El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, obtuvo “poderes especiales” del Congreso para lidiar con la pandemia de coronavirus gracias a una ley que, bajo la emergencia nacional, le permite actuar por tres meses sin contar con el Legislativo. (Foto: Reuters)
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, obtuvo “poderes especiales” del Congreso para lidiar con la pandemia de coronavirus gracias a una ley que, bajo la emergencia nacional, le permite actuar por tres meses sin contar con el Legislativo. (Foto: Reuters)
Redacción EC

El feroz avance del ha forzando al confinamiento de media humanidad, aunque, por diversos motivos, en algunos países las personas no siempre cumplen las disposiciones de aislamiento. En , el polémico presidente Rodrigo Duterte no ha dudado en ordenar a la policía y al ejército “disparar a matar” a quienes violen la estricta cuarentena impuesta por la pandemia.

Muerto. A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba”, dijo la noche del miércoles Duterte, que ha decretado el cierre de gran parte de Filipinas y severas normas de cuarentena y confinamiento en el país, que tiene más de 2.080 casos positivos de COVID-19 y 88 muertes.

No dudo. Mis órdenes son para la policía y el ejército, si hay problemas o surge una situación en que la gente pelea y sus vidas están en peligro, disparen a matar”, afirmó.

El mandatario obtuvo la semana pasada “poderes especiales” del Congreso para lidiar con la pandemia gracias a una ley que, bajo la emergencia nacional, le permite actuar por tres meses sin contar con el Legislativo, modificar los presupuestos a su antojo e intervenir empresas privadas.

Dicha legislación incluye la provisión de 4.000 millones de dólares para repartir entre 18 millones de hogares desfavorecidos del país, donde el 16% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Sin embargo, la ayuda aún está bloqueada por el gobierno, lo que ha provocado que los más necesitados protesten en las calles para exigir ayuda oficial para salir adelante.

Duterte también amenazó a grupos civiles de izquierda, a quienes acusó de instigar la protesta: “Izquierdistas, ustedes no son el gobierno. No anden por ahí causando problemas y disturbios porque ordenaré su detención hasta que finalice el brote”, dijo.

La polémica ley que le otorgó facultades especiales a Duterte fue aprobada el 24 de marzo. Y un día después se decretó el estado de emergencia en Filipinas, lo que implica que las personas que violen la cuarentena y el confinamiento pueden ser detenidas “incluso si no resisten la acción policial”.

Estamos seriamente alarmados de que las palabras del presidente, que se traducirán en formas peores y más brutales de violaciones de los derechos humanos, represión y violencia estatal en los próximos días”, lamentó la organización de derechos humanos Karapatan tras conocer que el mandatario dio visto bueno para matar a quienes incumplan la cuarentena.

Rodrigo Duterte es cuestionado por las organizaciones de derechos humanos. (Foto: EFE)
Rodrigo Duterte es cuestionado por las organizaciones de derechos humanos. (Foto: EFE)

En jaulas y bajo el sol

El mandatario ha ordenado que las Fuerzas Armadas se encarguen de la crisis del coronavirus, en detrimento del Departamento de Salud, y ha designado al general retirado Carlito Galvez como líder del equipo.

Estamos en guerra contra un enemigo invisible y necesitamos gente entrenada en el arte de la guerra”, esgrimió su portavoz ante las críticas por la militarización de la respuesta a la pandemia.

Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que las autoridades de Filipinas vienen impartiendo crueles castigos contra quienes incumplían el confinamiento desde el pasado 16 de marzo, cuando Duterte ordenó el cierre y cuarentena estricta en la isla de Luzón -la mayor del país donde se encuentra Manila.

Según la organización de derechos humanos, desde entonces la policía ha arrestado a cientos de personas y varios de los detenidas por violar el confinamiento fueron confinados en jaulas de perros o castigados a permanecer a pleno sol durante horas.

Las autoridades locales de la ciudad de Santa Cruz, provincia de Laguna, al sur de Manila, admitieron haber encerrado toda una noche a cinco jóvenes en una jaula el 20 de marzo, acorralados por perros callejeros, por “haber violado el toque de queda y agredirles verbalmente”.

En Parañaque, dentro del área metropolitana de Manila, las autoridades obligaron a los infractores del toque de queda a sentarse bajo el intenso sol del mediodía después de su arresto, aunque luego justificaron que no tenían otro lugar donde retenerlos.

En la provincia de Bulacan, al norte de Manila, un agente mató a un hombre que supuestamente se saltó un puesto de control, aunque la policía esgrime que el hombre disparó primero al escapar.

La policía filipina vigila un puesto de control ubicado entre las ciudades de Quezon y Manila, en medio de la crisis por el coronavirus. (Foto: AP)
La policía filipina vigila un puesto de control ubicado entre las ciudades de Quezon y Manila, en medio de la crisis por el coronavirus. (Foto: AP)

Las autoridades afirmaron a fines de marzo que casi 500.000 personas han violado las cuarentenas y toques en Filipinas, de las cuales 49.333 fueron arrestadas.

El jefe policial Guillermo Eleazar advirtió a la agencia The Associated Press que los arrestos continuarán a fin de impulsar la lucha contra la enfermedad.

Otras órdenes y medidas polémicas

El analista filipino Richard Heydarian recordó recientemente que estas acciones de Duterte no constituyen una novedad. En diálogo con la agencia Efe, el experto recuerda que la gestión del mandatario filipino se basa en la búsqueda de crisis -guerra contra las drogas, terrorismo, desastres naturales y ahora el coronavirus- para adoptar medidas extraordinarias.

Su algoritmo de poder opera bajo situaciones de emergencia, siempre más allá del marco constitucional”, afirmó.

Poco después de asumir la presidencia, en el 2016, Duterte envió a las calles a miles de efectivos de seguridad y fomentó la generación de grupos paramilitares para perseguir y castigar las actividades vinculadas al narcotráfico, incluido el consumo, aún si solo existiera una sospecha de ello. La guerra contra las drogas impulsada por el mandatario ha dejado miles de muertos y un cúmulo de denuncias de ejecuciones extrajudiciales.

Asimismo, el gobierno de Duterte respaldó en enero del 2019 un proyecto de ley presentado por un grupo de parlamentarios que pretende rebajar la edad de responsabilidad criminal desde los 15 a los 9 años, pues consideraba que la medida impediría que grupos criminales usen a menores para cometer delitos.

Lo siguiente no fue una normativa, pero causó gran indignación dentro y fuera de Filipinas. En febrero del 2018, Duterte ordenó a exmilitantes del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), una guerrilla terrorista filipina, a “disparar en la vagina” a las mujeres que aún forman parte de ese grupo.

Díganle a los soldados: hay una nueva orden. No te mataremos. Te dispararemos en la vagina”, afirmó y añadió que las insurgentes del NEP “sin vagina, serían inútiles”.

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

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