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La boda del primogénito de Donald Trump ocurrió en mayo de este año sin mayores incidentes, pero cuatro meses después se ha generado una gran controversia tras la publicación de un reportaje que indica que el evento contó con la financiación parcial del oligarca ruso Umar Kremlev.
La boda del primogénito de Donald Trump ocurrió en mayo de este año sin mayores incidentes, pero cuatro meses después se ha generado una gran controversia tras la publicación de un reportaje que indica que el evento contó con la financiación parcial del oligarca ruso Umar Kremlev.
La información fue publicada esta semana por la agencia independiente ProPublica, que accedió a documentos y testimonios en los que se sindica que Kremlev presuntamente gastó cientos de miles de dólares en el matrimonio de Donald Trump Jr.
Según el reportaje, el empresario ruso habría costeado el alquiler de una de las islas privadas donde se llevó a cabo la recepción y en la que se alojaron los invitados, además de otros gastos que también involucraron la participación de su propio personal.

Si bien el presidente de Estados Unidos no asistió al evento aduciendo estar totalmente concentrado en sus responsabilidades de gobierno, la cita contó con la participación de buena parte de su entorno más íntimo. Otros hijos del mandatario como Eric, Tiffany e Ivanka estuvieron presentes, siendo esta última acompañada por su esposo, Jared Kushner, otra figura con enorme influencia en el círculo del jefe de Estado de EE.UU.
El matrimonio se celebró el 24 de mayo en Bahamas y tuvo una lista corta de 50 invitados de la que Kremlev fue parte. La presencia del hombre de negocios ruso pudo constatarse en una de las fotografías de la recepción.
Bettina Trump, esposa de Donald Trump Jr., admitió este lunes 14 que el inversor ruso fue parte de las nupcias, llamándolo “un querido amigo” y señalando que “generosamente ofreció dos noches de increíbles celebraciones” como un “extraordinario regalo de bodas”. La nuera del mandatario de EE.UU. aseguró que no hubo ningún trasfondo político detrás de la presencia de Umar Kremlev.
“Es desafortunado que algo tan personal y feliz pueda ser utilizado de forma política o siniestra simplemente por quién es alguien o por el lugar de donde viene. La amistad no requiere una motivación política”, publicó la nuera de Donald Trump en Instagram.
Pese a lo anterior, se ha abierto una investigación al interior del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos impulsada por los integrantes del Partido Demócrata, quienes argumentan que los vínculos de Kremlev con el entorno presidencial suponen “serias preocupaciones para la seguridad nacional” y un riesgo severo de “infiltración” en el gobierno.
“¿Por qué un oligarca ruso y amigo de Vladimir Putin apoya financieramente al hijo del presidente? ¿Qué espera Umar Kremlev en retorno por financiar esta boda de tres días en las Bahamas?”, escribió este martes 15 en X el representante demócrata Robert García, principal promotor de la revisión del caso en el Congreso.
De boxeador con antecedentes a empresario
Umar Kremlev nació en 1982 en Serpukhov, ciudad ubicada en el óblast de Moscú, dentro de una de una familia de origen tayiko por parte de su padre y siendo su nombre de nacimiento Umar Lutfulloyev.
Desde sus primeros años el futuro empresario se interesó por el boxeo, actividad a la que ha estado ligado en gran parte de su vida. Practicó el deporte de los puños bajo la tutela de Alexei Galeev, afamado entrenador de la disciplina que formó a campeones rusos como Dmitri Chudinov y Sergei Kalchugin.
El amigo de Donald Trump Jr. contaría más adelante que abandonó el boxeo debido a que le costaba mantener la disciplina que demandaba el deporte y se retiró a los 19 años.
La agencia de noticias ITAR-TASS apunta que, no obstante, en los años posteriores siguió involucrado en ese entorno, convirtiéndose en promotor de eventos pugilísticos durante la década pasada. Este período también es relevante en la historia del exboxeador, ya que en el 2010 se presentó ante el registro civil ruso para cambiar su nombre al actual.

