No solo son elecciones legislativas en Estados Unidos: son un plebiscito entre Biden y Trump
Las elecciones de medio término de este martes 8 son determinantes pues no solo se renovará la Cámara de Representantes, parte del Senado y varias gobernaciones, sino que podrían dar al expresidente el espaldarazo que necesita para controlar el Congreso y tentar de nuevo la Casa Blanca. Para Biden, será una evaluación de dos años de gestión
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Biden contra Trump, el telón de fondo de las elecciones legislativas de este 8 de noviembre y que definirá la carrera hacia la Casa Blanca el 2024. EFE
Donald Trump sabe que la llave para regresar a la Casa Blanca no la conseguirá en el 2024, cuando se realicen las elecciones generales en Estados Unidos, sino este martes 8, el día de los comicios legislativos -las ‘midterm’- que podrían dar a los republicanos la mayoría que necesitan en la Cámara de Representantes y el Senado, además de varias gobernaciones claves en varios estados del país.
Por eso, es casi un hecho que el lunes 14 -según fuentes anónimas que han hablado con varios medios estadounidenses- anuncie a voz en cuello su postulación a la reelección.
Con ambas cámaras bajo su control, el expresidente de Estados Unidos tendría el camino más allanado para su campaña.
Del otro lado, el demócrata Joe Biden sabe que estas elecciones son una suerte de plebiscito sobre su gestión al frente de la administración. Históricamente, el partido que gobierna no suele ganar la mayoría en las ‘midterm’, pero esta vez la sombra de Trump -que sigue argumentando que hubo fraude hace dos años- hace que sea imperativo para el actual jefe de Estado que su partido controle, al menos, el Senado.
Por eso, ambos están enfilando todos sus esfuerzos para apoyar a sus candidatos recorriendo el país y dando discursos. Para muchos, es como una continuación de los comicios del 2020 en los que ambos fueron los protagonistas y que, probablemente, los enfrente de nuevo en el 2024.
En estas elecciones se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes (controlada hasta ahora por los demócratas), un tercio del Senado (compuesto por 100 asientos y también controlado por los demócratas con apenas un escaño de diferencia), 36 gobernaciones y cientos de cargos estatales.
"Trump ganó", dice la camiseta de esta republicana seguidora del expresidente. Trump ha asistido a varios mitines para apoyar a sus candidatos en las elecciones legislativas de este 8 de noviembre. REUTERS/Mike Segar
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Lo que dicen los números
Las encuestas, sin embargo, no están dando un panorama alentador para los demócratas. Aunque hasta la saciedad sabemos que los sondeos ya no pueden tomarse de manera literal, las cifras ayudan a mostrar el escenario que podría venir. Y los números, hasta el momento, vienen favoreciendo a los republicanos, sobre todo en la cámara baja, donde el asunto parece cerrado.
Según Real Clear Politics, que suele sacar promedios de varias encuestas, los republicanos obtendrían 228 asientos en la Cámara de Representantes, mientras que los demócratas se quedarían con 174.En disputa aún están 33 escaños.
El portal FiveThirtyEight, que hace análisis de probabilidades, apunta que los republicanos tienen el 84% de opciones de controlar la cámara baja.
En el Senado, la pelea está más complicada. También según Real Clear Politics, el Partido Republicano obtendría 48 asientos, mientras que los demócratas mantendrían 44. Ocho siguen en disputa en estados como Arizona, Georgia, Pensilvania, Nevada, Connecticut, Nuevo Hampshire, Wisconsin y Washington.
Para FiveThirtyEight, los republicanos tienen 55% de chances de controlar el Senado, mientras que los demócratas tienen 45% de opciones.
La posibilidad de una ola roja -el color característico de los republicanos- está sobre la mesa, sobre todo en las gobernaciones estatales. El partido de Trump podría ganar en 24 estados, mientras que el de Biden en 14. En 11 estados la pelea está muy cerrada.
La clave: la economía
Para conseguir esta ventaja en las encuestas, el Partido Republicano ha sabido sacarle partido a uno de los temas más sensibles para los ciudadanos: la inflación. El elevado precio de la gasolina, los alimentos y la vivienda ha puesto sobre la mesa las dudas sobre cómo han gestionado los demócratas la crisis generada por la pandemia, la guerra en Ucrania y la recesión global.
El presidente Joe Biden en un mitin de campaña en Filadelfia junto al exmandatario Barack Obama y el candidato demócrata al senado de Pennsylvania, John Fetterman. EFE/EPA/WILL OLIVER
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Según una reciente encuesta de la Universidad de Quinnipiac, para el 36% de los estadounidenses la inflación es el problema más urgente del país, mientras que otros sondeos independientes incluso señalan que el 46% le da prioridad al tema económico.
Y es que la inflación interanual a setiembre marcó 8,2%, lo que ha provocado un aumento de los precios de los alimentos en 11,2% respecto al 2021. La gasolina, en tanto, cuesta 18,8% más que hace un año. En el tema económico, los demócratas -con Biden a la cabeza- se defienden con las buenas cifras de empleo y los paquetes de leyes promovidos por el gobernante, como el de infraestructura, pero cuyos resultados recién se verían en un mediano plazo. No ahora, cuando se necesitan los votos.
“Los republicanos se están aprovechando de esta percepción de la realidad económica. Y este mensaje ha sido mucho más efectivo que el de los demócratas, que han intentado vender el éxito económico de las leyes que ha pasado el presidente Biden, como el paquete de infraestructura, pero no lo transmiten de la manera adecuada”, expresa a este Diario María Puerta Riera,profesora de Ciencias Políticas en el Valencia College de Orlando. “Los demócratas han tenido una mala estrategia comunicacional”, agrega.
El complejo tema del aborto, que se pensó sería clave en esta elección tras la decisión, tomada en junio, de la Corte Suprema de revocar la sentencia de 1973 que consagraba el derecho a la interrupción del embarazo en todo el país, ha quedado opacado ante los debates sobre la economía, la criminalidad y la inmigración.
Esto ha hecho que incluso estados normalmente demócratas, como Nueva York, estén ahora en disputa. Las encuestas muestran una competencia muy reñida para la gobernación entre la demócrata Kathy Hochul y el republicano Lee Zeldin.
Los más fieles seguidores de Donald Trump siguen pensando que el exmandatario ganó las elecciones del 2020 y están convencidos que debe regresar a la presidencia en el 2024. REUTERS/Mike Segar
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¿Un impeachment?
El presidente Biden también ha optado por definir esta elección como una lucha por la democracia, pues el recuerdo del asalto al Capitolio aún está fresco y muchos republicanos trumpistas siguen dudando de los resultados del 2020. De hecho, de los 596 republicanos que están postulándose a diferentes cargos, 308 han puesto en entredicho la validez de las elecciones presidenciales en las que ganó Joe Biden.
Para Trump, una victoria de los republicanos será una reivindicación de sus argumentos sobre el supuesto fraude, e incluso podría generar pedidos de investigación o de juicio político contra el actual mandatario, tal como los demócratas hicieron con Trump en dos oportunidades.
“Ya se ha adelantado que nos vamos hacia otro ‘impeachment’. Los republicanos no solo van por Biden, sino por Kamala Harris, el secretario Antony Blinken y Arturo Mayorkas, el jefe del Departamento de Seguridad Nacional”, comenta Riera.
Ante este panorama, las elecciones de este martes no solo servirán para renovar el Congreso, sino para determinar si el destino del país lo podrá seguir manejando Joe Biden o pasará a manos de Donald Trump.
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