Por Roger Zuzunaga Ruiz

El congresista Matt Gaetz renunció a su escaño la semana pasada poco después de que el presidente electo Donald Trump anunciara que lo nominará para ser fiscal general de Estados Unidos, a pesar de haber sido investigado por el Departamento de Justicia. El primer efecto tras su dimisión lo anunció el titular de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, quien dijo que no haría público un informe de la Comisión de Ética sobre Gaetz porque este ya no era congresista. El político había sido investigado por supuesto tráfico sexual, soborno y uso de drogas ilegales. El segundo efecto se dio a través de la prensa, que en los últimos días ha publicado varios testimonios que comprometen al nominado, que debe ser ratificado por el Senado, donde en este momento no tiene garantías de recibir el respaldado.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: