Hace más de 20 años, el demócrata Bill Clinton atravesó por el mismo trance por el que, a partir de mañana, pasará el republicano Donald Trump; finalmente, el esposo de Hillary Clinton fue absuelto por el Senado de los cargos de perjurio y obstrucción a la justicia. (Archivo AP)
Hace más de 20 años, el demócrata Bill Clinton atravesó por el mismo trance por el que, a partir de mañana, pasará el republicano Donald Trump; finalmente, el esposo de Hillary Clinton fue absuelto por el Senado de los cargos de perjurio y obstrucción a la justicia. (Archivo AP)
Redacción EC

se convertirá mañana en el cuarto presidente de en ser sometido a un proceso de juicio político. Dos de ellos, Andrew Johnson y Bill Clinton, fueron acusados formalmente y lograron salir airosos del ‘’. Richard Nixon, en cambio, renunció antes de que su proceso llegara a la votación en el Senado.

El actual inquilino de la Casa Blanca será, pues, el primer mandatario estadounidense que pasará por este trance en el siglo XXI. Han pasado poco más de dos décadas desde la última vez que un evento como este conmovió el ambiente político del país.

Fue el 19 de diciembre de 1998 cuando la Cámara de Representantes aprobó llevar a juicio al gobernante demócrata Bill Clinton, que estaba en la mitad de su segundo mandato. En aquel entonces, la Cámara Baja estaba controlada por los republicanos, que tenían a 228 representantes, mientras que los demócratas solo llegaban a 206.

Puesto que solo se requiere mayoría simple en tal cámara para pasar el proceso al Senado, los republicanos no tuvieron dificultad para conseguir ello. Hubo incluso demócratas que condenaron la conducta del presidente y que votaron para que se lo juzgara políticamente.

Perjurio (mentir bajo juramento) y obstrucción a la justicia en varios escándalos, uno de ellos el de sus relaciones sexuales con la becaria Mónica Lewinsky, fueron los cargos de los que se acusó a Clinton.

Cuando estalló el escándalo contra el expresidente Bill Clinton, la Cámara Baja estaba controlada por los republicanos, que tenían a 228 representantes, mientras que los demócratas solo llegaban a 206. Puesto que solo se requiere mayoría simple para pasar el proceso al Senado, los republicanos no tuvieron dificultad para conseguirlo. (AP)
Cuando estalló el escándalo contra el expresidente Bill Clinton, la Cámara Baja estaba controlada por los republicanos, que tenían a 228 representantes, mientras que los demócratas solo llegaban a 206. Puesto que solo se requiere mayoría simple para pasar el proceso al Senado, los republicanos no tuvieron dificultad para conseguirlo. (AP)

El sonado Caso Lewinsky

El ruido mediático en torno a Lewinsky tuvo sus orígenes en la investigación del fiscal Kenneth Starr -que hoy integra el equipo de defensa de Trump- a una operación inmobiliaria del matrimonio entre el jefe de Estado y Hillary Clinton. Este juicio no prosperó, pero el fiscal abrió otro por una denuncia de acoso sexual presentada por Paula Jones cuando el mandatario era gobernador de Arkansas.

Perjurio (mentir bajo juramento) y obstrucción a la justicia en varios escándalos, uno de ellos el de sus relaciones sexuales con la becaria Mónica Lewinsky, fueron los cargos de los que se acusó a Clinton. (AFP)
Perjurio (mentir bajo juramento) y obstrucción a la justicia en varios escándalos, uno de ellos el de sus relaciones sexuales con la becaria Mónica Lewinsky, fueron los cargos de los que se acusó a Clinton. (AFP)

El caso derivó en un examen de la conducta sexual del presidente que acabó por destapar la “relación impropia” con Lewinsky. Y es que durante ese juicio, le llegaron a Starr grabaciones de conversaciones telefónicas en las que la exbecaria de la Casa Blanca Mónica Lewinsky declaraba haberle hecho una felación al gobernante.

