Minneapolis, donde el afroamericano murió a manos de la policía, es el epicentro de las protestas y la indignación contra el racismo y la violencia policial que remecen a Estados Unidos. La ciudad también es el reflejo de cómo la discriminación se encuentra instaurada en varios niveles de la sociedad de ese país.

Desde hace cinco años, el teniente Bob Kroll es el presidente del sindicato de policías de Minnepolis, una organización que ha impedido que se puedan implementar reformas reales en un departamento con amplios antecedentes de abuso racial.

Kroll es una de las causas por las que los agentes rara vez enfrentan sanciones.

Un análisis realizado por la agencia Reuters de 3.000 quejas contra los oficiales de policía de Minneapolis presentadas en los últimos ocho años muestra que 9 de cada 10 acusaciones de mala conducta fueron resueltas sin castigo o intervención para cambiar el comportamiento de un oficial. Solo cinco oficiales fueron despedidos.

Floyd, un portero de seguridad desempleado de 46 años, murió el 25 de mayo después que el agente blanco Derek Chauvin lo inmovilizó colocándole la rodilla sobre el cuello durante varios minutos mientras Floyd se encontraba esposado, tendido sobre el piso y diciendo que no podía respirar.

Chauvin fue acusado de asesinato el pasado viernes. Él y otros tres policías involucrados en el caso fueron despedidos y podrían ser sentenciados hasta a 40 años en prisión.

Pese a lo sucedido, Bob Kroll escribió el lunes una carta a los miembros del sindicato en la que afirmó que estaba trabajando con los abogados del colectivo para que cada uno de los oficiales fuera reincorporados a sus puestos. "Fueron despedidos sin el debido proceso”, afirmó.

Kroll, habitualmente expresivo y de tono duro, ha mantenido un perfil bajo desde la muerte de Floyd. Pero no dudó en arremeter contra las protestas en su carta. Así, elogió a los oficiales de la ciudad por su respuesta a “los disturbios de mayor escala que Minneapolis haya visto jamás” a los que calificó como un “movimiento terrorista” que ha estado creciendo durante años. También defendió la actuación de los policías involucrados en la muerte de Floyd y ha subrayado los problemas con la justicia de la víctima.

Sus palabras aumentaron la indignación ciudadana y los llamados a que renuncie.

Desde que se convirtió en presidente del sindicato policial en el 2015, Kroll se ha enfrentado a jefes de policía y alcaldes pasados y presentes. Uno de los principales puntos de desacuerdo es el respaldo de Kroll a la policía de estilo militar, que condiciona a los oficiales a ver todos los encuentros con residentes como inherentemente peligrosos.

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, terminó con este tipo de entrenamiento el año pasado, pero Kroll anunció que el sindicato haría que el entrenamiento fuera gratuito para cualquier oficial que lo deseara.

Frey ha asegurado estos días que buena parte de los obstáculos para producir cambios en la policía viene del convenio colectivo firmado con el sindicato que lidera Kroll, un personaje que ha tenido varias expresiones y actitudes racistas y que no quiere ningún tipo de reforma al cuerpo policial.

Historial ligado al racismo

El año pasado, Kroll, que no oculta su gusto por las viejas tácticas policiales, apareció en un mitin de campaña de Donald Trump y lo elogió como un “presidente maravilloso”. El agente vestía un polo que decía “Policías por Trump”, el mismo que su sindicato comenzó a vender después de que se prohibiera a los oficiales usar uniformes en eventos políticos.

El gobierno de Barack Obama y las esposas y la opresión a la policía fueron despreciables”, dijo en la manifestación. “Lo primero que hizo el presidente Trump cuando asumió el cargo fue darle la vuelta ... y decidió comenzar a dejar que los policías hicieran su trabajo; pon las esposas a los criminales en lugar de a nosotros".

En el 2007, Kroll llamó “terrorista” a Keith Ellison, un político afroamericano y musulmán de Minnesota que ahora es fiscal general del estado y está ayudando a procesar a los cuatro oficiales involucrados en el caso Floyd.

También ha sido abiertamente hostil al movimiento antiracista Black Lives Matter, llamándolo una “organización terrorista”. En el 2016, elogió a cuatro policías de Minneapolis que abandonaron un juego profesional de baloncesto porque los jugadores usaban prensas de Black Lives Matter.

Asimismo, Kroll ha sido objeto de 10 denuncias por mala conducta desde el 2013, aunque los registros policiales no revelan las acusaciones en su contra. Ninguna de las quejas tuvo sanción disciplinaria y una sigue abierta.

También fue mencionado en una demanda por discriminación presentada en el 2007 contra el departamento por cinco oficiales afroamericanos. Entre los demandantes estaba Medaria Arradondo, que en ese entonces era teniente de la fuerza y ahora es la jefa de la policía de Minneapolis.

Según la agencia Reuters, en los documentos presentados ante el tribunal, Arradondo y sus compañeros alegaron que la policía de Minneapolis tenía “un historial de tolerancia a los comentarios racistas y discriminatorios por parte de sus agentes de policía blancos”.

La demanda describía un incidente en 1992 en el que todos los oficiales afroamericanos recibieron una carta de odio a través del correo interno que amenazaba sus vidas. Las cartas estaban firmadas “KKK” (siglas del grupo de extrema derecha y racista Ku Klux Klan), según la demanda.

La demanda se refería específicamente a Kroll. En ella también se alega que el hoy jefe del sindicato policial vestía una casaca “con una insignia del ‘Poder Blanco’ cosida en ella”.

La demanda se resolvió en 2009 por 740.000 dólares.

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Las voces de las protestas contra el racismo en EE.UU. (AFP)

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