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"Nancy Pelosi al ataque en Estados Unidos", por Virginia Rosas

"Con un mensaje de esperanza en el futuro, Nancy Pelosi quiere recuperar la confianza de la clase media, aquella que –decepcionada de los políticos– votó por Donald Trump"

Nancy Pelosi

Nancy Pelosi se convirtió por segunda vez en presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el tercer cargo más importante del país. (Foto: AP)

AP

Es una mala oradora –muchos detestan su manera de hablar un tanto desarticulada y sus chistes malos– pero es una excelente estratega, pragmática en la toma de decisiones y, sobre todas las cosas, una eficiente recaudadora de fondos para el Partido Demócrata: logró recolectar 120 millones de dólares para la campaña del 2018 y 680 millones desde el 2002 para las arcas del partido.

Con ustedes, Nancy Pelosi, quien el 3 de enero venció, por 220 votos contra 192, al candidato de los republicanos, Kevin McCarthy, convirtiéndose así, por segunda vez, en presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el tercer cargo más importante, después del presidente Donald Trump y del vicepresidente Mike Pence.

Entre sus tareas tendrá la de restablecer los pesos y contrapesos que le otorga la Constitución para impedir los excesos del multimillonario jefe de Estado, además de cerrarle el paso a su reelección en el 2020.

Pero tendrá que usar sus finas artes de negociadora, al interior de su propio partido, para neutralizar a aquellos que a toda costa apuestan por el ‘impeachment’ al presidente. Nancy Pelosi se inclina por una política de cooperación con la Casa Blanca antes que por el obstruccionismo, que significaría insistir en que ruede la cabeza del mandatario.

Con un mensaje de esperanza en el futuro, Pelosi quiere recuperar la confianza de la clase media, aquella que –decepcionada de los políticos– votó por Donald Trump. Durante su campaña expresó su preocupación por los ‘dreamers’, aquellos inmigrantes que llegaron a Estados Unidos siendo niños y que se encuentran ahora en una suerte de limbo legal tras acogerse al programa DACA (Programa de Acción Diferida para los que llegaron en la Infancia), creado por Barack Obama durante su gobierno en el 2012 y que Donald Trump pretende desconocer.

Llega a presidir el Congreso en un momento particularmente difícil, pues desde el 22 de diciembre la administración Trump está en cierre temporal, lo que significa que 800 mil trabajadores están impagos desde antes de Navidad. Ello debido a que el Ejecutivo no logra que el Parlamento apruebe el presupuesto, que incluye 5 mil millones de dólares para construir un muro en la frontera con México con el fin de evitar la inmigración ilegal.

Curiosa paradoja resulta que quien se convertirá en la pulga en la oreja del misógino presidente estadounidense sea justamente una mujer. Y no cualquiera, sino una mujer segura de sí misma, que afirma que alentará las investigaciones que sean necesarias para probar la injerencia rusa en las elecciones del 2016 que permitieron la victoria de Trump.

Con el pragmatismo que la caracteriza, Pelosi no se ha mostrado públicamente a favor del ‘impeachment’ hasta que las investigaciones no concluyan. “No deberíamos promover la destitución por razones políticas, pero tampoco deberíamos evitarla por razones políticas. Habrá que esperar a ver cómo se desarrolla”, ha dicho. Y ese esperar incluye también medir la temperatura de la opinión pública. ¿De qué serviría defenestrar a Trump si se lo puede vencer en las urnas?

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