Resham Khan sufrió quemaduras en el rostro, brazos, piernas y hombro por un ataque con ácido. (Foto: Resham Khan)
Resham Khan sufrió quemaduras en el rostro, brazos, piernas y hombro por un ataque con ácido. (Foto: Resham Khan)

Jon Moody miraba la televisión en su casa cuando escuchó unos gritos que venían de la calle. Pensó que eran unos muchachos jugando fútbol, pero al persistir los alaridos decidió correr a la ventana a ver qué pasaba.


"Pude ver a un hombre angustiado que gritaba de dolor. Había dos policías junto a él. Ellos tomaron dos grandes botes de agua y se la echaron en el rostro", contó Moody a la BBC.

El hombre al que asistían los funcionarios acababa de ser víctima de un ataque con ácido.

No era el único caso. En un lapso de apenas 90 minutos, un total de cinco personas sufrieron este tipo de agresión en tres barrios distintos de Londres este jueves.

No parece tratarse de incidentes aislados.

El mes pasado, Resham Khan y Jameel Muhktar sufrieron daños severos después de que les lanzaron un líquido corrosivo a través de la ventana de un auto; mientras que en abril, 20 personas resultaron heridas -dos de ellas quedaron ciegas- por un ataque con ácido en una discoteca en el este de la capital británica.

Los ataques utilizando sustancias corrosivas se han duplicado en Inglaterra desde el 2012, según cifras de la Policía. La mayoría de ellos han ocurrido en Londres.

La jefa para ataques con sustancias corrosivas del Consejo Nacional de Jefes de Policía, Rachel Kearton, dijo a la BBC que este tipo de agresión había experimentado un aumento significativo en términos porcentuales, pero que, en comparación con los delitos cometidos con cuchillos, el número de incidentes es "diminuto".

El dolor "se apoderó de todo"

Imran Khan es propietario de un restaurante de comida. El pasado noviembre fue atacado cuando estaba llevando una entrega en Barking, en el este de Londres.

Imran Khan sufrió heridas en su rostro al ser atacado cuando fue a realizar una entrega de comida en el este de Londres. (Foto: Imran Khan)
Imran Khan sufrió heridas en su rostro al ser atacado cuando fue a realizar una entrega de comida en el este de Londres. (Foto: Imran Khan)

Fue abordado por un grupo de jóvenes que le exigían dinero y comida mientras le propinaban insultos racistas. Cuando él regresaba a su auto, le lanzaron un líquido corrosivo en el rostro.

Entonces, Khan recuerda que el dolor "se apoderó de todo" y que temió quedar completamente ciego.

Se salvó de un daño mayor por la rápida reacción de un comerciante del lugar que lavó su cara con agua limpia.

Khan afirma que lo ocurrido le afectó profundamente y que le dejó con una sensación de inseguridad cuando está en lugares públicos, especialmente después del anochecer.

Cifras de la Policía Metropolitana obtenidas por la BBC indican que los hombres tienen el doble de probabilidades que las mujeres de ser víctimas de ataques con ácido, desde que esa agresión comenzó a vincularse con acciones de bandas criminales.

La gran mayoría de los casos nunca llegan a juicio.

Arma de primera elección

Simon Harding, un criminólogo y experto en bandas de la Universidad de Middlesex, asegura que el ácido se está convirtiendo en un "arma de primera elección".

"Lanzar ácido es una forma de demostrar dominio, poder y control, creando un enorme temor entre los miembros de las bandas rivales", afirma.

Las pandillas conocen las ventajas de usar ácido para atacar a alguien en lugar de un cuchillo: los cargos son más graves si te atrapan con un cuchillo y las condenas a prisión son mayores.

Harding añade que el ácido es probable que genere una acusación de daños corporales intencionales, mientras que el uso de un cuchillo es muy probable que derive en una acusación por intento de homicidio.

"No hay un delito específico por lanzar ácido. Es un crimen más difícil de probar porque raramente hay evidencia de ADN y es mucho más fácil deshacerse de una botella plástica que de un cuchillo", indicó.

El experto considera que el gobierno necesita atacar el problema en tres frentes.

Apunta que es demasiado fácil acceder al ácido, que las condenas deben equipararse a las de los delitos cometidos con cuchillos y que se necesita un programa de educación.

"Los miembros de las pandillas reaccionan cuando se dan cuenta de que la víctima de un ataque con ácido quizá no pueda volver a trabajar jamás y puede necesitar 15 o 20 cirugías plásticas", afirmó.

Daño emocional y físico

"Es un delito horroroso, mutila y desfigura", explicó Rachel vKearton.

Isobella Fraser fue una de las víctimas del ataque con ácido ocurrido en una discoteca de Londres en abril y tuvo que recibir tratamiento por heridas en su espalda y en sus brazos. (Foto: Isobella Fraser)
Isobella Fraser fue una de las víctimas del ataque con ácido ocurrido en una discoteca de Londres en abril y tuvo que recibir tratamiento por heridas en su espalda y en sus brazos. (Foto: Isobella Fraser)

"Lo que me molesta particularmente es que se trata de un delito premeditado. Nadie va cargando ácido por las calles por ninguna razón distinta a usarlo. La intención es dejar a alguien viviendo con esto por el resto de su vida. Causa un daño físico y emocional duradero. Por eso es por lo que en ocasiones algunos eligen realizar este tipo de ataque", agregó.

Consultada acerca de lo que puede hacerse para detener estas agresiones, propone penalizar el transporte de ácido en una botella distinta a la que tenía al ser vendido, regular las cantidades que se venden y la edad requerida para su compra.

Jaf Shah, de la ONG Acid Survivors Trust International, aseguró que no se trata de un fenómeno nuevo, pues data de la era victoriana, pero que las cifras actuales espantan.

"El aumento reciente de ataques convierte al Reino Unido en el lugar con el mayor número de ataques con ácido reportados per cápita del mundo", lamenta.

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