PolíticaDonald Trump está tan cómodo como líder de la nominación republicana a la Casa Blanca que la lista de sus contrincantes partidarios se reduce cada vez más mientras él se enfoca en sus problemas judiciales y en burlarse de sus rivales. El senador Tim Scott, que buscaba ser el primer presidente republicano afroamericano de Estados Unidos, se convirtió en el último candidato conservador en desistir, con lo que el número de rivales del magnate ha pasado de 8 a 4.
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“Los votantes, que son las personas más notables del planeta, han sido muy claros al decirme: ‘Ahora no, Tim’”, dijo sorpresivamente Scott, el segundo candidato importante en abandonar la carrera, después del exvicepresidente Mike Pence, quien tiró la toalla con una frase similar: “Este no es mi momento”.
Trump encabeza con holgura la candidatura del Partido Republicano con el 59,5% de los votos, según RealClearPolitics. Quedan en carrera el gobernador de Florida Ron DeSantis (18%), la exgobernadora de Carolina del Sur Nikki Haley (9%), el empresario Vivek Ramaswamy (5%) y el exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie (2%).
Aunque DeSantis, que está segundo con un 18% de la intención de voto, era visto como un posible rival competitivo para el exmandatario republicano, su campaña tuvo un inicio decepcionante. No ha surgido hasta ahora ninguna alternativa que pueda hacerle frente a Trump.
“A medida que se han ido retirando candidatos se evidencia la ventaja de Trump. Antes de Tim Scott fue Mike Pence y hubo otras renuncias que no generaron ningún tipo de reacción pública. Cuando se retiró Will Hurd, que lo hizo antes que Pence, nadie se dio cuenta porque su nombre ni siquiera llegó a sonar”, dice a El Comercio la politóloga María Puerta Riera, profesora de Ciencias Políticas en el Valencia College de Orlando.
Candidatos sin opción
La posición de Trump en el primer lugar es sólida a pesar de las cuatro acusaciones penales y de la gran cantidad de otros desafíos legales que tiene en su contra. La confianza del magnate es tal que no ha acudido a ninguno de los tres debates realizados por su partido este año y se mofa abiertamente de sus rivales.

A fines de octubre, el magnate recibió una calurosa bienvenida en la Convención del Partido Republicano en California, donde tildó de “perdedor” a Chris Christie y aclaró que fue él mismo y no Ron DeSantis “quien tiñó Florida de rojo”. “En otras palabras, sin mí estaba muerto”, agregó.
Según remarca Mark Caleb Smith, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Cedarville, a la agencia EFE, Trump ejerce “una influencia dramática” sobre el Partido Republicano. “Ha redefinido lo que significa conservador, lo que significa ser republicano y lo que Estados Unidos significa para la gente”.
Para Puerta Riera, es probable que los demás postulantes estén haciendo una especie de ‘casting’ para que Trump pueda considerarlos como potenciales compañeros de fórmula, aunque eso no necesariamente esté en los planes del magnate. “Tal vez la única que tiene posibilidades de acompañarlo es Nikki Haley, ella trata de desmarcarse de Trump pero no logra hacerlo, en verdad ella está asociada a la presidencia de Trump”, señala Riera. Haley fue embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas en el gobierno anterior.
Considera que, en vista del contexto, cada vez más candidatos republicanos van a renunciar, incluyendo a Ron DeSantis, que tiene un panorama muy complejo. “Él está casi en el mismo terreno que Chris Christie, que es una oposición total y frontal a Donald Trump”, explica la analista.




La estrategia de Trump
Si bien por el momento los procesos penales y casos judiciales contra Trump parecen no influir negativamente en su candidatura, el exgobernante está enfocado en hacer frente a los casos en su contra.
Puerta Riera considera que la estrategia de Trump es poner obstáculos a los juicios y retardarlos lo más posible. “Trump no es nuevo enfrentando casos en los tribunales y juicios, solo que no eran penales o de esta envergadura. Su plan es retrasar todo porque al ganar la presidencia, él se podrá deshacer de todos esos casos”, apunta.
Trump enfrenta múltiples desafíos legales que van desde acusaciones por el manejo indebido de secretos de Estado hasta conspiración para anular los resultados de las elecciones del 2020.
Es por ello que el magnate no hace caso a sus rivales republicanos. “Trump ni siquiera tiene interés en participar en el proceso de la elección, ni en los debates, ni en nada porque él sabe que tiene en el bolsillo la nominación. Él no tiene que pelear con nadie, son los demás los que están disputándose el segundo lugar”, agrega la docente.
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