Fútbol peruanoDonald Trump dio a conocer esta semana su intención de cambiar el nombre del estrecho de Ormuz a “estrecho de Trump”, en medio del conflicto que mantiene con Irán, donde el estratégico paso marítimo sigue siendo un elemento trascendental.
Donald Trump dio a conocer esta semana su intención de cambiar el nombre del estrecho de Ormuz a “estrecho de Trump”, en medio del conflicto que mantiene con Irán, donde el estratégico paso marítimo sigue siendo un elemento trascendental.
“Ahora que está bajo control estadounidense, deberíamos cambiar el nombre de estrecho de Ormuz por estrecho de Trump. ¡Como los mismos Estados Unidos, será más sexy que nunca!”, publicó el mandatario estadounidense en su red social, Truth Social.
Una hora después de dichos comentarios, la cuenta oficial de la Casa Blanca en X subió una imagen del estrecho del Medio Oriente con la denominación propuesta por el presidente de EE.UU.
It's got a nice ring to it pic.twitter.com/Fmzc9iUu8u
— The White House (@WhiteHouse) September 2, 2026
Recordemos que Trump anunció a mediados de agosto que convertiría el estrecho de Ormuz en territorio de su país “tan pronto como terminara de derrotar a Irán” y publicó imágenes que hacían alusión a ese futuro control.
A pesar de la insistencia de Washington por asegurar que el flujo de hidrocarburos se ha mantenido en niveles análogos a los de antes de la guerra, Teherán ha mantenido el bloqueo en este punto clave del Medio Oriente, por el que circula cerca de un quinto del petróleo y del gas natural licuado que se consume alrededor del mundo.
El cambio de denominación geográfica es una herramienta discursiva cada vez más frecuente en la gestión del líder republicano, siendo una práctica que cuenta con antecedentes bastante cercanos en el tiempo.
Los anuncios de Trump sobre un nuevo nombre para el paso marítimo de Ormuz todavía no han ido más allá de una declaración de intenciones del mandatario norteamericano, a diferencia de otras propuestas de renombramiento que han contado con órdenes ejecutivas e incluso exigencias a las compañías que elaboran mapas digitales.
LA HUELLA DE TRUMP
El “Golfo de América”
El cambio de nombre del Golfo de México a “Golfo de América” ya había sido una idea barajada por Trump a inicios del año pasado antes de su toma de mando, encontrando el rechazo de la presidenta de México, quien respondió con ironía a los planteamientos de Trump: “¿Por qué no le llamamos América Mexicana? Se oye bonito ¿no?”.
Más allá del debate acerca de la agresividad discursiva del gobernante estadounidense, cuando Trump asumió la presidencia conversó con Sheinbaum para aliviar la tensión.
Lo anterior no impidió que el 20 de enero del 2025, mismo día del inicio de su segundo gobierno, Donald Trump emitiera la Orden Ejecutiva 14172, la cual llevaba por nombre “Restaurando los Nombres que Honran la Grandeza Estadounidense” y que instruía a las agencias federales de EE.UU. a llamar “Golfo de América” al Golfo de México, estableciendo también un cambio de denominación para el monte Denali.
El empresario y político defendió la necesidad del cambio del golfo señalando que su país ocupaba el 90% de la línea costera de esa región.

El alcance de esta medida se restringía a las entidades federales, pero no era vinculante para las administraciones estatales y el sector privado, aunque algunas autoridades y medios de comunicación comenzaron a seguir la denominación deseada por el gobierno estadounidense.
No obstante, en la práctica la Casa Blanca comenzó a ejercer presión para que se adoptara la nomenclatura oficial, alcanzando la polémica uno de sus puntos más altos en febrero del año pasado cuando se prohibió a los periodistas de Associated Press (AP) el ingreso al Despacho Oval y al avión presidencial por la decisión editorial de dicha agencia periodística de seguir empleando el nombre de Golfo de México.
Esto derivó en una demanda de AP contra Taylor Budowich, director de comunicaciones, y otros funcionarios de la Casa Blanca por infringir la libertad de prensa y el debido proceso al revocar arbitrariamente las credenciales de los periodistas. En la práctica esto llevó a que el gobierno estadounidense no pudiera condicionar la actividad de la prensa por su uso de la retórica defendida por Trump.
Desde la parcela corporativa, grandes firmas tecnológicas como Google y Apple pasaron a mostrar el nombre de “Golfo de América”, aunque únicamente dentro del territorio estadounidense. Para México se seguía mostrando el nombre de siempre, mientras que usuarios del resto de países suelen encontrar el nombre “Golfo de México” acompañado de “Golfo de América” entre paréntesis.
“Monte McKinley”
La misma orden ejecutiva por la que Donald Trump buscó cambiar el nombre del Golfo de México incluyó también devolver al monte Denali, el más alto de América del Norte, su anterior nombre de monte McKinley. Al igual que con el “Golfo de América”, se trató de una iniciativa que comprendía a las entidades federales.

