Milagros Asto Sánchez

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Un feroz debate se ha encendido sobre el futuro del en , una práctica considerada un derecho nacional desde hace casi 50 años. La audiencia de esta semana en la que el Tribunal Supremo dejó entrever que apoyará imponer nuevos límites a la interrupción del embarazo preocupa en extremo a quienes defienden el derecho de las mujeres a decidir.

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La mayoría conservadora en el Tribunal Supremo de Estados Unidos demostró el miércoles que se inclina a favor de ratificar la ley de Mississippi que prohíbe el aborto pasadas las 15 semanas de embarazo, con lo que podría revocar el histórico fallo de 1973 en el caso que legalizó el aborto en todo el país y el de 1992, que lo ratificó y que lleva por nombre Planned Parenthood vs. Casey.

Roe vs. Wade despenalizó el aborto en todo Estados Unidos, donde esta práctica se ha permitido hasta el momento de “viabilidad” del feto fuera del vientre materno, un límite que actualmente está en torno a las 23 o 24 semanas de embarazo.

Personas a favor y en contra del aborto se manifestaron a la par. (Foto: Reuters)
Personas a favor y en contra del aborto se manifestaron a la par. (Foto: Reuters)

Aunque posiblemente el resultado se conozca hasta junio del año próximo y los jueces no aclararon si llegará al punto de derogar el precedente que legalizó esa práctica en 1973, la audiencia de esta semana dio inicio a un largo camino en el que ciudadanos y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres se enfrentarán a activistas y colectivos pro vida.

En este momento no se sabe con exactitud cuál será la decisión de los jueces. Sin embargo, según los argumentos orales de esta semana, las posturas anteriores de los jueces y sus declaraciones públicas, los jueces conservadores podrían estar dispuestos a eliminar el principio de Roe vs. Wade. El Tribunal Supremo está compuesto por seis jueces conservadores y al menos cinco de ellos parecen estar comprometidos con el principio de que los estados pueden legislar de forma contraria a lo establecido en Roe vs. Wade”, dice a El Comercio , profesora de derecho en la Universidad de California y autora del libro “Vigilando el útero: Mujeres y la criminalización de la maternidad”.

Seis de los nueve jueces del Tribunal Supremo son conservadores, entre ellos tres nombrados por el expresidente Donald Trump. Todos los que siguen esa línea expresaron algún tipo de interés en modificar los parámetros del aborto legal en Estados Unidos.

Pancartas con consignas a favor del aborto eran visibles fuera del Tribunal Supremo. (Foto: AP)
Pancartas con consignas a favor del aborto eran visibles fuera del Tribunal Supremo. (Foto: AP)

Consecuencias

Como mínimo, el fallo del Tribunal Supremo contra el aborto debilitaría los casos Roe vs. Wade y Planned Parenthood vs. Casey, que permiten a los estados regular pero no prohibir el aborto antes de las 24 semanas de embarazo.

El Instituto Guttmacher, un centro de investigaciones que apoya el derecho al aborto, defiende que si se derogaran Roe y Casey el aborto se volvería ilegal o sujeto a severas restricciones en la mitad de los estados del país, ya que los lugares gobernados por republicanos se aprestan a actuar de acuerdo con el fallo de la corte.

Goodwin pide recordar que en el caso Planned Parenthood vs. Casey de 1992, que confirmó el caso Roe vs. Wade, los jueces conservadores Kennedy y O’Connor desempeñaron un papel fundamental en la defensa de Roe.

Una manifestante protesta contra el aborto frente al edificio de la Corte Suprema. (Foto: Reuters)
Una manifestante protesta contra el aborto frente al edificio de la Corte Suprema. (Foto: Reuters)

Hoy en día, los conservadores del Tribunal Supremo de Estados Unidos son sorprendentemente diferentes de sus predecesores, que reconocían que el derecho al aborto era fundamental para la intimidad, la autonomía, la libertad y el bienestar de la mujer. Por ello, éste es el mayor desafío no solo al derecho al aborto, sino a la igualdad constitucional de las mujeres”, señala la abogada.

Resalta también que Estados Unidos tiene las tasas más altas de mortalidad materna de todo el mundo desarrollado.

Esto significa que el embarazo puede ser una propuesta mortal para las mujeres en Estados Unidos. Cuando los Estados obligan a una mujer a seguir embarazada a sabiendas de que su salud está en peligro y de que puede morir, se trata de cuestiones de vida o muerte. En este momento, Estados Unidos podría aprender de otros países que no solo han codificado el derecho al aborto, sino que también proporcionan importantes redes de seguridad social para las personas que desean estar embarazadas”, concluye.

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