La anexión de Crimea a Rusia pone en duda el desarme nuclear
La anexión de Crimea a Rusia pone en duda el desarme nuclear

En un mundo en el que una  se muestra impredecible, en el que no se sabe hacia dónde va el programa atómico iraní, en el que se teme que grupos extremistas puedan obtener y utilizar material radiactivo, ¿cómo puede impactar la anexión de Crimea por parte de Rusia, que al hacerlo incumplió un acuerdo de desarme nuclear con Ucrania?

En 1994, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido firmaron con Ucrania el Memorándum de Budapest, por el que las tres potencias se comprometieron a respetar la integridad territorial ucraniana, en el marco de su incorporación al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

A cambio de las garantías de esas potencias, Ucrania se deshizo de las más de 1.800 armas nucleares estratégicas (como las utilizadas en Hiroshima y Nagasaki) y unas 2.500 tácticas (diseñadas para el campo de batalla y que aún no se han puesto en acción en un conflicto real) que le habían quedado tras la desintegración de la Unión Soviética.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo que la credibilidad de las promesas hechas a Ucrania se habían visto debilitadas por la anexión de Crimea.

"COMETIMOS UN GRAN ERROR"

Llevando el argumento un paso más allá, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, dijo que desalentaba a los países que consideraban deshacerse de sus armas nucleares y que es "sobre todo un incentivo para que los otros países se digan a sí mismos: 'debemos adquirir armas nucleares para proteger nuestro territorio'".

En ese sentido, el parlamentario ucraniano Pavlo Rizanenko le dijo al diario estadounidense USA Today que "ahora hay un fuerte sentimiento en Ucrania de que cometimos un gran error" en 1994.

Rizanenko fue uno de varios actores internacionales que llegaron a esa misma conclusión.

"Ese tipo de afirmaciones son imprecisas y pueden tener consecuencias no deseadas", consideró Patricia Lewis, directora de investigación en seguridad internacional de Chatham House, en un intercambio vía correo electrónico con BBC Mundo.

Coincide con ella Rebecca Johnson, directora ejecutiva del Acronym Institute, institución dedicada a la promoción del desarme nuclear.

"Si nos interesa reducir el peligro nuclear, apoyar al TNP, entonces no se puede empezar a decir que sería mejor (para Ucrania) no haberse sumado a ese acuerdo", le dijo a BBC Mundo.

Aún más, Lewis advirtió que afirmaciones de ese tipo pueden "envalentonar a los generales en Pyongyang y a los sectores de línea dura de Irán".

MISILES NORCOREANOS

Este es precisamente un contexto en el que la mayor parte de los gobiernos del mundo querrán evitar dar un mensaje equívoco a Corea del Norte.

El miércoles pasado, el país realizó el primer lanzamiento de prueba desde 2009 de dos misiles balísticos Nodong, de mediano alcance (unos 1.000 km).

Recientemente, el país también realizó tres pruebas nucleares, la última en febrero de 2013 y hay indicios de que está desarrollando un misil capaz de alcanzar partes de EE.UU., aunque no se cree que cuente con la capacidad de miniaturizar un arma nuclear como para lanzarla con un misil como el Nodong.

No obstante, este fin de semana Pyongyang advirtió que está preparando un "nuevo tipo" de pruebas nucleares, que algunos sospechan podría salvar ese impedimento.

Las negociaciones internacionales respecto al programa nuclear y de armamento norcoreano no han mostrado gran progreso.

LA CARTA IRANÍ

Pero las que sí están avanzando -al menos hasta ahora- son las conversaciones con Irán.

Teherán tiene abiertas dos vías de .

Por un lado, con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de Naciones Unidas, que intenta confirmar, mediante el envío de inspectores, que el programa es exclusivamente para fines pacíficos.

Y por otro, con seis naciones (EE.UU., Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) con las que acordó en noviembre de 2013 reducir sus actividades de enriquecimiento de uranio.

De acuerdo con Bethany Bell, corresponsal de la BBC en Viena, donde tiene su sede la OIEA, el canal de diálogo y cooperación con el organismo de la ONU sigue avanzando "sin problemas particulares" y no se ha visto afectado por lo ocurrido en Crimea.

Y en la última ronda de conversaciones con el grupo de los seis, que concluyó hace poco más de una semana, relató Bell, "funcionarios de EE.UU. dijeron que no se encontraron con ningún problema y que Rusia seguía adelante" en el trabajo conjunto, a pesar de las tensiones entre Kiev y Moscú.

Así lo confirmó dijo Michael Mann, funcionario a cargo de las negociaciones por parte de la Unión Europea. "No he visto efectos negativos", dijo.

Sin embargo, en este contexto de inestabilidad, Bell advirtió que "potencialmente podría haber problemas con Rusia".

