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Más de una semana y no hay presidente electo: ¿Por qué no hay resultados de las elecciones en Honduras?
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A ocho días de las elecciones generales del 30 de noviembre, Honduras sigue sin conocer a su próximo presidente. La paralización del escrutinio, las fallas en el sistema de transmisión de resultados y la mínima diferencia entre los candidatos Nasry Asfura, del Partido Nacional; y Salvador Nasralla, del Partido Liberal, han sumido al país en un escenario de incertidumbre que crece conforme pasan las horas sin actualizaciones oficiales.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) atribuyó en un inicio las interrupciones a “fallas técnicas ajenas al pleno”, pero el panorama se complicó aún más cuando este domingo se confirmó la filtración de contraseñas del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), un incidente que comprometió la plataforma encargada de divulgar los datos durante la noche electoral. La revelación añadió una capa de sospecha a un proceso que ya estaba bajo fuerte tensión.
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La caída del TREP durante más de 24 horas tras los comicios fue el primer síntoma de un problema mayor. Luego se conoció que las claves de acceso habían sido vulneradas, lo que abrió interrogantes sobre la seguridad y confiabilidad de la transmisión digital. Según el diario “El Heraldo”, el CNE solicitó a la empresa responsable del sistema un informe detallado sobre las medidas correctivas que se adoptaron luego del incidente.

Para el internacionalista Francisco Belaunde Matossian, este hecho marca un punto de quiebre. “Todo lo que está ocurriendo es bastante sospechoso. Estas interrupciones en el conteo generan dudas sobre lo que puede estar pasando tras bambalinas”, sostiene a El Comercio.
La fragilidad tecnológica ocurre además en una elección extremadamente reñida y con los resultados congelados desde el viernes por la tarde-noche. Así, con cerca del 88% de actas procesadas, la diferencia entre Nasry Asfura (40.20%) y Salvador Nasralla (39.50%) bordea los 20.000 votos, un margen que puede cambiar con cualquier contingente de actas rezagadas.
Precisamente este domingo se realizaron las votaciones en el municipio de San Antonio de Flores, en el departamento de El Paraíso, luego de que el 30 de noviembre no se instalaran las 17 Juntas Receptoras de Votos por presuntas irregularidades, entre ellas la retención de credenciales a los miembros de mesa.
En esta localidad están en juego 4,996 votos, un volumen que adquiere un peso inusitado anteel estrechez del recuento nacional. Belaunde Matossian recuerda que “estando la elección tan apretada, la nueva votación en esta localidad puede ser decisiva”.
Etapas para concluir el proceso
El CNE aseguró el fin de semana que aunque el sistema digital no funcionado deforma correcta, el organismo continúa trabajando “mientras otros buscan municiones para desarmar el proceso y su legitimidad”. Las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López recordaron que el CNE cuenta con todas las maletas electorales, garantizando así la base física de las actas y los votos emitidos durante el 30 de noviembre.
Por ello, el consejo anunció tres etapas para completar el proceso: la incorporación manual de actas no transmitidas, la corrección visual de inconsistencias y un escrutinio especial. Todo esto mientras crece la presión para ofrecer resultados concluyentes y se combate la desinformación que circula en redes.

Pero incluso si el conteo se completa sin nuevos sobresaltos, la legitimidad del próximo presidente podría arrancar debilitada. Ramiro Escobar, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), resume el clima con una advertencia.
“Sea cual sea la resultante, será difícil de asumir para un sector de la población. Es una situación muy laberíntica, complicada, pero que demuestra cómo la democracia en América Latina es una aspiración y es algo frágil”, señala a El Comercio.
Fragilidad institucional
La lentitud del escrutinio también ha reactivado tensiones políticas. El oficialista partido Libre, castigado por sus errores en el gobierno en las elecciones ubicándose tercera la candidata Rixi Moncada (19.30%), presentó el fin de semana una acción de nulidad administrativa del conteo presidencial, argumentando adulteración de la voluntad popular. Aunque el CNE señaló que una repetición de las elecciones nacionales no sería viable por plazos constitucionales, el solo pedido expone la fractura institucional.

Para Ramiro Escobar, el retraso revela un problema más profundo que un simple fallo técnico. “Cuando pasa esto en un país se está revelando cierta fragilidad institucional. Los organismos encargados de una elección deberían evitar que ocurran estas cosas”, explica.
Según el internacionalista, el propio oficialismo reconoce esa debilidad al plantear la anulación de los comicios. “El partido de gobierno pide que se repitan las elecciones y eso revela que las cosas no han salido bien. No es algo menor”, comenta.
Por otro lado, la misión de observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) expresó su preocupación por las “demoras e intermitencias” del procesamiento y por la falta de pericia en la aplicación de soluciones tecnológicas. Aunque no ha hablado de fraude, sí advirtió que el resultado es sumamente ajustado y requiere trazabilidad total.
Presión externa
Las elecciones presidenciales en Honduras también fueron blanco de Estados Unidos, pues el presidente Donald Trump manifestó públicamente su apoyo a Nasry Asfura días antes de los comicios del 30 de noviembre. La inusual intromisión añade un elemento geopolítico que inquieta a los analistas.
Belaunde Matossian considera que esa postura “complica aún más las cosas, porque Estados Unidos está interviniendo directamente a favor de un candidato”, lo que en su opinión abre espacio a suspicacias sobre presiones informales durante el proceso.

Ramiro Escobar coincide, pero va más allá. “El intervencionismo de Trump es desfachatado. Contamina la elección. Estados Unidos busca sumar gobiernos cercanos en la región, y esta carrera estrecha le da margen para influir”, manifiesta. El respaldo de Trump al conservador Asfura es un reflejo del documento publicado el pasado viernes respecto a la política exterior del segundo mandato del republicano, en el que el objetivo es volver a dominar América Latina, en donde Rusia y China ganaron más terreno en los últimos años.
Ambos expertos evocan además antecedentes regionales. Belaunde Matossian recuerda el caso boliviano del 2019 —con un conteo interrumpido y luego revertido— como un ejemplo de cómo los problemas técnicos pueden detonar crisis mayores. Escobar, por su parte, destaca que Honduras arrastra desde hace años episodios electorales cuestionados, como el del 2017, donde Juan Orlando Hernández fue el ganador.
Hernández, quien llegó extraditado en abril del 2022 a Estados Unidos y en donde en marzo del 2024 fue sentenciado a 45 años de prisión por tres cargos de narcotráfico y armas, fue indultado la semana pasada por Donald Trump.
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Licenciado en Comunicación y Multimedios por la Universidad Mayor de Chile. Periodista deportivo formado en ISIL. Inicié mi carrera en 2014, en Publimetro. He sido redactor en Zona Deportiva del Grupo El Comercio, Jefe Print Otras Marcas, Jefe de Contenido Calificado y editor en Depor. Hoy en Deporte Total, Mundo y Mesa Central de El Comercio.










