Por Roger Zuzunaga Ruiz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió el domingo al ordenar una reducción considerable de los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, un aliado clave de Washington en el Indo-Pacífico. El mandatario estadounidense justificó su decisión en el costo de las maniobras, habló de su buena relación con el lider de Corea del Norte Kim Jong-un, y aludió a la negativa de Seúl de sumarse a la guerra en Irán. La medida abre una incógnita: ¿es un gesto hacia Kim o una jugada para ganar margen militar y económico?

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