Según el medio de investigación ruso Proekt, esta decisión habría tenido una doble finalidad para Kremlev: eliminar un pasado incómodo, con denuncias de extorsión en el 2004 y agresión en el 2007, y abandonar un nombre túrquico para rusificar su identidad en momentos en los que se acercaba a los círculos de poder, dominados mayoritariamente por la etnia rusa.
La prensa rusoparlante señala que durante esta época Umar Kremlev ya había mantenido contactos relevantes con Sergei Lalakin, también exboxeador y antiguo líder criminal devenido en hombre de negocios, quien ejercía gran influencia en el box y otros deportes en Rusia.
Fue también alrededor de este período que el organizador de eventos boxísticos se unió a un club de motociclistas denominado Los Lobos Nocturnos. Este grupo era liderado por Alexander Zaldostanov, exmédico y activista nacionalista con estrechos vínculos con el gobierno que sería un elemento crucial para los futuros intereses de Kremlev.
La prensa local ha teorizado con que podría haberse tratado de una jugada intencional por parte del empresario, que sabía muy bien que Vladimir Putin y otros altos cargos de Rusia visitaban las reuniones del colectivo de amantes de las motos.
Vínculos con el poder y más polémicas
Para el 2015, Kremlev ya había fundado una agencia llamada Patriot Boxing Promotions e inicialmente impulsó las carreras de antiguos compañeros que también pasaron por el gimnasio de Alexei Galeev, como Dmitri Chudinov. A lo largo de la década anterior trabajó con otros destacados púgiles como Fedor Chudinov —hermano de Dmitri—, Mijaíl Aloyan y el estadounidense Roy Jones Jr.
El ascenso del promotor sería meteórico y en febrero del 2017 abandonaría Patriot para convertirse en secretario general de la Federación de Boxeo rusa. Los medios de investigación señalan que un factor decisivo para ese nombramiento fue la figura de Alexei Rubezhnoi, director del servicio de seguridad de Vladimir Putin.

En ese entonces Rubezhnoi lideraba el consejo superior de la Federación Rusa y fue el gran defensor de la llegada de Kremlev. alterando votación para que este último llegara al cargo pese a ser un promotor de rango medio y poco conocido en el deporte ruso.
El nexo entre los dos hombres fue su paso por Los Lobos Nocturnos y Zaldostanov habría sido quien los presentó. La relación entre Kremlev y Rubezhnoi siguió en pie luego de que ambos dejaran el grupo de moteros. Proekt señala que en la actualidad ambos hombres son amigos “inseparables”, al punto de que las familias de ambos se encuentran sumamente integradas.
Rubezhnoi fue quien llevó a su colega a conocer a Putin y la cercanía que el directivo boxístico logró con el líder ruso se haría evidente más adelante, cuando el gobierno ruso le otorgó a Kremlev la medalla de la Orden al Mérito de la Patria de Segunda Clase en el 2020 por sus aportes a la actividad deportiva.
Tras el primer paso clave de llegar a la Federación de Boxeo rusa, en el 2018 Umar Kremlev fue elegido miembro del comité ejecutivo de la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA), que regula la práctica amateur del deporte. Al año siguiente lo nombraron primer vicepresidente de la Confederación Europea de Boxeo, en la que también fue coordinador de comisiones hasta el 2023.

El poder de Kremlev dentro del boxeo internacional llegaría a su cúspide en diciembre del 2020, cuando fue elegido presidente de la AIBA con el 57% de los votos. Al frente de dicha organización, emprendió una serie de reformas que incluyeron la adopción de una nueva Constitución y la creación de más categorías para las ramas femenina y masculina.
Pese a esto, el liderazgo de Kremlev sobre la AIBA terminaría siendo visto como un nuevo parteaguas en la historia del organismo, debido a que el Comité Olímpico Internacional (COI) expulsó formalmente a la institución en 2023.
La entidad arrastraba años de problemas económicos junto a cuestionamientos ligados a los arbitrajes y al arreglo de peleas, a los que se añadían graves acusaciones contra el anterior titular, el uzbeko Gafur Rakhimov, de tener vínculos con el crimen organizado. Esto llevó a la suspensión de la AIBA y a que el propio COI organizara las competencias de boxeo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Kremlev asumió la presidencia prometiendo sanear las cuentas de la asociación y devolverle la participación olímpica, pero su presencia generó críticas adicionales.
Una de ellas fue la acusación de haber descalificado arbitrariamente de las elecciones de la AIBA en el 2022 a Boris van der Vorst, candidato opositor, decisión considerada indebida por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS); no obstante, esto no impidió que Umar Kremlev fuera reelegido sin proceso electoral.

