El 4 de noviembre del 2019, la Universidad San Ignacio de Loyola () publicó la siguiente noticia en su página web: tres de sus alumnos habían sido seleccionados por para participar del Disney Culinary Program, un programa de intercambio que les permitiría realizar prácticas profesionales en los más de 500 establecimientos gastronómicos de la cadena estadounidense. Dicho artículo concluía resaltando que en la universidad estaban “orgullosos de los logros de nuestros alumnos y respaldamos su desempeño como embajadores de USIL y del Perú en el mundo”.

203 días después, los mismos jóvenes se encuentran varados en Orlando, Florida, debido al cierre de fronteras impuesto el 17 de marzo por el Gobierno Peruano como medida para frenar el avance de la pandemia de en el país. En una carta enviada a El Comercio, los estudiantes solicitan “apoyo para hacer visible nuestra situación, ya que por parte de la universidad no hemos recibido soluciones concretas, únicamente dilatación de tiempo y por parte del consulado peruano en Miami la solicitud del pago de un monto sumamente elevado e incorrecto”.

En comunicación con este Diario, Natalia Montúfar (24), una de las estudiantes varadas, explicó que junto a Carlos Mazuelos (23) y Alejandro Quijandría (22) fueron seleccionados por la USIL para participar del programa. Como parte del proceso, los jóvenes tuvieron que completar una serie de formularios, pasar un examen que certifique su nivel de inglés, gestionar sus propias visas J1 en la embajada de Estados Unidos, adquirir sus boletos aéreos, conseguir un seguro bajo los lineamientos especificados por la universidad y realizar dos pagos: uno de US$390 a Disney para acceder al programa y otro de US$3.100 a la USIL.

En un correo enviado por la universidad a los estudiantes el 10 de octubre del 2019 se detalla que el pago de US$3.100 incluye “clases dictadas de manera presencial y virtual por San Ignacio University (entidad hermana de USIL en EE.UU.) en Miami y Orlando, alojamiento en Miami durante las 2 primeras semanas y transporte grupal desde Miami hasta Orlando”.

Según Montúfar, el gasto total bordea los US$7 mil por alumno.

El programa tiene una duración de seis meses, señala la joven. De acuerdo a la página de Disney, los pasantes ganan un promedio de entre US$14,40 y US$18 por hora trabajando en este programa. La compañía, además, especifica que brinda un servicio de alojamiento con costos de entre US$114 y US$205 semanales, parte del cual está cubierto por el pago inicial de US$390.

Los jóvenes llegaron a Estados Unidos el 13 de enero y pudieron trabajar con normalidad hasta los primeros días de marzo, pero ante el avance del coronavirus en Estados Unidos Disney les comunicó que cerrarían las instalaciones por dos semanas como medida de prevención. La empresa recomendó a sus trabajadores que se abastezcan de productos no perecibles para hacer frente a esa medida. Una semana más tarde, Disney informó que daba por finalizados los programas internacionales y ponía como plazo límite el mediodía del 18 de marzo para que los trabajadores se retiren de las instalaciones.

Al respecto, Claudia Rodríguez, vicepresidenta de Relaciones Internacionales de USIL, respondió mediante correo electrónico a una serie de preguntas planteadas por El Comercio, entre ellas señaló que:

"El monto de US$3 100 corresponde a los conceptos de:

  • Cinco cursos con San Ignacio University, gracias a un convenio internacional, de dos semanas de manera presencial (que ya fueron realizados) y tres cursos virtuales, que continúan hasta la fecha.
  • Traslado de Orlando a Miami (ida y vuelta).
  • Hospedaje durante la estadía de dos semanas en Miami.
  • Tarjetas de alimentación para los alumnos durante las dos semanas.

Todos estos servicios ya fueron brindados y culminados, a excepción de los tres cursos virtuales que siguen hasta la fecha.

El monto de US$390 por concepto de:

  • Fee que solicita Disney para la manutención de los alumnos para la primera semana de trabajo en sus instalaciones.

A partir de la segunda semana de trabajo, el costo por manutención en las instalaciones es asumido por los alumnos con el pago que recibieron por su trabajo en el parque de Disney. Todos los alumnos han recibido el pago puntual por 30 horas de trabajo, desde el 27 de enero hasta el 30 marzo, inclusive, pese a no haber trabajado las últimas fechas por el cierre de los parques.

