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Megan Rapinoe, la campeona mundial símbolo de la resistencia a Donald Trump

Megan Rapinoe es la capitana de la selección de fútbol estadounidense que ha trascendido el ámbito deportivo y que se enfrenta al presidente del país, además de enarbolar las banderas de la diversidad, de las minorías y de la igualdad salarial entre hombres y mujeres

Megan Rapinoe

Megan Rapinoe es la capitana de la selección de fútbol estadounidense que ha trascendido el ámbito deportivo y que se enfrenta al presidente del país. (AP)

Soy un gran fanático de la selección estadounidense y del fútbol femenino, ¡pero Megan debería primero GANAR antes de HABLAR! ¡Termina el trabajo!”. El rabioso tuit de hace unos días del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, iba dirigido a Megan Rapinoe, la capitana del seleccionado femenino que se encontraba justamente disputando el Mundial de Fútbol en Francia.

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Trump respondía así a unas declaraciones de Rapinoe, quien antes del partido de cuartos de final contra las anfitrionas se mostró tajante sobre la posibilidad de aceptar una invitación del Gobierno Estadounidense para un homenaje en caso de que fueran campeonas: “No, no voy a ir a la jodida Casa Blanca”. Según ella, el jefe de Estado “no pelea por las mismas cosas que nosotras”.

Aunque no necesitaba ser retada por el mandatario, Megan y sus compañeras terminaron el trabajo que les requería Trump. ¡Y de qué forma! Estados Unidos campeonó de punta a punta, ganando sus siete partidos, marcando 26 goles y encajando solo tres. Rapinoe no solo se llevó la Bota de Oro, como goleadora del certamen, sino también el Balón de Oro, que se otorga a la mejor jugadora.

Las flamantes bicampeonas del mundo recibieron ayer un apoteósico homenaje en Nueva York. En medio de la euforia sobresalió el discurso de la capitana hacia la nutrida afición reunida en torno de la alcaldía de la Gran Manzana: “Tenemos que hacer las cosas mejor. Tenemos que amar más y odiar menos. Tenemos que escuchar más y hablar menos. Es nuestra responsabilidad hacer un mundo mejor”, se pronunció.

No hubo destinatario directo en sus palabras, pero no hay duda de a quién se refiere. A sus recién cumplidos 34 años y con su cabello pintado de rosa, Rapinoe se ha convertido en un símbolo de la resistencia frente al gobernante estadounidense. Dentro del fútbol, y más allá de este, ella se ha convertido en todo un personaje.

-Una carrera y una declaración-

Rapinoe

Fue pieza clave en los títulos mundiales de su selección en el 2015 (en la fotografía) y el 2019, así como en el subtítulo de la Copa del Mundo del 2011. (AFP)

Nació en Redding (California) el 5 de julio de 1985. Juega para el Seattle Reign FC de la liga femenina estadounidense desde el 2013, pero antes paseó su buen juego por el Chicago Red Stars, el Seattle Sounders (el club donde juega Raúl Ruidíaz), el Sydney FC australiano y el Olympique de Lyon francés.

Fue pieza clave en los títulos mundiales de su selección en el 2015 y el 2019, así como en el subtítulo de la Copa del Mundo del 2011.

También ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos del 2012.

Tiene una melliza llamada Rachel y es novia de la jugadora de baloncesto de la NBA Sue Bird y posó con ella para las revistas “Sports Illustrated” y “ESPN’s Body Issue”, haciendo historia al ser la primera pareja femenina homosexual en aparecer en dichas publicaciones. En su natal Redding se celebra cada 10 de setiembre el Día de Megan Rapinoe. Dicen que su carácter fue moldeado durante los años que estudió en Portland (Oregon), la ciudad del noroeste del país famosa por su cultura alternativa.

Aunque se siente “profundamente estadounidense”, no canta el himno de su nación en protesta contra la política de Trump hacia las minorías. “Tal vez no todos estén de acuerdo con mi forma de actuar, lo podemos debatir, sé que no soy perfecta, pero creo que peleo por la verdad y la honestidad para que miremos al país honestamente”, dijo Rapinoe poco antes de la final ante Holanda al ser interpelada por un tuit de Trump -otro más- en que urgía a la capitana a no faltar el respeto a la bandera y el himno del país.