Asimismo, se cuestionó que el jefe de la Asociación Internacional de Boxeo recurriera al gigante estatal ruso de los hidrocarburos, Gazprom, para saldar las millonarias deudas de la institución.
El box es un deporte al que el régimen de Vladimir Putin ve casi como una “disciplina de Estado”, predilección heredada de tiempos soviéticos, y el COI consideraba que la dependencia de una empresa directamente controlada por el gobierno de Rusia podría afectar la neutralidad de la entidad pugilística. La cercanía de Kremlev con su presidente contribuyó a ese marco de desconfianza.
La llegada de la guerra de Ucrania añadió una capa geopolítica adicional al desencuentro entre las dos instituciones, debido que Kremlev facilitó a los boxeadores rusos y bielorrusos competir con su bandera e himno a pesar de las prohibiciones que estableció el COI a causa del conflicto bélico.
Finalmente, en junio del 2023 el Comité Olímpico Internacional votó de forma casi unánime a favor de la desafiliación de la AIBA y le otorgó provisionalmente a World Boxing el estatus de nueva federación internacional a cargo del boxeo olímpico. Aunque Kremlev acudió al TAS para revertir la medida, el recurso fue desestimado por el juzgado en abril del 2024.
Vínculos con los Trump
La revista “Time” señala que durante los últimos meses se ha vinculado a Umar Kremlev con Donald Trump y su primogénito, considerando que la AIBA es la única vía de contacto que habría podido existir entre el oligarca ruso y el entorno presidencial.
El 22 de enero del 2025, dos días después de la toma de mando de Trump, Kremlev firmó una carta dirigida el gobernante de EE.UU. expresándole sus “más sinceras felicitaciones por la investidura” y su deseo de colaborar con él para llevar eventos de la AIBA al gigante norteamericano.

El empresario declaró específicamente que su entidad “creía firmemente” en que los Juegos Olímpicos del 2028 que se realizarán en Los Ángeles debían garantizar “premios importantes” para todas las disciplinas. Esto ha sido visto por ciertos sectores como un intento del ruso por ganarse el favor del mandatario estadounidense con la promesa de grandes inversiones, recurso que suele ser del agrado de Trump al momento de negociar la organización de eventos.
“Este acontecimiento trascendental (la toma de mando) marca no solo un nuevo capítulo en su distinguida trayectoria política, sino también un momento crucial para Estados Unidos y la comunidad internacional”, señalaba la misiva.
La Casa Blanca respondió a las consultas de The New York Times sobre el tema afirmando que el presidente “no tiene idea ni nunca ha oído hablar” de Umar Kremlev. Por su parte, el entorno de Donald Trump Jr. comentó al mismo medio que el primogénito del presidente y el empresario ruso habían hecho buenas migas gracias a sus intereses compartidos por el boxeo y la caza.
Esta información fue correspondida por el área de prensa del ruso, que mencionó a ProPublica que Trump Jr. y el dirigente deportivo “se conocieron hace algunos años y tienen una relación amical”. Los voceros del oligarca insistieron en que Kremlev nunca ha tratado “asuntos políticos” con el primogénito del mandatario estadounidense o sus allegados.
Por su parte, Eric Trump declaró al mismo medio a través de un portavoz que “no tenía la menor idea” sobre quién era Kremlev.
Más allá de los descargos, diversos analistas estadounidenses y extranjeros han coincidido en que el financiamiento de la boda de Trump Jr. no solo supone un problema ético y de transparencia, sino que podría tener implicancias sobre la inteligencia y seguridad del Estado.

El primogénito del presidente es un filtro por el que pasan diversos cuadros políticos y candidaturas congresales dentro del Partido Republicano, al punto de que se le atribuye haber sido quien terminó de convencer a su padre de apostar por JD Vance como compañero de fórmula en las últimas elecciones. Se considera que la marginación progresiva del ala tradicional republicana tuvo mucho que ver con el rol censor de Donald Trump hijo.
Adicionalmente, se le atribuye al mayor de los hermanos Trump ser el brazo derecho del presidente a la hora de tratar con posibles aliados económicos para la candidatura republicana y ejercer un rol mediador relevante con la base electoral de dicho partido.
La cercanía de Umar Kremlev con el Kremlin y sus actuales vínculos con el hijo mayor del mandatario estadounidense son vistos como una vía por la que la cúpula gubernamental rusa podría ejercer influencia directa sobre Washington, alarma que se ve incrementa por el papel cada vez más pesado que tiene Trump Jr. en el mapa político de la potencia norteamericana.
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