Duma. Por cuarto día consecutivo, la aviación de Siria bombardeó este miércoles Guta Oriental, un enclave rebelde cerca de Damasco, a pesar de las protestas internacionales y los llamados a suspender los ataques que desde el domingo dejaron centenares de muertos y heridos.

Los bombardeos del miércoles provocaron al menos 24 muertos, entre ellos tres niños y más de 200 heridos, afirmó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

Desde el domingo, la nueva campaña de ataques con bombas y barriles explosivos en Guta Oriental dejó más de 296 muertos civiles, entre ellos 71 niños y 42 mujeres, y más de 1.400 heridos, precisó el OSDH.

En Guta Oriental, sitiada por las fuerzas gubernamentales desde el 2013, viven unas 400.000 personas en condiciones críticas, con casos de desnutrición y hambruna.

Los bombardeos provocaron también cuantiosos daños materiales, en particular en varios hospitales que dejaron de funcionar.

La artillería siria disparó más de 100 obuses durante la noche y el miércoles por la mañana la aviación entró en acción nuevamente, causando la muerte de 10 civiles, entre ellos tres niños, e hiriendo a más de 200, afirmó el OSDH.

En las localidades de Arbin y Ain Turma, las fuerzas gubernamentales lanzaron barriles explosivos, un arma denunciada por la ONU y numerosas ONG, siempre según el OSDH.

En los hospitales que no fueron alcanzados por las bombas faltan camas y los heridos son atendidos en el suelo.

En Hamuriyé, numerosos edificios residenciales fueron destruidos y nadie se anima a salir a la calle, salvo los socorristas que siguen buscando sobrevivientes entre los escombros. El miércoles lograron recuperar vivos a cinco niños de un edificio en ruinas.

- Preparan ofensiva terrestre -

En un hospital de la ciudad de Duma, Maram, una enfermera, relata el ingreso de una mujer embarazada rescatada de entre los escombros.

"Estaba gravemente herida. Le hicimos una cesárea, pero ni la madre ni el niño pudieron ser salvados", contó Maram a la AFP.

A unos metros de la enfermera, Mohamed, 25 años, llevaba en brazos el cadáver de la hija de sus vecinos, rescatado de las ruinas de un edificio de Duma, destruido por una bomba.

"¿Qué crimen cometió esta niña?", preguntaba Mohamed, sin noticias de su propia familia después del bombardeo.

El martes, la aviación de Rusia, aliado del gobierno del presidente Bashar al Asad, bombardeó Guta Oriental por primera vez en tres meses, indicó el OSDH.

Sin embargo, Rusia desmintió esas informaciones calificadas de "acusaciones sin fundamento" por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

La nueva campaña aérea contra Guta Oriental comenzó el domingo pasado tras la llegada de refuerzos con vistas a una ofensiva terrestre que aún no ha comenzado.

El gobierno quiere reconquistar esa zona, desde donde los rebeldes disparan obuses contra Damasco.

Guta Oriental es el último bastión controlado por los rebeldes cerca de la capital siria.

Según el diario progubernamental Al Watan, los bombardeos "son el preludio de una operación terrestre de gran envergadura que puede comenzar en cualquier momento".

En los últimos meses, el gobierno logró retomar el control de varias localidades de los alrededores de Damasco mediante los llamados acuerdos de reconciliación, que implican la evacuación de los combatientes a cambio del fin de los bombardeos y del sitio.

Antes de Guta Oriental, varias zonas rebeldes, como la ciudad vieja de Homs en 2012 o Alepo en 2016, fueron aplastadas por las bombas y sometidas a un asedio asfixiante, obligando a los rebeldes a entregar las armas y provocando la huida de los civiles.

La guerra en Siria causó más de 340.000 muertos desde marzo del 2011.

El conflicto entre el gobierno y los rebeldes se convirtió rápidamente en una guerra civil muy compleja, con la participación de grupos yihadistas y potencias extranjeras.

En noviembre de 2015, Rusia intervino militarmente para apoyar al gobierno de Bashar al Asad que se encontraba en una difícil situación militar.

La intervención rusa, sobre todo aérea, y el apoyo de milicias iraníes y del Hezbolá libanés, le permitió a Al Asad recuperar en dos años el control de más de la mitad del territorio del país, venciendo, según las zonas, a los yihadistas del Estado Islámico (EI) o a los rebeldes.

Los bombardeos gubernamentales continúan a pesar de las protestas internacionales.

Los bombardeos civiles "deben cesar ahora", declaró Panos Moumtzis, coordinador de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Estados Unidos denunció por su lado "tácticas" del gobierno sirio que consisten en "sitiar y hambrear" a las ciudades.

Por otra parte, fuerzas favorables al gobierno sirio continuaron desplegándose en Afrin, la región del norte de Siria invadida por el ejército turco, que quiere expulsar a las Unidades de Protección Popular (YPG), una milicia kurda que Turquía considera "terrorista".

Turquía afirmó el miércoles que cualquier grupo que ayude a las YPG será atacado por las fuerzas armadas turcas y sus aliados sirios.

Fuente: AFP

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