Ya ante el juez, ella testificó que no había tenido ninguna relación sexual con el gobernante, y lo mismo hizo Clinton. Pero asumiendo que Clinton cometió perjurio aquel día, Starr lanzó una investigación y le ofreció a Lewinsky inmunidad para retractarse y confirmar que sí mantuvo una relación con el hombre más poderoso del planeta. Tras reunirse con el equipo de investigadores de Starr, Clinton admitió el ‘affaire’ en televisión.

El ruido mediático en torno a Lewinsky tuvo sus orígenes en la investigación del fiscal Kenneth Starr -que hoy integra el equipo de defensa de Trump- a una operación inmobiliaria del matrimonio entre el jefe de Estado y Hillary Clinton. (AP)
El ruido mediático en torno a Lewinsky tuvo sus orígenes en la investigación del fiscal Kenneth Starr -que hoy integra el equipo de defensa de Trump- a una operación inmobiliaria del matrimonio entre el jefe de Estado y Hillary Clinton. (AP)

Desenlace feliz para Clinton

El juicio en el Senado empezó luego de las fiestas navideñas y del Año Nuevo. En aquel Congreso de fines del s. XX el Partido Republicano contaba con 55 senadores, número insuficiente por sí solo para decretar la destitución del mandatario (al igual que hoy se requiere una votación a favor de dos tercios de la cámara, es decir, 67 de los 100 senadores).

Cinco semanas duró esta causa en la Cámara Alta. Los abogados del presidente reconocieron que sus actos fueron “moralmente censurables”, pero no motivo de ‘impeachment’.

El 12 de febrero de 1999 fue el día de la definición. Cincuenta senadores votaron a favor de la remoción de Clinton por el cargo de obstrucción a la justicia (lo que quiere decir que cinco republicanos se pusieron de su lado) y 45 votaron para despedirlo por el cargo de perjurio. Ningún demócrata votó en su contra.

Clinton no solo se libró de la destitución, sino que salió reforzado del proceso. Hubo dos intentos posteriores de repetir el caso por un segundo cargo de perjurio y otro de abuso de poder, pero no fueron aprobados por la Cámara de Representantes.

Conocido el desenlace, el jefe de Estado pidió de nuevo perdón al Congreso y al pueblo estadounidense, apostando por la reconciliación nacional. Unas dos horas después de su absolución, Clinton huyó del triunfalismo e hizo una corta declaración al país afirmando que se sentía “humilde, agradecido y profundamente arrepentido” y convocando a la reconciliación nacional.

Casi dos años después del juicio político, Clinton dejó la presidencia con una aprobación popular de 76%, la más alta para cualquier gestión al frente de la Casa Blanca desde la Segunda Guerra Mundial.

Clinton no solo se libró de la destitución, sino que salió reforzado del proceso. Hubo dos intentos posteriores de repetir el caso por un segundo cargo de perjurio y otro de abuso de poder, pero no fueron aprobados por la Cámara de Representantes. (AFP)
Clinton no solo se libró de la destitución, sino que salió reforzado del proceso. Hubo dos intentos posteriores de repetir el caso por un segundo cargo de perjurio y otro de abuso de poder, pero no fueron aprobados por la Cámara de Representantes. (AFP)

El proceso que viene

Hace pocos días, el exmandatario demócrata -hoy de 73 años- fue abordado para conocer su opinión sobre el proceso contra Donald Trump. Señaló que el Congreso está haciendo “lo que cree que es correcto”, y que una vez culmine, “el pueblo estadounidense verá si es cierto y lo que se debe hacer”.

La declaración a los medios se dio durante una visita a una iglesia del barrio neoyorquino de Brooklyn con la que su fundación colabora. Agregó que mientras el proceso de ‘impeachment’ continúa, “el resto debe seguir con sus vidas”.

Que todos nosotros comentemos sobre este juicio no tiene nada que ver. El Congreso tiene que hacer su trabajo”, manifestó, acaso recordando los difíciles momentos que tuvo que pasar hace más de 20 años.

Hace pocos días, el exmandatario demócrata -hoy de 73 años- fue abordado para conocer su opinión sobre el proceso contra Donald Trump. (Referencial AFP)
Hace pocos días, el exmandatario demócrata -hoy de 73 años- fue abordado para conocer su opinión sobre el proceso contra Donald Trump. (Referencial AFP)