Por Roger Zuzunaga Ruiz

El USS Abraham Lincoln, un emblema del poder militar de Estados Unidos, soporta un despliegue excepcionalmente prolongado que lo está llevando al límite. Problemas de suministros, agua y mantenimiento, largas jornadas de trabajo, la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a casa y crecientes preocupaciones por la salud mental de algunos marineros han elevado la presión sobre los 5.000 militares y tripulantes a bordo. El portaaviones acumula ya más de 250 días desplegado, en una de las misiones más largas de una nave de ese tipo.

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