Una mujer kurda siria muestra el signo de la victoria durante una manifestación contra las amenazas turcas en la ciudad de Ras al-Ain, en la provincia siria de Hasakeh. (AFP / Delil SOULEIMAN).
Una mujer kurda siria muestra el signo de la victoria durante una manifestación contra las amenazas turcas en la ciudad de Ras al-Ain, en la provincia siria de Hasakeh. (AFP / Delil SOULEIMAN).
Redacción EC

Beirut. Los kurdos de , cuya milicia es el blanco de una operación militar turca iniciada este miércoles, han instaurado una frágil autonomía en los territorios que controlan en el norte del país, con importantes campos petroleros y que representan casi el 30% de la superficie total siria.

Tras dos operaciones anteriores, Ankara lanzó este miércoles una ofensiva en Siria contra las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), milicia a la que considera grupo “terrorista”, pero que cuenta con el apoyo de los países occidentales.

-Discriminación-

Instalados sobre todo en el norte de Siria, los kurdos, mayoritariamente de confesión musulmana sunita, y cuyas formaciones políticas suelen ser laicas, representan el 15% de la población del país.

Oprimidos durante décadas por el régimen sirio, piden el reconocimiento de sus derechos políticos y su especificidad cultural.

Los combatientes y veteranos de las Unidades de Protección de la Mujer Kurda (YPJ) y las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) marchan en la ciudad de Qamishli, en el norte de Siria. (AFP / Delil SOULEIMAN).
Los combatientes y veteranos de las Unidades de Protección de la Mujer Kurda (YPJ) y las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) marchan en la ciudad de Qamishli, en el norte de Siria. (AFP / Delil SOULEIMAN).

-Neutralidad-

Tras el inicio del conflicto en Siria con la represión de la revuelta en 2011, el régimen sirio multiplicó sus gestos hacia los kurdos.

El presidente Bashar al Asad naturalizó a 300.000 kurdos “apátridas” tras medio siglo de protestas. Los kurdos de Siria habían perdido la nacionalidad tras un polémico censo en 1962.

La comunidad kurda intentó no verse implicada en el conflicto de Siria y adoptó una posición “neutral” entre el régimen de Al Asad y los rebeldes sirios.

A mediados del 2012, las fuerzas gubernamentales abandonaron sus posiciones en el norte y este del país, una retirada percibida como un mensaje hacia los kurdos para que no se aliaran con los rebeldes.

AFP.
AFP.

-Región federal -

El Partido de la Unión democrática kurda (PYD, principal partido kurdo en Siria) proclamó en 2013 una región semiautónoma en el norte del país.

En 2016, anunció la creación de una “región federal”, formada por tres provincias: Afrin (la provincia de Alepo, que se encuentra en el noroeste), Éufrates (norte) y Jazira (noreste).

Desde entonces, esta región, llamada Rojava, dispone de una frágil autonomía y los kurdos se convirtieron en enemigos de los rebeldes sirios y de las autoridades turcas. Rojava se dotó de un “contrato social”, una especie de Constitución.

Desde 2017, los habitantes de las regiones kurdas eligen sus consejos municipales.

Una mujer camina cerca de un área bombardeada por Turquía. (AFP / Delil SOULEIMAN).
Una mujer camina cerca de un área bombardeada por Turquía. (AFP / Delil SOULEIMAN).

-Antiyihadistas-

El brazo armado del PYD, las Unidades de Protección Popular (YPG), se erigió desde 2014 en uno de los principales enemigos del grupo yihadista Estado Islámico (EI), con el apoyo de la aviación de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

A principios de 2015, las fuerzas kurdas lograron expulsar al EI de Kobané, cerca de la frontera con Turquía, tras cuatro meses de violentos combates.

En octubre de 2015, son creadas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) integradas por 25.000 kurdos y 5.000 árabes. Lideradas por las YPG, las FDS recibieron una importante ayuda de Estados Unidos, tanto en materia de armamento como de apoyo aéreo.

Dos años después, las FDS lograron expulsar al EI de su feudo de Raqa. Actualmente, siguen combatiendo contra los yihadistas en las últimas posiciones del EI en el este de Siria.

-Reacción turca-

El 20 de enero de 2018, el ejército turco inició una ofensiva terrestre y aérea contra las YPG en la región de Afrin.

Turquía considera a las YPG como el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización kurda que enfrenta a Ankara desde 1984 y calificada de “terrorista” por las autoridades turcas.

En agosto de 2016, Turquía había lanzado una ofensiva en el norte de Siria, cuyo objetivo según la versión oficial, era expulsar a las milicias kurdas y al EI.

-Abandonados por Trump-

A fines de 2018, Donald Trump, anunció la retirada de 2.000 soldados estadounidenses del norte de Siria, donde combatían contra el EI junto a las YPG.

En este contexto, los kurdos advierten que no podrán luchar contra el EI si tienen que combatir también con Turquía, que ha amenazado reiteradamente con lanzar una ofensiva contra la milicia de las YPG.

Pero el 6 de octubre de 2019, Washington anuncia que las tropas estadounidenses se retirarán de los alrededores de la frontera sirio-turca, porque Turquía “pronto” desatará una “operación prevista desde hacía mucho tiempo” en el norte del país.

Al día siguiente, Donald Trump reorientó su discurso, asegurando que no había “abandonado” a los kurdos y amenazó con estrangular la economía turca si Ankara se “excedía de los límites”.

Fuente: AFP



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