Manifestantes en contra de las restricciones dictadas por el gobierno para frenar al coronavirus, en Alemania. EFE
Manifestantes en contra de las restricciones dictadas por el gobierno para frenar al coronavirus, en Alemania. EFE
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La extrema derecha optó el sábado por dejar en suspenso sus divisiones y esperar antes de elegir a sus candidatos para las elecciones de septiembre, al tiempo que fustigó la “locura” de las restricciones sanitarias por el covid-19.

La entrada espectacular de diputados en 2017 en el Bundestag que convirtieron a Alternativa para Alemania (AfD) en la primera fuerza de oposición a Angela Merkel parece ahora muy lejana.

El partido de extrema derecha, atraviesa una grave crisis de identidad y de liderazgo que amenazaba con emerger a la luz pública este fin de semana en Dresde (Sajonia), feudo del movimiento islamófobo Pegida y, más recientemente, de la oposición a las restricciones contra el covid-19.

Pero la dirección del partido y sus oponentes del ala radical, cercana a los neonazis, optaron por enterrar el hacha de guerra temporalmente.

- “Orgías de prohibiciones” -

Las mociones que pedían la elección de líderes este fin de semana para las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre, que marcarán el fin de la era Merkel, han sido retiradas, como quería el líder del partido impugnado, Jörg Meuthen.

Sin embargo se esperan pocas sorpresas. Tino Chrupalla, un exartesano de 45 años convertido en diputado de Sajonia y copresidente del partido, tiene la llave para representar en el futuro binomio al ala más dura del partido en el parlamento.

El otro extremo podría estar representado por Joana Cotar, diputada de 48 años en Hesse (oeste), que pasó por el partido democristiano de Merkel.

Ambos deberían suceder a Alexander Gauland, de 80 años, y a Alice Weidel, sospechosa de financiación ilegal y que confirmó el sábado que no era candidata a tener responsabilidades.

Asimismo, fue rechazada una moción de un grupo de 600 delegados para destituir a Meuthen, calificado de no apto para “afrontar el reto de su cargo”.

El fin de semana podría votarse otra moción para limitar a dos el número de mandatos de los dirigentes, lo que provocaría la salida de Meuthen a finales de año.

Esta reunión del partido está oficialmente dedicada a la presentación del programa electoral, más o menos idéntico al de 2017.

Las líneas son las mismas, desde la salida del euro hasta el restablecimiento de un servicio militar obligatorio, pasando por una inmigración reducida a la acogida de “cristianos perseguidos y agricultores blancos de Sudáfrica” o un acercamiento a Rusia.

Pero es sobre todo al terreno de la salud donde los dirigentes de la AfD dirigieron sus críticas.

El partido, que intenta aprovechar el movimiento antimascarillas, especialmente activo en Alemania, quiere acabar con “estas orgías de prohibiciones, estos encarcelamientos, esta locura de encerrar”, dijo Meuthen.

En vísperas del probable endurecimiento de las restricciones que promueven Angela Merkel y los estados federados, el lema de la AfD, desvelado el sábado, es “Alemania. Pero normal”, es decir, liberada de normas anticovid.

- Focos de infección -

El AfD no ha logrado sin embargo hacerse oír desde el principio de la pandemia aprovechando el cansancio de la población tras más de un año de restricciones.

Todavía peor, sus antiguos bastiones de la RDA se convirtieron en los principales focos de infección del país a finales de 2020.

El partido lleva meses estancado en las encuestas en torno al 10% de las intenciones de voto, frente al 12,6% de hace cuatro años.

Aunque su posición se ha reforzado en los estados de la antigua RDA, el partido está perdiendo claramente influencia en el oeste.

El partido sigue amenazado por la vigilancia policial oficial, que lo acusa de haber contribuido al resurgimiento de los atentados de extrema derecha en Alemania.

La AfD se ha “radicalizado enormemente” en los últimos años, lo que “ha dividido al partido en dos”, dice a la AFP el politólogo especialista en extrema derecha Hajo Funke (Universidad Libre de Berlín).

“Actualmente no se le considera como un partido con el que se pueda formar una coalición”, dice Funke, para quien la AfD está “aislada” y ha perdido brillo tras los atentados xenófobos y antisemitas perpetrados desde 2019 y una pandemia durante la que ha propuesto “idas y venidas caóticas”.

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