MexicoEsta semana Corea del Norte empezó los actos oficiales en conmemoración de los 70 años del final de la guerra entre las dos Coreas (1950-1953). Como parte de las celebraciones de lo que el régimen de Kim Jong-un denomina el “Día de la Victoria”, dos delegaciones extranjeras fueron elegidas como los invitados especiales: China y Rusia.
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En el caso chino, la comitiva ha sido encabezada por Li Hongzhong, miembro del Politburó; mientras que el grupo ruso ha tenido al frente a Serguéi Shoigú, ministro de Defensa de Rusia y el primer alto representante extranjero que llega a Pyongyang desde que la hermética nación asiática decretara el cierre de sus fronteras a causa de la pandemia de COVID-19.
“Habría que contextualizarlo, la visita de ambas delegaciones se da por invitación de Corea del Norte para conmemorar lo que ellos llaman el Día de la Victoria, aunque en la práctica no hubo una victoria sino un armisticio. Siendo una fecha clave, se extendió la invitación a las dos naciones que apoyaron principalmente a Pyongyang en este conflicto”, comenta a El Comercio Marco Carrasco, docente de Estudios de Asia Oriental de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de San Marcos.

Una visita, muchos intereses
Pero la reunión entre Kim, Shoigú y Li Hongzhong iría más allá de una simple conmemoración histórica. Se trataría de un claro mensaje a Occidente en un tenso momento internacional.
En las fotografías difundidas por la agencia de noticias estatal KCNA se puede ver a los tres líderes presenciando un acto cultural, luego participando de un desfile militar y, finalmente, al dictador norcoreano guiando al ministro ruso por una exposición de armamento.
“Esta fecha puede ser aprovechada tanto por China como por Rusia para mostrarse abiertamente y que sus fotografías sean distribuidas, a mi juicio eso muestra cierta estrategia sobre todo de la política rusa para mostrar que si bien existen numerosas dificultades políticas con Occidente ellos mantienen un vínculo activo con Corea del Norte y, en cierta medida, con China”, explica Carrasco.
De acuerdo al medio oficial, Kim y Shoigú intercambiaron “evaluaciones sobre temas de interés mutuo en los terrenos de la seguridad y la defensa nacional y el entorno de seguridad regional e internacional”.
En cuanto a la muestra, se sabe que expone los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) de mayor alcance del régimen, el Hwasong-17 y el aún más sofisticado Hwasong-18 (testado por el pasado 12 de julio). Además, la muestra alberga proyectiles tácticos, un posible nuevo misil de la familia Pukguksong para ser lanzado desde un submarino y proyectiles hipersónicos Hwasong-8 o lanzacohetes múltiples
Igualmente, presenta unos drones que hasta ahora el régimen no había desvelado y que se cree que fueron probados en junio en una base aérea de Panghyon, según las imágenes reveladas por la televisión estatal KCTV de las aeronaves en pleno vuelo.

Occidente y Seúl preocupados
Cabe resaltar que la visita se da en medio de acusaciones de Estados Unidos y la Unión Europea de que Corea del Norte habría estado suministrando armamento y municiones a Rusia durante la guerra con Ucrania. Esta versión, sin embargo, ha sido rechazada tanto por Pyongyang como por Moscú.
“En todo caso, lo que podemos asegurar es que Corea del Norte fue de los primeros en avalar la invasión a Ucrania, la anexión de los territorios separatistas y ha sido de los primeros en oponerse a cualquier sanción de la ONU contra Moscú. Corea del Norte siempre ha mantenido cierta cercanía política hacia Rusia, no debe causar tanta sorpresa la visita pero sí llama la atención que se publicite tanto. En cierta manera podemos decir que es una imagen enviada a Occidente, tanto a Estados Unidos como a Europa”, opina el experto.
El ministro Shoigú llegó con una carta enviada por el presidente Vladimir Putin para Kim Jong-un. En la misiva, el líder ruso destaca "el firme apoyo" de Pyongyang a "la operación militar especial", como denominan en Moscú a la invasión a Ucrania.
"Esto confirma nuestro interés y decisión común de contrarrestar la política del Occidente Colectivo, que impide la instauración de un auténticamente justo y multipolar orden mundial", escribe Putin.
En cuanto a la Guerra de Corea, recordó "la gran contribución" de los soldados soviéticos, incluido pilotos, que combatieron "codo con codo" con los militares norcoreanos.
En opinión de Putin, "esta experiencia histórica de hermandad militar" servirá de base para el desarrollo ulterior de la cooperación entre Moscú y Pyongyang en los ámbitos político, económico y de seguridad.

Pero esta visita no solo despierta preocupaciones en Occidente sino, especialmente, en el vecino del sur. En Seúl cada acercamiento norcoreano con Rusia es un recordatorio de las amenazas lanzadas por Moscú durante la primavera en las que advertía que podría suministrar armamento de última generación a Pyongyang si Ucrania recibía apoyo militar surcoreano.
“Corea del Sur ve estas acciones como espacios en las que el Norte busca exteriorizar cierto tipo de amenazas -a lo que ya están acostumbrados- o como una forma de intentar obtener ayuda externa. En el primer escenario, como digo, están acostumbrados; en el segundo, cabe la oportunidad de preguntarse qué beneficios podrá sacar Corea del Norte más allá de la imagen que busca dar a partir de esto. Por ejemplo, podría contar con el apoyo de ciertos recursos rusos o el aval para los ejercicios militares que realiza con cierta frecuencia, esto último le interesaría mucho sobre todo después del paso reciente del submarino nuclear estadounidense por Seúl”, dice al respecto Carrasco.
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