Líderes militares le ordenaron a la Guardia Nacional en cada estado de Estados Unidos que desarrolle una “fuerza de reacción rápida” de efectivos entrenados para lidiar con disturbios civiles y motines, que puedan estar listos para desplegarse con sólo unas horas de aviso previo, el indicio más reciente de los planes a largo plazo del gobierno del presidente Donald Trump para enviar soldados más fácilmente a las calles.
Un conjunto de memorandos circulados este mes instruye a las unidades de la Guardia en los 50 estados y territorios de Estados Unidos —excepto el Distrito de Columbia— a entrenar a un contingente de soldados en un curso especializado, el cual incluye el uso adecuado de porras, escudos corporales, pistolas aturdidoras y gas lacrimógeno.
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Firmados por el mayor general Ronald Burkett, director de operaciones de la Guardia Nacional, los memorandos revisados por The Associated Press proporcionan diversos números para la fuerza de cada estado —a menudo 500 cada uno—, que suman más de 23.000 efectivos en total. Los memorandos le ordenan a Washington, D.C., mantener un batallón de policía militar “especializado” con 50 soldados de la Guardia Nacional con órdenes de mantenerse en servicio activo.
Esto impulsa la visión más amplia de Trump para que las fuerzas armadas de Estados Unidos desempeñen un mayor papelen el combate a la inmigración ilegal y el crimen. Ya ha traspasado los límites tradicionales al enviar a la Guardia Nacional a ciudades estadounidenses, a menudo en contra de la voluntad de los líderes locales demócratas.
Los memorandos, reportados previamente por The Guardian, fueron emitidos después de que Trump firmara una orden ejecutiva en agosto que instruía al Pentágono a crear fuerzas de reacción rápida que estuvieran “disponibles para un despliegue rápido a nivel nacional”. La orden ejecutiva se cita como una de las autoridades para el memorando, sobre el cual el Pentágono no respondió de momento a una solicitud de comentarios.
La Guardia Nacional siempre ha tenido efectivos listos para desplegarse en un momento dado, pero tradicionalmente se han utilizado para reaccionar rápidamente a desastres naturales y no recibían entrenamiento especial.
Las nuevas fuerzas de reacción rápida especializadas podrán desplegar una cuarta parte de todos sus soldados en un plazo de ocho horas, y a todos los asignados a las unidades en cuestión de un día, según el memorando.
Durante una mesa redonda en la Casa Blanca la semana pasada con funcionarios de seguridad nacional, se le preguntó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, sobre un memorando que detallaba planes similares. Hegseth respondió que no comentaría sobre los “detalles”, pero luego dijo que había “múltiples capas de fuerzas de respuesta de la Guardia Nacional”.
“Tenemos muchas formas diferentes en que, constitucional y legalmente, podemos emplear” a los soldados de la Guardia, y “lo haremos cuando sea necesario”, expresó.
Aunque Trump ha enviado a la Guardia Nacional a ciudades como Los Ángeles y el Distrito de Columbia, sus empeños para desplegar soldados en otros lugares han enfrentado rápidas impugnaciones jurídicas. A su gobierno se le impidió enviar efectivos al área de Chicago hasta cuando menos la segunda mitad de noviembre, luego de una orden de la Corte Suprema federal que solicita a las partes presentar informes jurídicos adicionales. Y esta semana comenzó un juicio federal con el que se intenta impedir un despliegue de soldados en Portland, Oregon.
Los memorandos, que fueron enviados este mes a los estados, ordenan que cada estado y territorio tenga sus fuerzas de reacción rápida ya operativas para el 1 de enero de 2026. Para ayudar a alcanzar ese objetivo, se proporcionará a las unidades 100 conjuntos de equipo de control de multitudes, así como dos entrenadores a tiempo completo por parte de la Oficina de la Guardia Nacional.
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A las unidades también se les permitirá disponer de cinco días adicionales de entrenamiento para que los soldados completen el “Curso de instructor interservicios de armas no letales”.
Según uno de los memorandos, la parte inicial del curso incluye temas como “técnicas de manejo de multitudes”, “entrenamiento en disturbios civiles internos” y “uso adecuado de porras y escudos corporales”. La parte intermedia se centra en el uso de armas no letales, tales como las pistolas aturdidoras y el gas lacrimógeno.
Se requiere que cada unidad de la Guardia Nacional le envíe una actualización mensual a los líderes militares sobre sus avances en el cumplimiento de este nuevo mandato.
A Donald Trump se le ha calificado a menudo como una bola de demolición política por su estilo poco ortodoxo. Ahora el presidente estadounidense comenzó literalmente obras de demolición en la Casa Blanca. (AFP) SOBRE EL AUTOR
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