Esta medida revertía el decreto administrativo del gobierno de Barack Obama que dotó de carácter federal la denominación que el pueblo autóctono koyukon para la montaña. En la lengua originaria Denali significa ‘El Grande’.
El gobierno de Alaska, estado en el que se encuentra la gran elevación, ya empleaba oficialmente el nombre de monte Denali desde 1975, debido a que era también de uso extendido entre su población, y la gestión de Obama la amplió al resto del territorio estadounidense en el 2015.
La nomenclatura indígena era vista con particular molestia por Trump, debido a su abierta admiración William McKinley, antiguo mandatario de EE.UU. en cuyo honor había sido bautizado el pico estadounidense. Dar nuevamente ese nombre a la montaña fue una promesa de campaña del líder republicano, quien señaló que buscaba “devolver el nombre de un gran presidente al lugar donde pertenece”.
Trump cumpliría ese compromiso al inicio de su segundo mandato, pero la iniciativa encontró un fuerte rechazo en Alaska, incluyendo a sectores republicanos, pues el nombre sigue siendo un fuerte indicador de identidad local.
Al igual que sucedió con el “Golfo de América”, Google Maps y Apple Maps pasaron a llamar en sus plataformas “Monte McKinley” al punto geográfico, aunque el nombre Denali sigue apareciendo en las búsquedas detalladas y anotaciones aclaratorias. Los usuarios internacionales suelen ver una nomenclatura doble.
“Lago América”
Es el antecedente más cercano y se oficializó el 27 de agosto luego del colapso de la negociación bilateral entre Estados Unidos y Canadá en materia arancelaria. El desencuentro se saldó con la aplicación de un gravamen del 50% por parte de Washington a las exportaciones canadienses con valores mayores a los US$ 20.000 millones, a lo que Ottawa respondió con represalias comerciales equivalentes.
No obstante, aquel cortocircuito también se tradujo en una respuesta retórica por parte de Donald Trump, quien firmó una orden ejecutiva para modificar nuevamente las bases de datos cartográficas de EE.UU. para que el lago Ontario pase a llamarse “Lago América”.
President Trump posted "Donald Ducks" guarding the new Lake America 🤣☠️ pic.twitter.com/LjBSXBc31h
— J (@JayTC53) August 29, 2026
El mandatario defendió su decisión argumentando que Canadá había “estado estafando durante mucho tiempo a Estados Unidos” en materia comercial y que el “mal trato” de los funcionarios de dicho país lo llevó a esa postura.
El 29 de agosto Trump subió un video creado con inteligencia artificial que mostraba un ejército de patos con su característico peinado y brazos humanos portando rifles para ocupar las inmediaciones del más pequeño de los Grandes Lagos.
El gobierno canadiense respondió rescatando el origen iroqués del nombre Ontario —“lago hermoso” en ese idioma nativo— y desestimando el uso discursivo de las denominaciones geográficas por parte del gobierno estadounidense.
“Sabemos que Estados Unidos está cambiando: sus relaciones comerciales, políticas externas, monumentos e hidrónimos. Los canadienses también sabemos que nombrar la realidad significa llamarlo ‘Lago Ontario’ ahora y siempre”, declaró Mark Carney, primer ministro de Canadá.
La iniciativa también encontró el rechazo de representantes de pueblos originarios, entre los que se encontraba Pierre Picard, gran jefe de la nación huron-wendat que calificó de “inaceptable” la postura de Trump, a quien acusó de querer “borrar la historia, cultura e identidad” autóctonas.
Pese a ello, el presidente estadounidense redobló la apuesta retórica a fines de agosto comentando que veía posible colocar un nuevo nombre al algún océano.
“Ya tenemos un golfo y un lago, ahora todo lo que necesitamos es un océano. Tal vez tengamos que cambiar el nombre del Atlántico, del Pacífico o ambos”, dijo Trump durante una conferencia de prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
Presión sobre las tecnológicas
La postura de Apple y Google en torno a la aplicación de los nombres impuestos por Trump en sus ‘apps’ de mapas hasta hace poco se había sostenido en que buscaban apoyarse en la cartografía oficial para presentar información. Partiendo del hecho de que las órdenes ejecutivas del gobierno de EE.UU. no tenían incidencia oficial directa en las labores privadas, no habría presión sobre estas empresas por lo menos en el papel.
Sin embargo, la prensa y analistas norteamericanos coinciden en que las firmas tecnológicas están ahora condicionadas por la amenaza implícita de que las autoridades federales usen los mecanismos regulatorios contra ellas si no acatan el discurso oficial. La imposición de normativas antimonopolios, el retiro de incentivos fiscales y la pérdida de contratos estatales suponen un riesgo que estas compañías buscan evitar.
Más allá de este detalle, la exigencia de alineamiento por parte del gobierno quedó en evidencia con el caso del lago Ontario luego de que Doug Burgum, secretario del Interior, contara abiertamente a Fox News que el mismo Trump se había comunicado “directamente” con Apple para hablar sobre el cambio de nombre a “lago América”.

Google confirmó el cambio de nombre en sus mapas el fin de semana pasado, mencionando que se remitió a seguir las denominaciones asignadas por el Sistema de Información de Nombres Geográficos de Estados Unidos.
A pesar de ello, algunas plataformas análogas como MapQuest han rechazado recurrir a cambios de nombre como el impuesto al lago Ontario.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.


