El enviado de Moscú al último encuentro con el grupo de los seis Sergei Ryabkov dijo, de acuerdo con la agencia rusa Interfax: "Si nos obligan, tomaremos represalias aquí también".

Según Ryabkov, entonces, Rusia está dispuesta a utilizar las conversaciones con Irán como una carta en el juego de presiones con Occidente; aunque no aclaró cómo.

REDUCCIÓN DE RIESGO

Apenas concluida esa última ronda de negociaciones con Teherán, el lunes y martes pasados 53 naciones se reunieron en La Haya, Holanda, en la tercera Cumbre sobre Seguridad Nuclear.

De ellos, 35 países, entre los que se cuentan EE.UU., Reino Unido y Japón, acordaron convertir en leyes nacionales una serie de lineamientos internacionales que buscan evitar el acceso a material nuclear por parte de extremistas.

Más aún, Japón acordó entregar cientos de kilos de plutonio y uranio altamente enriquecido (suficiente como para fabricar 50 armas nucleares) para que sea eliminado en EE.UU.

El gesto puede tener un efecto favorable en una región no exenta de potenciales conflictos.

Cuando inicialmente Japón había mostrado cierta resistencia a deshacerse del plutonio y el uranio, China no ocultó su preocupación.

En meses recientes, se habían incrementado las tensiones por la disputa que mantienen ambos países por los territorios del mar del Sur de China.

La inquietud China tenía asidero, ya que algunos expertos creen que Japón cuenta con la tecnología para fabricar un arma nuclear en el plazo de un año, en caso de que su gobierno decida abandonar la política de oposición a este tipo de armamento que mantiene desde hace años.

No obstante, China no se sumó a la iniciativa firmada en La Haya. Tampoco lo hicieron India, Pakistán y Rusia. Más aún, el presidente Vladimir Putin no asistió a la cumbre y decidió enviar al canciller, , en su lugar.

El problema para las iniciativas vinculadas con la promoción del desarme nuclear, dice Rebecca Johnson, del Acronym Institute, es que esas armas "tienen una cualidad de amuleto vudú para nuestros funcionarios, por lo que terminan enviando un mensaje de que todos deberían tener armas nucleares".

MALVINAS/ FALKLANDS Y KUWAIT

Pero tenerlas no es necesariamente una garantía contra ataques o intervenciones extranjeros, de acuerdo con Patricia Lewis, de Chatham House.

Lewis no cree que la historia de la anexión de Crimea por parte de Rusia hubiera sido muy distinta si todavía tuviera en sus manos armamento nuclear.

Y puso el ejemplo de otros conflictos de los últimos 35 años en los que una de las partes, sin capacidad nuclear, "evaluó que era improbable que escalara hacia el uso de armas nucleares", aún cuando del otro lado hubiera una potencia atómica.

Lewis mencionó, entre otros, el caso de la invasión de Argentina a las islas Malvinas/Falklands en 1982, donde Reino Unido no apeló a su arsenal nuclear y, más recientemente, el ataque de Irak a Kuwait en 1991, que provocó la intervención de EE.UU., pero no el uso de armas nucleares por parte de la principal potencia mundial.

Y cree que "si Ucrania hubiera conservado las armas nucleares soviéticas (...) hay pocas dudas de que Rusia habría evaluado que Ucrania no sería tan tonta como utilizarlas o incluso amenazar con utilizarlas".

"Rusia posee un arsenal suficiente como para destruir Ucrania". Y agregó: "Ucrania lo sabe".

Para Rebecca Johnson el argumento contra las armas nucleares puede llevarse aún más allá de esta suerte de paradójica ineficacia estratégica.

"Si uno tiene en cuenta las consecuencias humanitarias de las armas nucleares, puede ver que no son herramientas razonables para la defensa y seguridad", dijo.

"ESCALOFRÍOS"

Patricia Lewis considera, en cualquier caso, que el hecho de que Rusia haya incumplido el acuerdo firmado en Budapest en 1994 sí puede representar un problema en el encuentro sobre del TNP que tendrá lugar entre abril y mayo próximos en Nueva York como preparación para la revisión del tratado que tendrá lugar en 2015.

"Especialmente respecto a la cuestión de la garantía de seguridad y las iniciativas sobre proliferación", dijo.

"El accionar ruso dará escalofríos a los más de 180 estados no nucleares y -agregó- llevará a que se pierda la confianza en las garantías de seguridad" como las que estaban planteadas en el Memorándum de Budapest.

Ban Ki-moon instó a que la anexión de Crimea por parte de Rusia no "sirva como excusa para promover las armas nucleares, algo que incrementaría la inseguridad y el aislamiento" en todo el mundo.