Todos los pagos y servicios descrito estaban adecuadamente informados y acordados con alumnos y padres. La experiencia estaba contemplada antes de que inicien su trabajo en Disney y así se realizó con éxito. Todas las ofertas fueron cumplidas".

Además, Rodríguez añade que “para formar parte de este programa en los parques de Orlando, cada alumno debía contar con un fondo personal, US$10.000 de sustento económico, requisito para tramitar la visa estudiantil y de trabajo en el consulado de Estados Unidos en Lima como fuente de responsabilidad directa y financiera que cada uno asumió y sustentó legalmente al ingresar a los Estados Unidos, con la finalidad de solventar su estadía”.

INTENTANDO REGRESAR

Natalia, Carlos y Alejandro consiguieron comprar un vuelo de Orlando a Lima, con escala en Panamá, para el lunes 16 de marzo que partía a las 5:00 p.m. aproximadamente. Debido a la escala de una hora que debía realizar en Panamá, el vuelo aterrizaría en Lima a la 1:00 a.m. del 17 de marzo, una hora después del cierre anunciado, por lo que fue cancelado por la empresa Copa Airlines durante la madrugada del domingo.

Hubo mala comunicación entre USIL y San Ignacio University, estos últimos nos dijeron que igual vayamos al aeropuerto para poder acceder a los vuelos humanitarios, debido a nuestra condición de visa J1”, asegura Montúfar.

La joven agrega que la universidad también les ofreció US$50 a cada uno para trasladarse al aeropuerto de Miami, donde podrían buscar un vuelo directo a Lima. Según los estudiantes, un viaje en Uber les costaba US$240 desde su punto hasta el aeropuerto de Miami y prefirieron no utilizar los buses públicos (costo promedio de US$40 para ese tramo) por temor a contagiarse en el camino.

Un representante de la universidad gestionó con Disney la ampliación del alojamiento para los jóvenes por una semana más. Este procedimiento se habría producido en dos ocasiones, según los estudiantes. La última ampliación se contempló hasta el 17 de abril. Sin embargo, los jóvenes explican que representantes de Disney los llamaron para informarles que como política de la empresa con sus trabajadores les permitirían quedarse en el alojamiento sin costos hasta que puedan retornar al país.

Además, Disney implementó un centro de abasto con los productos no perecibles que dejaron los trabajadores que pudieron regresar a sus países o ciudades. Los colaboradores que permanecen varados en sus instalaciones pueden recoger los alimentos no perecibles que necesiten una vez por semana. “Disney también nos ha dado una tarjeta de US$20 para comprar alimentos perecibles. Entiendo que es un monto semanal pero yo no lo he vuelto a pedir durante el mes porque me da vergüenza”, refiere Montúfar.

Apenas fuimos notificados sobre la cancelación del programa Disney, nos comunicamos inmediatamente con nuestros alumnos y sus padres para especificarles dicha medida. A aquellos que no alcanzaron a tomar la opción de comprar un pasaje inmediato de retorno a Lima, debido a las medidas de emergencia que tomó el Gobierno de cierre de fronteras internacionales, nuestra recomendación fue mantenerse en las instalaciones de Disney, donde estarían protegidos, como se encuentran hasta el día de hoy”, señaló por su parte Claudia Rodríguez.

Sin embargo, dos alumnos realizaron gestiones personales para tratar de conseguir pasajes de retorno a Lima antes del cierre del aeropuerto Jorge Chávez. Ellos, mayores de edad, decidieron tomar los vuelos, por lo que nosotros les brindamos el soporte del traslado al aeropuerto de Orlando, con el debido acompañamiento de nuestros representantes de USIL, hasta conocer que efectivamente sí podrían tomar los vuelos a Lima. En otros casos se conversó de esta opción con los alumnos; sin embargo, esto no fue realizado", añade la vocera de USIL.

Los estudiantes compraron un nuevo pasaje, esta vez en Latam que cubría la ruta Miami - Lima el 3 de mayo, pero también fue cancelado debido a la ampliación de la cuarentena en el Perú. Pocos días antes, los jóvenes, quienes previamente se habían empadronado en el consulado peruano en Miami, fueron informados sobre algunos vuelos chárter que estaban a la espera de ser aprobados y cuyo costo era de US$1.280, pues incluía boletos aéreos (US$700) y alojamiento con comida durante 14 días en un hotel de Lima (US$50 por noche, aproximadamente).

