Andrew Jackson, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, como perpetradores o como víctimas, han protagonizado algunas de las campañas electorales más sucias. (Wikimedia / AP)
Andrew Jackson, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, como perpetradores o como víctimas, han protagonizado algunas de las campañas electorales más sucias. (Wikimedia / AP)
Redacción EC

Durante el fin de semana apareció en redes sociales un video elaborado por seguidores de en el que un grupo de personas que simulan ser soldados fusilan a varios actores que llevan caretas con la imagen de diferentes expresidentes de la República. El material audiovisual tenía como fin promover la candidatura de Humala para los comicios legislativos del 2020, la cual fue finalmente impedida por el Jurado Nacional Electoral debido a que viene cumpliendo una pena privativa de la libertad.

La estrategia usada por los seguidores de Antauro ha sido ampliamente criticada por incitar a la violencia. Sin embargo, si echamos un ligero vistazo a las campañas electorales en diferentes países veremos que esta cuestionable estrategia ha sido ampliamente usada desde hace casi 200 años.

Remontémonos a 1828. Elecciones presidenciales en . Por el lado demócrata se presenta la fórmula compuesta entre Andrew Jackson y John C. Calhoun. En la tienda republicana, John Quincy Adams intenta la reelección presidencial con Richard Rush como compañero de fórmula.

Estos comicios, en los que los candidatos aún no eran elegidos en las convenciones nacionales sino en estatales, marcaron un cambio de era en la historia política estadounidense por diferentes razones. Una de las más lamentables fue la bochornosa estrategia de embarrar al rival o 'mudslinging', en su traducción al inglés.

Ya sea a través de sus partidarios o diarios que estaban a favor de un lado o del otro, los señalamientos entre Jackson y Adams predominaron durante los 14 meses de campaña electoral. Entre los más graves figuran las acusaciones de comerciante de esclavos, apostados y asesino de peleas callejeras hacia Jackson; seguidas de señalamientos de que Adams mantuvo relaciones premaritales con su esposa o apodarlo "El Proxeneta", asegurando que ofrecía jóvenes mujeres al zar Alejandro I cuando trabajaba como embajador en Rusia.

No podemos olvidar, tampoco, las escandalosa publicación que se realizó en un diario pro-Adams, en la que se calificaba a la madre de Jackson como “una prostituta corriente, ¡traída a este país por los soldados británicos! Que luego se casó con UN MULATO, con el que tuvo varios hijos, de los cuales el general ¡¡¡JACKSON ES EL PRIMERO!!!” (sic).

Publicación de un diario pro-Adams que ataca a la madre de Jackson, calificándola de "prostituta" y escandalizado porque "se casó con un mulato".
Publicación de un diario pro-Adams que ataca a la madre de Jackson, calificándola de "prostituta" y escandalizado porque "se casó con un mulato".

A lo largo de los años la estrategia se mantuvo en la política estadounidense, pasando de una plataforma a otra: primero la radio, luego la televisión y finalmente el Internet. En el 2002 se intentó frenar los ataques personales mediante la iniciativa "Apoye su anuncio" (Stand By Your Ad, en inglés), en el que el candidato al que apoyaba el anuncio debía expresar de alguna forma al final del mismo que aprobaba su contenido.

Sin embargo, después de ello se han visto casos como los que protagonizaron el demócrata Tim Kaine y el republicano Jerry Kilgore durante las elecciones para gobernador de Virginia en el 2005. El 11 de octubre de ese año la campaña de Kilgore lanzó un anuncio titulado "Stanley" en el que Stanley Rosenbluth contaba cómo Kaine había defendido durante sus años como abogado a Mark Sheppard, asesino de su hijo Richard.

El anuncio, que atacaba a la posición de Kaine en contra de la pena de muerte, pasó a ser conocido como "The Hitler ad" debido a que Rosenbluth continúa su narración asegurando que el candidato demócrata "dijo que Adolf Hitler no calificaría para la pena de muerte".

Al final de la publicidad, se oye la voz de Jerry Kilgore anunciando que aprueba el mensaje. Sin embargo, la información que brindaban era totalmente errada y se basaba en una entrevista que brindó Kaine a un periódico y en la que aseguraba que personajes como Hitler, Stalin o Idi Amin "merecerían la pena de muerte" por su "atroces" actos, pero "Dios da la vida y Dios debería quitarla".

Sobra mencionar los innumerables ataques que se lanzaron Donald Trump y Hillary Clinton durante la campaña electoral estadounidense del 2016, así que le dejamos este corto video resumen.

Pero Estados Unidos o el Perú no son los únicos países que registran este tipo de casos. En las elecciones generales celebradas en Nueva Zelanda en 1975, el Partido Nacional lanzó la polémica publicidad de los “Cosacos bailarines”, en el que criticaba el sistema de jubilación que impulsaba el Partido Laborista y aseguraba que los podría llevar a convertirse en un estado comunista similar a la Unión Soviética.

Sin embargo, la caricatura realizada en parte por la famosa productora estadounidense Hanna-Barbera, ignoró que los cosacos eran opositores tradicionales de los bolcheviques. Además, los laboristas denunciaron que la publicidad omitía diferentes aspectos importantes. Pese a todo ello, el candidato del Partido Nacional, Robert Muldoon, obtuvo una aplastante victoria en los comicios.

En 1993, la campaña por las elecciones federales de Canadá fueron escenario de un vergonzoso ataque de parte del Partido Conservador Progresista contra el líder del Partido Liberal, Jean Chrétien, y la deformidad facial del político. En total, cuatro videos completaron la serie de anuncios en contra de Chrétien, quien sufría de parálisis de Bell, un trastorno nervioso que afecta a los músculos faciales.

Antes de ser electo para la presidencia de México en el 2018, Andrés Manuel López Obrador perdió en los comicios del 2006 y del 2012. En los primeros tuvo al frente a Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN) y una feroz campaña en la que el tema central era que AMLO representaba “un peligro para México”.

Según el diario mexicano El Universal, Antonio Solá fue el especialista en comunicación política encargado de preparar los mensajes contra AMLO. Estos consistían en comparar palabras de López Obrador con la del expresidente venezolano Hugo Chávez o criticar los resultados de la gestión “del candidato populista” como Jefe de Gobierno del Distrito Federal.