RespuestasEl gobierno de Estados Unidos anunció el viernes 24 el despliegue del portaviones USS Gerald R. Ford como parte de los operativos que mantiene en el mar Caribe contra la circulación de presuntas narcolanchas y en medio de una creciente tensión con Venezuela.
El gobierno de Estados Unidos anunció el viernes 24 el despliegue del portaviones USS Gerald R. Ford como parte de los operativos que mantiene en el mar Caribe contra la circulación de presuntas narcolanchas y en medio de una creciente tensión con Venezuela.
El portavoz del Pentágono, Sean Pernell, indicó que el envío de la embarcación tiene como objetivo “reforzar la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear y desmantelar actores y actividades ilícitas que comprometan” la seguridad de su país.
STATEMENT:
— Sean Parnell (@SeanParnellASW) October 24, 2025
In support of the President’s directive to dismantle Transnational Criminal Organizations (TCOs) and counter narco-terrorism in defense of the Homeland, the Secretary of War has directed the Gerald R. Ford Carrier Strike Group and embarked carrier air wing to the U.S.…
La llegada del Gerald Ford se suma a la presencia de unos ocho buques de guerra, un submarino y varios aviones caza de la potencia norteamericana en las inmediaciones de las aguas venezolanas. Fuentes de la milicia estadounidense indicaron a la agencia AP que además del portaaviones, se trasladaría a la zona el resto de su grupo de ataque, que incluye al crucero USS Normandy y los destructores USS Thomas Hudner, USS Ramage, USS Carney y USS Roosevelt.
El portaaviones cruzó el estrecho de Gibraltar hace cuatro días acompañado de embarcaciones de España y Marruecos, por lo que se ha especulado que por entonces ya se dirigía al Caribe. Anteriormente el barco había sido desplegado en las aguas cercanas a la franja de Gaza como medida disuasoria en medio de la intervención militar de Israel sobre ese territorio.
El más grande y moderno
El USS Gerald R. Ford (CVN 78) es el barco insignia de su clase. Debe su nombre al presidente número 38 de Estados Unidos y es la más reciente generación de portaaviones nucleares de la Armada de dicho país. La propia marina estadounidense lo define como la “plataforma de combate más capaz, adaptable y letal del mundo”.
El portaaviones que llegará a las aguas caribeñas comenzó a fabricarse en el 2008 y entró en operaciones en el 2017. La construcción del primer barco de la clase Gerald Ford tuvo un costo estimado de 12.800 millones de dólares, a los que se añaden otros 4.700 millones de dólares en gastos de investigación.
La empresa a cargo de construir el CVN 78 fue Newport News Shipbuilding. Esta última es subsidiaria de Huntington Ingalls Industries, la mayor firma de construcción naval militar de Estados Unidos, que también está involucrada en la fabricación de los submarinos de las clases Virginia y Columbia, así como de los destructores de clase Arleigh Burke.

La idea detrás de la creación de los nuevos portaaviones Ford era reemplazar a los de la clase Nimitz, que estuvieron activos durante décadas. La Armada estadounidense espera tener una decena de estos barcos y se calcula que tendrán un tiempo de servicio de unos 50 años, similar al de la generación previa.
La clase Gerald Ford cuenta con un segundo portaaviones, el USS John F. Kennedy (CVN-79), que se encuentra en su última fase de pruebas y tras una serie de retrasos se estima que entre en operaciones en el 2027. Se espera que otros tres barcos de esta familia se sumen a la Armada estadounidense desde el 2028 hasta el 2036, al que se sumaría un sexto navío de esta clase que todavía no tiene una fecha programada de presentación.
Además del USS Gerald R. Ford y el USS John F. Kennedy, estos son los nombre conocidos de los barcos de la clase Ford que se integrarán a las fuerzas navales de Estados Unidos: Enterprise, Doris Miller, USS William J. Clinton y USS George W. Bush
Con una eslora de 337 metros y una manga de 78 metros, el USS Gerald R. Ford es el portaaviones más grande del mundo y emplea dos reactores nucleares A1B para su propulsión, lo que le permite navegar a velocidades superiores a 30 nudos.
La embarcación tiene una tripulación de unas 4.500 personas y es capaz de transportar entre 75 y 90 aeronaves, un 33% más que sus antecesores. Además de helicópteros y drones, entre los modelos que puede llevar a bordo se encuentran los caza F-35 Lightning II y F/A-18E/F Super Hornet, el avión de ataque electrónico EA-18G Growler y el E-2D Advanced Hawkeye, dedicado a la detección y monitoreo.

Una de las novedades que introdujo el portaviones Gerald Ford fue el reemplazar el sistema de lanzamiento de aviones basado en catapultas de vapor por uno electromagnético, lo que le permite enviar un 25% más de aviones al día que los barcos de la clase Nimitz.
El armamento del buque incluye dos lanzadores de misiles RIM-162 ESSM y otros dos de los RIM-116, destinados a contrarrestar ataques de otras embarcaciones y aeronaves de combate.
A lo anterior se añaden tres torretas rotativas Phalanx CIWS, capaces de detectar y atacar de forma autónoma aviones, misiles y pequeños barcos enemigos; junto a cuatro unidades del sistema Mark 38 de 25 mm, operado por soldados, que tienen como objetivo contrarrestar unidades enemigas de menor escala sobre el agua. Asimismo, el portaaviones cuenta con cuatro ametralladoras M2 destinadas tanto a la defensa antiaérea como al combate contra embarcaciones ligeras.
Para la detección de amenazas el portaaviones cuenta con un sistema de doble banda (DBR), que integra dos radares distintos y se ha mantenido en constante evaluación desde el inicio de sus operaciones. El radar AN/SPY-3 está orientado a la detección detallada en un rango superior a los 300 km, mientras que el sistema VSR del navío se dedica a la detección de objetivos en mayor volumen y a distancias más grandes.
De momento, el Gerald Ford es el único buque de la Armada de Estados Unidos que emplea el sistema DBR y el portal especializado en defensa “The War Zone”, indicaba en febrero de este año que se le podrían hacer modificaciones de cara a su implementación en otras unidades. Dicho medio apuntaba que el margen de operación de los radares era costoso y se habían detectado algunos problemas de funcionamiento en este.
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