Redacción EC

Las primarias demócratas para elegir al candidato que enfrentará en las urnas al republicano Donald Trump en las del próximo noviembre, que inició destacándose por la alta presencia de mujeres y minorías raciales, se ha ido estrechando hasta dejar un limitado grupo cada vez más homogéneo.

Las renuncias de Pete Buttigieg, el primer candidato a la presidencia abiertamente homosexual, el 1 de marzo, y de la senadora con origen del Medio Oriente, Amy Klobuchar, hoy, se han llevado consigo la poca diversidad que quedaba de la contienda. Ahora, las cinco opciones restantes deberán ver cómo aprovechar los votantes dejados atrás por ambas opciones.

Desde marzo del año pasado, 22 precandidatos demócratas retiraron su postulación, dejando al exvicepresidente Joe Biden, el otrora alcalde de Nueva York y multimillonario Michael Bloomberg, la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, el también senador por Vermont Bernie Sanders y la representante de Hawai Tulsi Gabbard, como las cartas entre la que se elegirá a quien intente impedir que Trump sea electo para un segundo periodo en la Casa Blanca.

Con las renuncias de Wayne Messam (20 de noviembre), Kamala Harris (3 de diciembre), Julián Castro (2 de enero), Cory Booker (13 de enero) o Andrew Yang (11 de febrero), entre otros, el Partido Demócrata se quedó sin ningún candidato perteneciente a alguna minoría étnica.

En cuanto a las minorías sexuales, Pete Buttigieg aparecía como el único candidato abiertamente homosexual en la parrilla de postulantes.

Con las renuncias de Wayne Messam (20 de noviembre), Kamala Harris (3 de diciembre), Julián Castro (2 de enero), Cory Booker (13 de enero) o Andrew Yang (11 de febrero), entre otros, el Partido Demócrata se quedó sin ningún candidato perteneciente a alguna minoría étnica. (AP / Reuters)
Con las renuncias de Wayne Messam (20 de noviembre), Kamala Harris (3 de diciembre), Julián Castro (2 de enero), Cory Booker (13 de enero) o Andrew Yang (11 de febrero), entre otros, el Partido Demócrata se quedó sin ningún candidato perteneciente a alguna minoría étnica. (AP / Reuters)

A quién va cada voto

Si bien es incierto hacia qué opción virarán los votantes de los candidatos retirados -en caso de que aún quieran asistir a las urnas-, las decisiones parecen apuntar a beneficiar a Joe Biden.

El caso más claro es el de Klobuchar, quien tomó la decisión de renunciar tras un pobre resultado en Carolina del Sur (3,2% de los votos) y un tercer lugar en New Hampshire como su máximo logro en esta campaña. La veterana senadora de Minnesota apoyaría ahora el exvicepresidente e incluso se uniría a Biden en un evento en Dallas, Texas.

Similar situación plantea el retiro de Buttigieg, sorpresa al ganar las primarias de Iowa y obtener el segundo lugar en New Hampshire, pero que recibió un golpazo de realidad en Carolina del Sur (8,2%).

Si bien no hay una tendencia tan clara como en el caso de Klobuchar, la campaña de Buttigieg planteaba mostrarse como una opción para el voto moderado dentro del partido e incluso para algunos republicanos inconformes con Trump, lo que indicaría que sus seguidores también terminarían inclinándose por Biden.

Esto responde, principalmente, a una división dentro del Partido Demócrata, donde se considera a Bernie Sanders -favorito en la mayoría de sondeos- como un candidato “muy radical”, lo que asustaría a la mayoría moderada demócrata.

Si bien es incierto hacia qué opción virarán los votantes de los candidatos retirados -en caso de que aún quieran asistir a las urnas-, las renuncias de Buttigieg y Klobuchar parecen apuntar a beneficiar a Joe Biden. (AFP)
Si bien es incierto hacia qué opción virarán los votantes de los candidatos retirados -en caso de que aún quieran asistir a las urnas-, las renuncias de Buttigieg y Klobuchar parecen apuntar a beneficiar a Joe Biden. (AFP)

En el caso de las minorías, Biden también llevaría una clara ventaja, ya que tiene un gran arrastre principalmente en la población afroamericana que se fortalecería aún más al no tener a ningún candidato proveniente de ese grupo étnico.

Según una encuesta de CNN, Biden obtendría 3 de cada 5 votos de afroamericanos, mientras que Sanders apenas lograría captar 1 de cada 5 sufragios del mismo grupo.

Warren, por su parte, es percibida como una candidata más cercana al ala de Sanders que al centro del partido. Pese a ello, el mismo día que Buttigieg anunció su retiro, su campaña emitió un comunicado explicando que ganarían la candidatura logrando una reñida decisión en la Convención Nacional Demócrata, a realizarse del 13 al 16 de julio en Wisconsin.

Para obtener la nominación, el candidato debe obtener el apoyo de 1.991 delegados. Por ello, la jornada del Súper Martes del 3 de marzo, donde se ponen en juego 1.357 delegados, resulta vital.

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