los culparía, ya que su estrategia no necesariamente parecía incorrecta. Apostaron al todo o nada y perdieron.

A Kim Jong-un le funcionó su estrategia de aislamiento total por dos años.
A Kim Jong-un le funcionó su estrategia de aislamiento total por dos años.

—¿Por qué nadie está vacunado en Corea del Norte?

Tengo firmes sospechas de que el 0,01% de la élite sí se ha vacunado.

Pero, en general, su lógica es clara: no querían invitar a extranjeros para que no trajeran la enfermedad, ni siquiera de países aliados, y sin extranjeros no es posible realizar campañas de vacunación a gran escala. Y tampoco tienen capital, equipos ni experiencia para desarrollar una vacuna propia.

—¿Cuán grave cree que es la situación real de la covid en Corea del Norte?

Creo que las cifras reportadas por los medios estatales son correctas, con una excepción importante: subestiman las muertes. Si la tasa de mortalidad normal de ómicron se estima en el 0,015% deberían tener miles de muertes, y más teniendo en cuenta el lamentable estado de salud de la población.

—¿En qué condiciones se encuentra el sistema de salud norcoreano?

Si comparas a Corea del Norte con otros países con el mismo nivel de ingreso per cápita, está bastante bien. El problema es que hablamos de países muy pobres.

Corea del Norte tiene muchos médicos pero carece de suministros y equipos. Sus hospitales rurales funcionan esencialmente con tecnología de principios del siglo XX. Esto significa que si surge un brote, como es el caso, casi no hay acceso a recursos como ventiladores pulmonares.

Aunque esta foto de un hospital de Sinuiju (norte del país) es de 2002, el académico asegura que las condiciones en los centros de salud de las zonas rurales no han cambiado mucho desde entonces.
Aunque esta foto de un hospital de Sinuiju (norte del país) es de 2002, el académico asegura que las condiciones en los centros de salud de las zonas rurales no han cambiado mucho desde entonces.

—¿De qué modo la pandemia ha cambiado Corea del Norte?

Corea del Norte ha sufrido el doble impacto de pandemia y sanciones. En 2017 le impusieron sanciones inusualmente duras que dificultan o imposibilitan la mayoría de transacciones con el exterior.

Cuando llegó la pandemia su comercio exterior se había reducido casi a la mitad del nivel normal. La pandemia fue un golpe adicional, por lo que hoy prácticamente no tiene intercambios económicos con el mundo exterior.

—¿Y cómo afecta esto a los norcoreanos de a pie?

A menudo se pasa por alto o se subestima que los primeros 6 años de Kim Jong-un (2012-2017) fueron bastante exitosos y la economía creció rápido.

Esta mejora cesó por las sanciones y luego la pandemia. Ha bajado el nivel de vida. Si no hay una hambruna generalizada es porque China está decidida a mantener a flote a Corea del Norte: le envía cereales, fertilizantes y combustible, en pequeñas cantidades pero suficientes para evitar un desastre humanitario grave.

—¿Por qué China hace eso?

Pekín tiene sus diferencias con Corea del Norte y no ve con buenos ojos su desarrollo de armas nucleares. Sin embargo, la ve como un colchón que mantiene a las fuerzas estadounidenses alejadas de las fronteras chinas.

Y ahora que China mantiene una confrontación abierta con EE. UU., el valor estratégico de Corea del Norte se ha incrementado drásticamente.

Corea del Norte asegura que en su lanzamiento de prueba el nuevo misil intercontinental Hwasongpho-17 recorrió más de 6.000 kilómetros.
Corea del Norte asegura que en su lanzamiento de prueba el nuevo misil intercontinental Hwasongpho-17 recorrió más de 6.000 kilómetros.

—Además de China, ¿cuáles han sido las principales fuentes de ingresos de Corea del Norte en los últimos dos años?

Su gobierno está involucrado en todo tipo de actividades ilegales. Tenemos informes recientes sobre operaciones de crimen cibernético dirigidas a los principales bancos y empresas de todo el mundo.