De acuerdo a los jóvenes, representantes de Work and Travel, quienes se encontraban tramitando los permisos para dicho vuelo chárter, aseguraron que las autoridades peruanas les exigían que se incluya la estadía en hoteles pese a que el 24 de abril el Ministerio de Salud modificó la “Guía Técnica de Atención de Viajeros que ingresan y salen del país con sospecha de infección por el nuevo coronavirus”. Dicha modificación precisa que los repatriados podrían cumplir la cuarentena en su domicilio, centros de aislamiento temporal u hospedajes de su elección. Solo en este último caso los repatriados deberían correr con los gastos de alojamiento y alimentación.

Al respecto, USIL respondió que “los vuelos humanitarios han estado a cargo de la Cancillería. Cualquier alumno que hubiera regresado lo hizo con las reglamentaciones de Gobierno. Nosotros hemos orientado al alumno para que estén empadronados”.

En paralelo, los alumnos denuncian fallas en los canales de comunicación establecidos con USIL. “Nos dicen que están pendientes de nosotros 24/7, pero avisan 20 horas después sobre nuevos empadronamientos habilitados por el consulado, por ejemplo. A mí me han llamado una vez en dos meses y la persona que me llamó estaba tomando nota, claramente era para un informe”, detalla Montúfar.

Capturas de pantalla enviados a El Comercio muestran correos electrónicos enviados por un representante de la universidad a uno de los estudiantes donde informan sobre un vuelo chárter 4 horas y media después de la hora límite para inscribirse. En otro correo hay un margen de 19 horas y 15 minutos entre la publicación del nuevo registro para empadronarse habilitado por el consulado en Miami y el aviso de la universidad a los alumnos.

Cabe resaltar que Montúfar, Mazuelos y Quijandría no son los únicos alumnos de USIL en Disney. Según los jóvenes, el grupo total es de 12 alumnos que participan en Culinary Program, Guest Relation Program y Exchange Program.

El 8 de mayo el grupo de estudiantes envió una carta a Raúl Diez Canseco Terry, presidente de la organización San Ignacio de Loyola, a la que tuvo acceso El Comercio y en la que expresan su “total inconformidad y molestia sobre la poca y deficiente comunicación que ha tenido el Área Internacional de la USIL con nosotros, quienes no solo mostraron indiferencia durante los primeros días de cancelación del programa, sino que ahora, nos presionan para tomar decisiones prematuras y apresuradas, como exigiéndonos el pago de los montos señalados para retornar a Perú (en referencia a los vuelos chárter mencionados líneas atrás en este artículo)”.

La carta fue respondida el 20 de mayo por Claudia Rodriguez asegurando que su oficina acaba de tomar conocimiento de la primera misiva, manifestando su preocupación por las circunstancias, asegurando que los argumentos de los jóvenes estaban errados en diferentes puntos y reiterando que se han asegurado “de que nuestros estudiantes de programas internacionales que han tenido que permanecer en distintas partes del mundo por el motivo de fuerza mayor que todos conocemos, se encuentren adecuadamente instalados en el lugar en el que les ha tocado pasar la etapa de aislamiento”.

Hemos estado y continuaremos pendientes de su situación a fin informarles de manera adecuada y oportuna sobre las acciones que se puedan adoptar”, añade el comunicado.

Tras ser consultados al respecto por El Comercio, desde USIL respondieron que “nos comunicamos permanentemente con nuestros alumnos que continúan en el parque de Disney. La comunicación ha sido continua con ellos y sus padres, vía telefónica, correo electrónico y Whatsapp para brindarles toda la asesoría, apoyo y soporte en lo que necesiten e informando constantemente con el apoyo. Asimismo, hemos enviado comunicados anunciando la situación que abordamos”.

Estamos comprometidos con ofrecer un servicio de calidad en todos los aspectos y, por ello, nos hemos asegurado de que nuestros estudiantes de programas internacionales que han tenido que permanecer en distintas partes del mundo por el motivo de fuerza mayor que todos conocemos, se encuentren adecuadamente instalados en el lugar en el que les ha tocado pasar la etapa de aislamiento”, agregaron.

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

¿Cuánto tiempo sobrevive el coronavirus en una superficie?

Aún no se sabe con exactitud cuánto tiempo sobrevive este nuevo virus en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus.

Estudios indican que pueden subsistir desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

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