PolíticaEl gigante de los medios y entretenimiento, Disney, ha emprendido una demanda contra la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos argumentando que el gobierno vulnera los derechos garantizados por la Constitución del país norteamericano.
El gigante de los medios y entretenimiento, Disney, ha emprendido una demanda contra la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos argumentando que el gobierno vulnera los derechos garantizados por la Constitución del país norteamericano.
La acción legal fue presentada ante un juzgado federal de Washington y en ella la compañía acusa a la gestión de Donald Trump de realizar una “campaña de represalias” contra la cadena ABC, subsidiaria de Disney.
“Por medio de la FCC, el gobierno ha emprendido una campaña de represalias contra ABC por una sola razón: desaprueba lo que la cadena transmite”, señala la parte denunciante. Disney asegura que “esos ataques se han intensificado con el tiempo hasta convertirse en amenazas explícitas de retiro de licencias” contra la cadena.
El conflicto
Las licencias de transmisión en la televisión estadounidense son otorgadas por la FCC para períodos de ocho años, correspondiéndole a ABC y sus ocho estaciones locales iniciar el proceso de renovación entre los años 2028 y 2031.
No obstante, en abril la comisión emitió una orden especial exigiendo a ABC iniciar de forma inmediata el trámite, y la cadena señala en su demanda que se trata de una medida “sin precedentes”, con un llamado a revisión que se ha producido “extraordinariamente pronto”.
Brendan Carr, jefe de la entidad designado por Trump, había defendido la decisión señalando que se enmarcaba en una investigación interna sobre las prácticas de diversidad, equidad e inclusión de ABC. El gobierno estadounidense en funciones ha señalado de forma general que se opone a estas políticas porque las considera discriminatorias.

Más recientemente, el presidente de la FCC ha vuelto a sostener su postura declarando que los medios deben funcionar basándose “en el interés público” y que la orden se remite a la preocupación por las prácticas laborales de la compañía.
En medio de la discusión por el adelantamiento del proceso de licencia operativa, en julio varias organizaciones de línea conservadora habían solicitado a la FCC la denegación de permisos a las estaciones de ABC argumentando que sus labores implicaban parcialidad política y discriminación racial y sexual, incluso acusando a la filial de Disney de apoyar al Partido Comunista de China.
Historial nutrido
La discusión sobre los períodos de tramitación tiene como trasfondo conflictos más antiguos entre el gobierno estadounidense y la subsidiaria de Disney, debido a que Donald Trump ha cargado frecuentemente contra ABC.
Los primeros conflictos con Disney se remontan a la primera presidencia de Trump, cuando Bob Iger, por entonces director ejecutivo de la empresa, renunció públicamente al Consejo Empresarial de la Casa Blanca en julio del 2017 como medida de protesta ante el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París, dedicado a combatir el cambio climático.

En diciembre del mismo año, también hubo cierta controversia por la demora de Disney en la presentación de la figura animatrónica de Donald Trump en su Salón de Presidentes, hecho que se atribuyó a la tensión política y a las diferencias entre el gigante mediático y el mandatario.
También dentro de este período tiene su origen la enemistad entre Trump y el presentador Jimmy Kimmel, que es citada por críticos del mandatario estadounidense como una de las causas de la actual presión regulatoria impuesta a ABC.
El presidente de EE.UU. había mencionado varias ocasiones que contemplaba la posibilidad de retirar la licencia a ABC a causa de los comentarios de Kimmel, crítico frontal del líder del Partido Republicano.
El descontento del jefe de Estado con ABC no solo era atribuible a Kimmel, pues en marzo del 2024 Trump presentó una demanda contra la cadena por los comentarios del periodista Robert Stephanopoulos sobre el juicio que E. Jean Carroll entabló contra Trump.

En diciembre de ese mismo año la disputa se resolvió mediante un acuerdo legal por el que ABC pagó 15 millones de dólares, en su mayor parte destinados a una futura biblioteca presidencial de Donald Trump.
Trump volvería a la carga contra Kimmel en setiembre del 2025 a raíz de los comentarios satíricos del conductor sobre la reacción del movimiento “Make America Great Again” ante la muerte del activista Charlie Kirk.
Brendan Carr y el mismo Trump amenazaron a la cadena con revocar las licencias de transmisión de ABC, calificando de “enfermos” los dichos de Kimmel. La cadena cedió a la presión proveniente de ese y otros frentes que condenaron las declaraciones de Kimmel, suspendiendo su programa “indefinidamente”, aunque este volvería al aire cinco días después.
Además del ‘late show’ de Jimmy Kimmel, la gestión de Carr ha mostrado su disconformidad con el noticiero nocturno de la cadena y otros programas como “This Week”, espacio político conducido por Stephanopoulos, y “The View”, que también suele tener una línea crítica con el jefe de gobierno estadounidense.
ABC considera que se están usando las licencias como medio para condicionar su libertad editorial y que la exigencia de adelantar los trámites de licencias es una “amenaza existencial” para sus labores.
“Si el gobierno logra su objetivo, el mensaje para todos los medios de comunicación del país será inequívoco: solo publiquen las historias que la Administración considere favorables o enfrenten la maquinaria coercitiva del gobierno federal. En un mundo así, la prensa jamás podría considerarse libre”, indica la firma televisiva.
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