Por Roger Zuzunaga Ruiz

En el 2019, Mason Sisk cometió un horripilante crimen. A sus 14 años, asesinó a toda su familia. Cuatro años después, la justicia de Alabama, en Estados Unidos, lo ha condenado a la máxima pena: cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Fue procesado como adulto, pese a las recomendaciones de la Corte Suprema para el tratamiento de este tipo de casos.

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