-De todas las razas y colores-

Rapinoe es una de las deportistas de más alto perfil en el mundo que es abiertamente gay. Decidió hacer pública su orientación sexual en el 2012, y desde entonces lucha no solo por los derechos de la comunidad LGBTI sino por los de todas las minorías y clama en favor de la diversidad.

Tenemos el cabello rosa y violeta. Tenemos tatuajes, trenzas y rastas. Hay chicas blancas y chicas negras, y todo en el medio. Chicas heterosexuales y gays”, manifestó ayer ante la multitud que ovacionaba a ella y a sus compañeras en Nueva York.

En medio de la última campaña electoral, la que terminó depositando al magnate republicano en la Casa Blanca, Rapinoe se consideró a sí misma como una “protesta ambulante” en contra de Trump.

Rapinoe

"Tenemos el cabello rosa y violeta. Tenemos tatuajes, trenzas y rastas. Hay chicas blancas y chicas negras, y todo en el medio. Chicas heterosexuales y gays”, dijo ayer en Nueva York. (AFP)

Se reafirmó en ello una vez consumado el triunfo de este. “Es una buena forma de mandar al carajo cualquier tipo de desigualdad o de mal sentimiento que el gobierno pueda tener hacia la gente que no luce exactamente como él”, le dijo al portal Yahoo. “Por otra parte, que Dios nos ayude si todos nos pareciéramos a él. Da miedo, mucho miedo”, remató.

-En lucha por la igualdad-

El último domingo, cuando la final contra Holanda ya estaba decidida a favor del equipo norteamericano, la gente que colmaba las tribunas del estadio de Lyon prorrumpió en un solo grito: “Equal pay!” (¡Pago igualitario!). El mundo tomaba también la bandera que Megan y su tropa han enarbolado desde marzo, cuando demandaron a la federación de fútbol de EE.UU. por discriminación sexual, exigiendo igualdad salarial y mismas condiciones de trabajo que los hombres.

No ha sido en vano. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha anunciado que para el Mundial del 2023 los premios a las campeonas ascenderán a US$60 millones, en comparación con los 4 millones que se acaban de otorgar. No obstante esta subida, la brecha con respecto al Mundial masculino persiste.

Infantino

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha anunciado que para el Mundial del 2023 los premios a las campeonas ascenderán a US$60 millones. (Reuters)

A lo mejor más convincente suena la reciente presentación de un proyecto de ley que vincula la financiación de la Copa Mundial masculina del 2026 -que Estados Unidos organizará junto con México y Canadá- a la igualdad salarial. Es decir, la financiación se denegará hasta que la federación estadounidense ofrezca la misma remuneración para los equipos femeninos y masculinos. El proyecto del senador demócrata Joe Manchin queda ahora en manos de la Cámara de Representantes y del Senado.

Pero la reivindicación por cobrar lo mismo ha trascendido el ámbito de la pelota en la mayor potencia del planeta. En medio del ambiente festivo que reinaba ayer, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, firmó la ley que prohíbe en dicho estado la brecha salarial por género para que las mujeres cobren lo mismo que los hombres, y que también veta a las compañías preguntar sobre el historial salarial durante las entrevistas de trabajo.

-No cree en su rebeldía-

No todos los estadounidenses se han rendido a los pies de Rapinoe. Uno de ellos es Peter Marquis, investigador de la Universidad de Rouen especializado en la historia del deporte en Estados Unidos.

En Estados Unidos el ‘soccer’ (fútbol) es más un deporte de ricos, universitario y cosmopolita. Para la derecha dura, es un deporte no americano”, apunta.

Agrega que el activismo de Rapinoe o sus colegas “ofrece adhesión” porque se basa en el consenso. “No es algo muy valiente ser antiTrump actualmente en este país. Su activismo es compatible con el sistema, defiende las minorías, los derechos de la mujer, la igualdad salarial, pero no pone en cuestión el sistema capitalista”, remató en declaraciones a la agencia France Press.

Según Marquis, “la verdadera deportista rebelde es la que lo rechaza”, en referencia a los patrocinios que recibe Rapinoe de multinacionales como Nike o Visa.

En tanto, al propio Donald Trump no le ha quedado más que enviar un protocolar y burocrático tuit de saludo por el logro obtenido: “Felicitaciones al equipo de fútbol femenino estadounidense por su victoria en la Copa del Mundo. ¡Un partido agradable y emocionante. Estados Unidos está orgulloso de todas ustedes!”. Sin invitación a la Casa Blanca, queda claro.


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