WUFDonald Trump parece decidido a mantener el ataque y la provocación como estrategia. Tras meses de bromas e insinuaciones y con la lengua tan afilada como siempre, el expresidente de Estados Unidos confirmó al martes que buscará volver a la Casa Blanca en el 2024 y prometió salvar al país de la debacle al impedir la reelección de Joe Biden, cuya victoria en el 2020 nunca reconoció. “Me aseguraré de que Biden no consiga cuatro años más”, dijo el magnate desde su mansión en Mar-a-Lago, Florida.
Pero, aunque suene muy seguro, el exmandatario no tiene el escenario que deseaba. Trump -que va por su tercera nominación como candidato del Partido Republicano- esperaba lanzar su candidatura tras una derrota de los demócratas frente a una marea roja republicana en las elecciones de medio término, algo que finalmente no ocurrió. Los republicanos no lograron obtener una mayoría en el Senado y fallaron en sus esfuerzos por llenar varios escaños en estados claves.
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De hecho, el decepcionante desempeño del Partido Republicano en las elecciones intermedias incluyó las derrotas de varias figuras que Trump respaldó en estados como Pensilvania, Arizona, Nuevo Hampshire y Nevada.
“Tras estas elecciones Trump se ha debilitado porque la gran mayoría de los candidatos que él había propuesto perdieron, entonces ya comenzaron a surgir algunas críticas. Habrá que ver cuánto lo debilita eso”, dice a El Comercio el analista internacional Francisco Belaúnde.
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También están sus problemas judiciales. Trump no solo se enfrenta a una investigación por el asalto al Capitolio, sino también por haberse llevado documentos de la Casa Blanca a la misma residencia en la que anunció su candidatura. En Nueva York, un proceso civil por defraudación tributaria amenaza a sus empresas.
“Son tres frentes complicados para él, claro que él puede usar esto para victimizarse y ahí el Departamento de Justicia deber tener mucho cuidado para no dar esa impresión”, acota Belaúnde.
¿Batalla en el partido?
Dentro de su partido tampoco nada está dicho. Pese a la sólida base de votantes que acompañan a Trump, el reciente resultado electoral y los problemas judiciales y polémicas que acompañan al magnate han avivado las posibilidades de que republicanos conservadores y moderados lo desafíen. Por ello, muchos ven el anuncio del magnate como una forma de adelantarse a sus competidores.
Belaúnde recuerda que siempre ha habido gente que está en contra de Trump dentro del Partido Republicano, pero evidentemente la derrota en las elecciones de medio término pude reforzar las voces de quienes lo critican. En un artículo para la revista Time, el experto en política estadounidense Philip Elliott enfatiza que “muchos de los líderes del Partido Republicano lo culpan por las pérdidas electorales del martes pasado en un entorno que debería haber favorecido al Partido Republicano”.
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Agrega que los republicanos sufrieron pérdidas en el 2018, el 2020 y ahora en el 2022 bajo los auspicios de Trump. “La única gran victoria republicana en 2021 vino del republicano GlennYoungkin, una figura que encontró la manera de abrazar el trumpismo, pero se mantiene alejada del propio Trump”, dice Elliott.
Youngkin está considerando una carrera propia en el 2024, al igual que varios gobernadores, incluido el de Florida, Ron DeSantis, que ha sido reelegido de una manera triunfal y que muchos mencionan como la amenaza más fuerte de Trump.
Belaúnde considera que habrá que ver realmente cuánto está debilitado Trump porque, finalmente, el expresidente “tiene una parte de sus electores que son muy fieles a él, tiene una base electoral que persiste en su línea y eso es algo que los otros republicanos van a tener en cuenta”.
La estrategia de Trump
Por lo pronto, Trump empezó a reforzar sus ataques a Biden, lo que muestra que mantiene el estilo visto en las últimas campañas y que se centra en el rival demócrata más que en las eventuales candidaturas rivales dentro de su partido. El magnate se mostró seguro de que logrará más votos en el 2024 que en el 2016 y ni se molestó en mencionar que para ser candidato primero tiene que ganar las primarias republicanas.
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“Trump va a mantener su discurso de que Estados Unidos está en riesgo y debilitado bajo el mando de Biden. Ha lanzado un mensaje diciendo que el mundo está atento a la crisis en Polonia y Biden se queda dormido en las reuniones. Por ahora, parece que su principal ángulo de ataque es atacar a Biden y mostrarse como la alternativa para regresar a Estados Unidos al lugar que debería tener”, apunta Belaúnde.
¿Qué opciones tiene de ganar la candidatura republicana? A este punto es claro que la respuesta depende de si va a tener competidores o no. “Si se ve que a pesar de todo mantiene el control en buena parte del Partido Republicano pues correrá solo, pero si las encuestas o las voces dentro del partido reflejan que está suficientemente debilitado como para que otro pudiera postularse eso se va a dar. En ese escenario las mayores posibilidades en este momento son de DeSantis, al menos hasta que se presente otro”, dice Belaúnde.
Elliott destaca que si bien la lengua afilada y el estilo propio ayudaron a Trump a ganar una carrera improbable en el 2016 y lo mantuvieron cerca en el 2020 los republicanos no lo han visto aprender ningún truco nuevo. “A juzgar por su monólogo demasiado familiar, Trump no ha pasado ningún tiempo en los últimos dos años pensando en cómo podría completar el examen de manera diferente esta vez”, añade.
AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.
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