Fútbol peruanoFaltan apenas tres semanas para unas elecciones que serán determinantes para saber el rumbo que tomará Estados Unidos en el corto plazo. Son los comicios legislativos de medio término [‘midterm elections’], que mostrarán si Donald Trump sigue teniendo influencia significativa en el Partido Republicano, o si el presidente Joe Biden y los demócratas son capaces de mantener el control de la Cámara de Representantes y del Senado.
Para ello, el mandatario está realizando una gira por varios estados -el miércoles inició una visita a Colorado, California y Oregon, tres estados del oeste del país- con el fin de promover los logros de sus dos años al frente del gobierno, y así apoyar a los aspirantes demócratas al Congreso, porque sabe que esta elección siempre es una suerte de referéndum sobre la gestión presidencial.
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En más de 160 años, el partido del presidente en ejercicio rara vez ha evitado un voto de sanción. En años recientes, le pasó a Barack Obama y también a Trump, que tuvieron que lidiar con congresos opositores.
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Sin embargo, esta vez la historia podría ser distinta pues las encuestas muestran que las preferencias aún no están claras, por ello la carrera se ha vuelto esta vez tan competitiva.
Según FiveThirtyEight, web especializada en política estadounidense y que realiza análisis de encuestas, el Partido Demócrata tiene un 67% de posibilidades de mantener el Senado, mientras que los republicanos un 69% de controlar la Cámara de Representantes.
La polarización que dejó la elección presidencial de noviembre del 2020 -con la consecuente Toma del Capitolio- no ha desaparecido dos años después. Las heridas han quedado abiertas y queda por ver qué tanto de esa pugna se repite en un proceso donde hay más ausentismo.
“Históricamente las elecciones de medio término atraen a menos votantes que en una elección presidencial”, comenta a El Comercio la politóloga María Puerta Riera, profesora de Ciencias Políticas en el Valencia College de Orlando.
“Por lo general, las elecciones para la renovación del Congreso, gobernaciones, legislaturas estadales y cargos locales, atraen la atención del votante comprometido que es fundamentalmente un electorado mayor, mientras que los jóvenes son menos propensos a participar en estas elecciones”, agrega.
Riera explica que las encuestas, hasta el momento, dan por sentado que los republicanos controlarán al menos la Cámara Baja. “Sin embargo, en la boleta genérica los números dan cuenta de un empate técnico”.
Las elecciones de medio término se celebran dos años después de los comicios presidenciales. Este año se realizarán el próximo martes 8 de noviembre.
Como ocurre cada dos años, están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes.
En el Senado, que cuenta con 100 miembros, los mandatos duran seis años. El 8 de noviembre se renovarán 35 asientos.
También se elegirán a 36 gobernadores -de los 50 estados del país-, y casi todos los parlamentos estatales.
Los elegidos iniciarán su mandato el 3 de enero de 2023.
Logros y cuentas pendientes
Aunque la campaña está siendo muy competitiva, sobre todo en estados claves como Georgia, Pensilvania, Ohio, ambos partidos siguen enfocando sus estrategias en, básicamente, criticar al otro bando.
Los demócratas se aferran a los grandes planes de infraestructura y de gasto social que ha emprendido la administración Biden, mientras que los republicanos le reprochan al mandatario la vulnerabilidad económica y el siempre complejo tema migratorio (los buses repletos de inmigrantes enviados desde estados controlados por republicanos no cesan de llegar hacia estados progresistas como Nueva York).
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“La administración de Biden está destacando las estrategias dirigidas a minimizar el impacto de la inflación, como la baja en el precio de la gasolina, mientras desestima la amenaza de una posible recesión. Sin embargo, el foco a las luchas sociales está pendiente: inmigración, cambio climático, educación, entre otros, que ocupan su agenda y que solo con un Congreso favorable podrá consolidar”, señala Riera.
“Por su parte, los republicanos están atacando a la Casa Blanca por el flanco de la economía, centrando su mensaje en la inflación, el crimen, y la inmigración, evitando mencionar la decisión de la Corte Suprema sobre el aborto, que había sido hasta ahora una de sus banderas de lucha”.
Y el tema económico puede pesar en momentos en que se cierne una recesión global. Según un reciente sondeo The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, un 46% de estadounidenses considera que su situación financiera personal es mala, comparado con 37% en marzo.
Los números para Biden tampoco son auspiciosos. Según el ponderado de encuestas de FiveThirtyEight, el 52,3% de la población desaprueba su gestión, frente al 42,4% que sí la aprueba.
El factor Trump
Una cifra que lanzó “The Washington Post” señala que cerca de 300 republicanos que aspiran al Congreso o a puestos en las legislaturas estatales consideran que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales del 2020.
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El número es solo una muestra de que el exmandatario será un factor clave en estos comicios, y que sigue controlando el Partido Republicano. De hecho, él ha impuesto a varios candidatos cuyas postulaciones están siendo muy polémicas, como el de la figura televisiva Mehmet Oz, un cirujano que durante mucho tiempo condujo un programa muy popular sobre medicina y que postula para un escaño en el Senado por Pensilvania.
O el de la exestrella de fútbol americano, Herschel Walker, quien está postulando para senador en Georgia. Walker, conocido por sus posturas antiabortistas, pero en el 2009 supuestamente le pagó a una exnovia para que interrumpiera su embarazo.
“Se trata de candidatos impuestos por el expresidente, y por tanto, sin credenciales políticas. Esto quizás sea un reflejo del nuevo Partido Republicano, donde lo que importa es el criterio de Trump”, comenta Riera, quien considera que los candidatos que, con toda seguridad, ganarán la mayoría de los escaños de la Cámara de Representantes serán ‘trumpistas’.
“Su peso es irrefutable, y este es también un referéndum sobre el poder de Trump, no solamente en el Partido Republicano, sino en la política de los Estados Unidos”.
AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.

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