—¿Qué evidencias apuntan al gobierno de Corea del Norte como autor de estas operaciones de ciberdelincuencia?

La piratería es conocida por los problemas a la hora de rastrear a los autores. Sin embargo, creo en los informes de los expertos en seguridad informática. Tal vez influya que mis propias computadoras sufran frecuentes ataques de piratería organizados por algunas personas que hablan mal inglés pero que están muy, muy, interesadas en robar datos relacionados con Corea del Norte.

—¿Es el cibercrimen una fuente de ingresos importante para Pyongyang?

Es una contribución significativa pero nadie, excepto un pequeño grupo de personas en el gobierno de Corea del Norte, puede decir cuánto ganan con estas actividades.

Hemos sabido de atracos masivos, como el robo al banco central de Bangladesh o recientemente a una empresa vietnamita de juegos online. Sin embargo, es difícil lavar y usar ese dinero. Que yo sepa, no han logrado acceder a la mayor parte del dinero que han robado.

—¿Qué sabe sobre esos dos ataques cibernéticos en específico y la implicación del gobierno de Corea del Norte?

Nada, aparte de lo que leo en periódicos y en los informes de acceso libre.

—Kim Jong-un describió el brote de covid-19 como la mayor convulsión en 70 años. ¿Cree que podría conducir a cambios políticos o de otro tipo en Corea del Norte?

Corea del Norte tiene una gran cantidad de población vulnerable y habrá un número de muertes mayor al habitual.

Sin embargo, sus ciudadanos no van a iniciar una rebelión porque están desorganizados, aterrorizados y aislados. Si nos ponemos en el peor de los casos morirá el 0,5% de su población, pero hace 20 años tuvieron una hambruna masiva donde murió el 2 o 3% de la población y apenas hubo impacto político.

El culto a los líderes de la dinastía Kim es casi una religión en Corea del Norte y la disidencia se paga con prisión o muerte.
El culto a los líderes de la dinastía Kim es casi una religión en Corea del Norte y la disidencia se paga con prisión o muerte.

Así, la amenaza no es la pandemia en sí sino una reacción extrema del gobierno: por ejemplo, si hacen como China y confinan las principales ciudades se podría paralizar lo poco que aún funciona en la economía, provocando graves dificultades económicas y tal vez descontento político.

—Corea del Norte ha apoyado incondicionalmente a Rusia en la invasión de Ucrania. ¿Ve alguna motivación en particular?

La diplomacia de Corea del Norte no tiene una motivación ideológica sino muy pragmática. Quieren que Rusia, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, les devuelva el favor vetando en ese órgano las resoluciones para sancionar a Corea del Norte por sus pruebas nucleares y de misiles.

—¿Qué opina de la hipótesis planteada en algunos medios de que Corea del Norte refuerza sus capacidades nucleares y de misiles para invadir el Sur?

No es algo realista. Corea del Norte sueña con eso, pero no lo va a hacer en el corto plazo. Sin embargo, en el fondo, para Pyongyang la invasión de Ucrania es una buena lección: nunca, jamás, entregues tus armas atómicas.

Ucrania tenía muchos dispositivos nucleares tras el colapso de la Unión Soviética y accedió a entregarlos a cambio de promesas de seguridad e integridad territorial. Estas promesas se rompieron y nadie movió un dedo para defender a Ucrania.

—Hablemos de Kim Jong-un, ¿hay algún desafío o amenaza a su liderazgo dentro del país?

Pienso que hoy es el líder indiscutible. La élite de Corea del Norte quizá nunca ha oído hablar de los padres fundadores de EE.UU. pero sus políticas se definen con una frase de Benjamin Franklin: "Debemos mantenernos unidos o, con toda certeza, nos ahorcarán por separado".

Los altos mandos norcoreanos entienden que han de mantenerse unidos porque la inestabilidad podría causar el colapso del régimen y el país probablemente sería absorbido por el Sur como le sucedió a Alemania Oriental. La élite de Corea del Norte entiende que está no ya en un barco, sino en un submarino, sin opción de escape.

Y, si estás en un submarino, no vas a matar a tu capitán.


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