"Los insultos y ataques estuvieron presentes en los 3 debates"
"Los insultos y ataques estuvieron presentes en los 3 debates"
José Miguel Vivanco

Director de la División de las Américas de Human Rights Watch

Para Orin Starn, profesor de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, el tercer debate entre y evidenció ciertos cambios en el lenguaje de los candidatos a la Casa Blanca, pero manteniendo los mismos contenidos. 

 
Señaló que en la actual campaña presidencial existe una cuota clara de racismo, que ahora se quiere ocultar con argumentos tan inverosímiles como fraude o proceso “amañado”. Aquí algunos de sus reflexiones.      

- ¿Se puede hablar de un ganador en este tercer y último debate? 
Yo creo que Hillary Clinton ganó, pero no logró cambiar la dinámica de la campaña. Donald Trump lució como ‘jugador de segunda categoría’, sin habilidad para enfrentar un rival experimentado. Las caídas en las encuestas del candidato republicano son el reflejo de sus limitaciones para enfrentar un debate. 

- ¿Los votantes indecisos habrán despejado sus dudas? 
Ambos candidatos, al igual que en los debates anteriores, simplemente repitieron sus posiciones en torno a temas como economía, política exterior, corte suprema e inmigración. Cambiar de lenguaje y mantener el mismo contenido de sus mensajes no es suficiente para genera cambios en la mente de los votantes. Por ejemplo, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que generó muchas expectativas entre los electores indecisos, se convirtió en la “víctima” de la campaña. Ninguno de los dos candidatos le ofreció algún tipo de respaldo.    

- ¿Pero los constantes insultos y acusaciones no influyen en los electores?  
Los insultos y ataques personales han estado presentes en todos los debates y todo ha seguido igual. En este momento nada de lo que Hillary Clinton pueda decir va a cambiar la mente de los electores que piensan votar por Donald Trump. Igual, el candidato republicano ha dicho tantas cosas feas sobre las mujeres, inmigrantes, minusválidos, y tantos otros grupos, que sería ilógico pensar que los seguidores de la ex secretaria de Estado podrían cambiar su voto el día de la elección. Habrá que esperar unos días para evaluar las tendencias. 

- Trump dijo que “no sabe si aceptará los resultados de las elecciones”. ¿Esa respuesta puede perturbar la etapa final del proceso electoral?
Ese comentario no es nuevo en Donald Trump, no ha sido una sorpresa. Existe un claro componente de racismo en todo esto. Lo que el candidato republicano insinúa es que existe una conspiración en que ‘ellos’ (o sea los negros y latinos), nos van a robar las elecciones a ‘nosotros’ (los blancos), quienes somos los “verdaderos patriotas”. Esa posición es asombrosa.

- ¿Hablar de fraude electoral nos recuerda algunos procesos electorales latinoamericanos?
En contraste con muchos países, entre ellos el Perú, el sistema electoral en EE.UU. es descentralizado. Cada estado tiene su proprio jurado electoral y no hay ninguna evidencia de fraude. Esto jamás ha sido un problema en nuestro país. La insistencia de Trump de decir que habrá fraude – tal como su promesa de enviar a Hillary Clinton a la cárcel si gane el 8 de noviembre– se asemeja más al estilo de un dictador de una ‘republica bananera’ que a un posible presidente de Estados Unidos.

- ¿Clinton tampoco fue clara en sus respuestas cuando se le recordó los documentos filtrados por WikiLeaks?
Es cierto, Hillary Clinton tampoco no ha sido clara ni convincente en sus respuestas sobre sus vínculos con grandes corporaciones de Wall Street. Ella ha podido manejar la situación gracias a la ignorancia de Trump. El mejor ejemplo lo vemos en que ella ha podido mantener un comportamiento de gran lideresa a pesar de las acusaciones.  

- Trump acusa a Hillary beneficiarse con los millones de dólares recibidos por la Fundación Clinton procedente de países árabes en donde maltratan a las mujeres y eliminan a los homosexuales . Eso podría tener una repercusión negativa en la campaña final de Clinton?
No creo. El trabajo de la Fundación Clinton ha sido mayormente valiosa. Eso va en contraste con las donaciones filantrópicas recibidas por Trump, que sirvieron para compra cosas como un retrato (de el mismo) de dos metros de alto.

- ¿Clinton y Trump son muy impopulares entre los votantes indecisos. Esta tendencia podría cambiar el 8 de noviembre?
La mayoría de los votantes ya tienen una opinión clara y definida de los candidatos. Lo que queda es esperar el final de un feo e interminable ‘Reality Show’ que caracterizó esta campaña presidencial.

- Sin importar quien gane, ¿cómo quedaran los partidos después de la elección? ¿Se avecina una restructuración general?
Actualmente existen tensiones en el Partido Demócrata entre el ala más progresista (al estilo de Bernie Sanders y Elizabeth Warren) y el ala más centrista que respalda a Hillary. Pero estas tensiones no son nada en comparación con la ‘guerra civil’ que se libra al interior del Partido Republicano entre los seguidores de Trump y los republicanos tradicionales. Ya sabemos que hasta el ex presidente George H. W. Bush va a votar por Hillary. Los republicanos van a salir ‘gravemente lesionados’ de este proceso electoral. Se esperan peleas internas en ambos partidos. 

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