Los votaban este martes para elegir a la demócrata como la primera presidenta del país o darle al magnate las llaves de la Casa Blanca, en unas elecciones que tienen en vilo al mundo.

Los más madrugadores fueron los votantes de las aldeas de Dixville Notch, Millsfield y Hart's Location, en el estado de Nuevo Hampshire, en la costa este, donde comienzan a votar a medianoche, con lo que fueron los primeros en anunciar sus resultados al país.

El nombre del ganador no debería saberse antes de las 10:00 p.m. del miércoles. Aunque Clinton mantiene aún una ventaja de 3,2 puntos en los sondeos (promedio de RealClearPolitics) y es la favorita en las apuestas, la victoria podría estar al alcance de la mano para Trump.

"Haré lo mejor que pueda si tengo la oportunidad de ganar hoy", dijo una alegre candidata al salir de un centro electoral cerca de su casa en Chappaqua, en el estado de Nueva York, acompañada por su esposo, el ex presidente Bill Clinton.

Por otro lado, el republicano Donald Trump no aclaró si aceptará el resultado de las elecciones. "Bueno, veremos qué pasa, veremos qué pasa. Parece que va muy bien. Ahora mismo se ve muy bien. Será interesante", dijo brevemente a periodistas después de votar en una escuela pública del centro de Manhattan, muy cerca de su rascacielos Trump Tower.

La candidata demócrata de 69 años y el magnate inmobiliario de 70 hicieron campaña hasta entrada la madrugada del miércoles, ofreciendo visiones radicalmente opuestas sobre el futuro de la primera potencia mundial en el último suspiro para cortejar a los electores.

Después de 693 días --23 meses-- de drama, insultos, escándalos y más escándalos, la campaña dejó a una población exhausta. Un 82% de los estadounidenses se declararon asqueados en un sondeo reciente.

Los dos candidatos no podían ser más diferentes: de un lado Hillary Clinton, figura política desde hace 25 años, a quien la mitad de los estadounidenses detesta y duda de su honestidad. Esposa del expresidente Bill Clinton (1993-2001), fue seguidamente primera dama, senadora y luego secretaria de Estado de Obama.

Menos querido aún, Donald Trump, millonario ex estrella de televisión y sin haber sido electo nunca, supo interpretar como nadie -y contra los pronósticos de todos- los temores de una clase media blanca frustrada en un mundo en mutación.

Levanta pasiones en sus mítines con sus llamados a "construir un muro" en la frontera con México. Antiinmigrante y sexista, impulsivo y corrosivo, marcó para siempre un estilo de hacer campaña política.

Tomados por sorpresa, la dirigencia del partido Republicano le dio prácticamente la espalda.

Aun así le pisa los pies a Clinton en varios estados claves, entre ellos Florida, amalgama de latinos, jubilados y blancos conservadores que otorga el premio gordo de 29 votos electorales.

En Hialeah, un sector predominantemente cubano en Miami la división estaba presente.

"Yo voté Por Hillary porque este país necesita una mujer con pantalones. ¿Trump? Ese viejo está loco, si pudiera lo tendría en un psiquiátrico amarrado con cadenas", dijo a la AFP Leonor Pérez, de 74 años. 

Peter Fernandez, lavaplatos en un restaurante de 21 años, se decantó en cambio por el magnate. "Me gusta lo que aporta y su política de inmigración. No sé mucho, no soy muy educado, pero dice lo que piensa", afirmó.

— El número mágico: 270 —

El ganador necesita llegar al número mágico de 270 votos electorales, surgidos, en realidad, de 51 mini escrutinios en cada estado y la capital, Washington. Este peculiar sistema será observado, por primera vez, por la OEA.

"Hemos hecho todo lo que podemos, y ahora está en manos de los electores. Nos sentimos confortables", dijo a periodistas el senador Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton luego de votar en Richmond, Virginia.

Clinton ganó la primera votación, en la minúscula aldea de Dixville Notch, destacado bastión republicano, en la región montañosa del norte de New Hampshire, cerca de la frontera con Canadá.

De los siete votos, contados a la medianoche como es tradición, la demócrata obtuvo cuatro.

Además de la elección presidencial, los demócratas intentarán arrebatar la mayoría del Senado (54 de 100 curules) de los republicanos, mientras que la Cámara de Representantes deberá permanecer, salvo una gran sorpresa, en manos de los conservadores.

 

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Fuente: Agencias