Renzo Giner Vásquez

Ya cambió Wall Street y los medios especializados en finanzas. Luego fue el turno de Nueva York. Y ahora busca cambiar , donde por lo pronto ya ha conseguido sacudir el tablero con la campaña más costosa en la historia política de ese país.

es, por definición, un ‘game changer’, un hombre dedicado a cambiar las reglas del juego.

Oriundo de Boston, Massachusetts, este magnate de 78 años es considerado el noveno hombre más rico del mundo, debido a un patrimonio reportado de US$60 mil millones.

Las bases de su imperio recaen sobre la enorme compañía de medios especializada en información financiera que lleva su nombre.

Su entrada a la política se produjo en el 2001 cuando de la mano del partido republicano ganó la alcaldía de Nueva York. Ahora, buscando la nominación presidencial demócrata, viene invirtiendo US$400 millones en cuatro meses de campaña.

Michael Bloomberg ejerció como alcalde de Nueva York entre el 2002 y el 2013. (Reuters)
Michael Bloomberg ejerció como alcalde de Nueva York entre el 2002 y el 2013. (Reuters)

La estratosférica apuesta se vuelve aún más arriesgada si revisamos su cronograma electoral, donde ha renunciado a presentarse en las primarias de Iowa y Nueva Hampshire para jugársela en el Supermartes del 3 de marzo, cuando 14 estados acudirán a las urnas.

Todo o nada.

Si bien por el momento su crecimiento en las encuestas (del 8% en diciembre al 16% en febrero) parece reflejar que viene dando resultados, El Comercio conversó con Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas en el Departamentos de Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, sobre las posibilidades de Bloomberg y cómo impactará esto en el futuro electoral estadounidense.

¿Cuán probable es que elijan a Bloomberg como el candidato demócrata?

La verdad es que tiene una ruta difícil todavía, no es algo garantizado y hay varios pasos previos que tomar y tienen que suceder varias cosas también.

¿Cuáles?

En primer lugar, está desarrollando una estrategia bastante inusual. Jamás un candidato ha hecho esto. No se presentó en las primarias más importantes, recién ayer participó en su primer debate y ha gastado 400 millones de dólares básicamente en publicidad, es una ruta inusual pero que puede llegar a tener éxito. Es más, ya ha tenido cierto éxito en las encuestas, desplazando sobre todo a Biden y Buttigieg. Ahora, Bloomberg asume que tendrá el suficiente impulso para alcanzar la cantidad de delegados necesarios (1.991 para ser nominado por la Convención Nacional Demócrata). Imaginemos que ni él ni Sanders -quien marcha como favorito en las encuestas- obtienen los delegados necesarios.

El debate demócrata del miércoles, en Nevada, fue el primero en el que participó Michael Bloomberg desde que anunció su candidatura en noviembre del 2019. Su enorme presupuesto de campaña y la decisión de no presentarse en algunos estados le valieron ataques de parte de sus rivales políticos. (AFP)
El debate demócrata del miércoles, en Nevada, fue el primero en el que participó Michael Bloomberg desde que anunció su candidatura en noviembre del 2019. Su enorme presupuesto de campaña y la decisión de no presentarse en algunos estados le valieron ataques de parte de sus rivales políticos. (AFP)

¿Qué pasaría?

El candidato no sería seleccionado por la convención sino por un grupo selecto de demócratas. Como el partido está polarizado entre derecha e izquierda habría que asumir que los seguidores de Sanders apoyarían al candidato nombrado por el grupo de notable. Y es muy complicado que el partido vaya unificado a la elección. Es matemáticamente posible pero bastante difícil.

¿Bloomberg ha cambiado las reglas del juego?

Bueno, puede ser. US$400 millones es mucho más de lo que acumulan los otros candidatos juntos. Y cada uno debe recaudarlos de forma individual, en el caso de Buttigieg o Biden con grandes donantes y en casos como el de Sanders de manera aún más individual (mediante pequeñas donaciones ciudadanas). El tema de los donantes es muy complicado y Bloomberg no necesitó ir a ninguno. Claro, para alguien que tiene un capital de US$60 mil millones, gastar US$400 millones no es nada. Y la verdad es que sí hace una diferencia muy grande invertir en redes sociales y medios. Yo diría que sí, que es un ‘game changer’.

¿Comprar tanta publicidad equivale a comprar la elección?

No. Lo que ha invertido servirá para intentar cambiar la idea del electorado sobre ellos. En algunos casos la publicidad es muy convincente. En esta oportunidad ya ha impactado en quienes pensaban que Biden o Buttigieg iban a ser los candidatos de los más conservadores, conocida como la derecha demócrata.

Trump, Bloomberg... ¿estamos entrando a una era de presidentes ricos?

Bueno, durante mucho tiempo no hemos visto un presidente que no sea millonario en Estados Unidos. Obama fue algo excepcional, pero si consideras a los Bush u otros, lo fueron. Para llegar a la presidencia estadounidense debes tener un presupuesto muy grande. Lo que hace esto (la estrategia de Bloomberg por autofinanciar su campaña) es encarecer el costo de las elecciones. Los demócratas, en el 2016, gastaron más de mil millones de dólares, por ejemplo.

Eduardo Gamarra es profesor de Ciencias Políticas en el Departamentos de Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida.
Eduardo Gamarra es profesor de Ciencias Políticas en el Departamentos de Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida.