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Ateo asesino de musulmanes odia a todas las religiones

Sin embargo, Craig Hicks apoyaba el derecho de los individuos a sus creencias. Autoridades hallaron un arsenal en su casa

Ateo asesino de musulmanes odia a todas las religiones

Ateo asesino de musulmanes odia a todas las religiones

Chapel Hill. Si su página de Facebook es un indicador, Craig Hicks —acusado de matar a tres estudiantes universitarios musulmanes— no odia a los musulmanes. Es un ateo declarado y sus mensajes en Internet presentan a un hombre que desprecia la religión, pero parece apoyar el derecho de los individuos a sus propias creencias.

"Odio tanto al islam como al cristianismo, pero ellos tienen el derecho a venerar en este país igual que los demás", expresó el hombre sobre la propuesta de construir una mezquita cerca de donde se levantaba el World Trade Center en Nueva York.

Días después de la muerte a tiros de Deah Shaddy Barakat, de 23 años; su esposa Yusor Mohammad Abu-Salha, de 21 y la hermana de ella, Razan Mohammad Abu-Salha, de 19, comienza a surgir un retrato matizado y a veces contradictorio del hombre acusado de las tres muertes.

La policía de Chapel Hill dijo que todavía no ha descubierto ninguna prueba de que Hicks, de 46 años, actuó por animosidad religiosa, aunque siguen investigando esa posibilidad. Las autoridades citan como motivo potencial una disputa por espacios de estacionamiento en el complejo de apartamentos donde vivían Hicks y dos de sus víctimas.

Stephen Freedman, el abogado de oficio de Hicks, dijo que no podía comentar sobre el caso. Hicks está detenido sin derecho a fianza.

En sus frecuentes despotriques en Facebook, Hicks expresó llanamente su desdeño por todas las religiones. En un mensaje sobre textos específicos del Corán, el Talmud y la Biblia, sobre la batalla contra los infieles, escribió: "¡Quisiera que se mataran unos a los otros!"

Sin embargo, se mostró igualmente apasionado sobre la libertad personal y defendió el derecho de los individuos a tener una religión, al aborto legal, al matrimonio entre personas del mismo sexo y, con más fervor, al derecho a tener y portar armas. Si tiene un credo, ese era la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

"Creo que después de la horrible tragedia de esta semana en Arizona, todas las pistolas Glock serán consideradas 'armas de asalto' ", escribió tras el intento de asesinato en enero del 2011 contra la representante federal Gabrielle Giffords. "Aunque en lo personal no me interesan las Glock, me parece reprensible que se culpe a un arma, en vez de la persona que la usa, por un acto tan terrible. Creo que voy a empezar a culpar a McDonald's de mi problema de peso, al cristianismo por el Ku Klux Klan y al islam por el terrorismo".

Un mensaje tenía una foto de un revólver con la advertencia: "¡Si estás contra las armas, aléjate de mí AHORA!!"

Órdenes de registro presentadas al tribunal el viernes detallan una decena de armas retiradas del apartamento de Hicks: cuatro armas cortas, dos escopetas y seis fusiles, incluido un fusil militar AR-15 y una gran cantidad de munición. Eso además de una pistola que llevaba cuando se entregó.

Sarah Hurley, de 20 años e hija de Hicks de un matrimonio anterior, dijo a The Associated Press que ella lo sacó de su vida definitivamente hace años "por no sólo faltar el respeto a las creencias religiosas de otros, sino por criticarlos en los medios sociales". Ella verificó como de Hicks la página de Facebook analizada por la AP.

Él y Cynthia Hurley, quien vive en las afueras de Raleigh, se divorciaron hace unos 17 años. La mujer manifestó a la AP que en ese entonces la película favorita de Hicks era "Falling Down", la cinta de 1993 con Michael Douglas sobre un ingeniero despedido que se enfrenta a sus problemas de una manera violenta.

La mujer describió un Hicks que no le mostró compasión alguna, pero no recuerda que haya tenido una animosidad particular contra el islam u otras religiones. Sobre el cristianismo, dijo: "Lo experimentó y decidió no seguirlo".

"Incluso después de divorciarnos orábamos por él todos los días", dijo Hurley.

Craig Hicks se entregó a la policía luego del asesinato múltiple. (AFP).

Foto: Reuters

Nacido en Illinois, Hicks se mudó a Carolina del Norte en el 2005. Se casó otra vez varios años después y con su nueva esposa, Karen, vivía en un apartamento de dos habitaciones en el tranquilo vecindario de Finley Forest en Chapel Hill. En Internet calificó a Karen de "mi mejor mitad" y "la mujer más maravillosa del mundo, me soporta".

En una conferencia de prensa después del arresto de su esposo, Karen Hicks dijo que estaba tan asombrada como todo el mundo de que Hicks —el hombre que adora a los Steelers de Pittsburgh, la Constitución de Estados Unidos y lo perros, particularmente su perro Rocky— haya hecho algo tan terrible. Se mostró firme en la idea de que los hechos se debieron a una disputa de larga data por espacios de estacionamiento en el edificio, no la fe de las víctimas.

"Estuvimos casados siete años y esto es algo de lo que estoy convencida sobre él", dijo la mujer, a quien le temblaban las manos y los labios al hablar. "Él creía... que todos son iguales. No importa el aspecto de la persona, ni quién es ni en qué cree".

El abogado de la mujer dijo que ya comenzaron los trámites del divorcio.

Fuente: AP

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