Redacción EC

rindió este miércoles un emotivo homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas del 22 de marzo de 2016, decidida a "atreverse con la ternura" a la tristeza, el mismo día en que el terror golpeaba de nuevo en Londres.

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"Hace un año conocí el horror en este mismo lugar (...) Deseo a cada uno de nosotros todo el coraje necesario para afrontar esta fecha simbólica, toda la fuerza para continuar este combate", dijo Christelle en la estación de Maalbeek, donde morirían hace un año 16 personas. Ella resultó herida.

A las 09H11 de ese fatídico día, Khalid El Bakraoui activó sus explosivos en el metro bruselense, poco después que su hermano Ibrahim y Najim Laachraoui hicieran lo mismo en el aeropuerto de Bruselas, matando a otras 16 personas.

En ese mismo momento, pero 365 días después, los pasajeros del transporte público irrumpían en aplausos acompañados por la alarma del cierre de puertas de los vagones para recordar a las víctimas con un minuto de ruido, como constató la AFP en la estación de Pétillon.

El doble atentado reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) dejó 32 muertos, cientos de víctimas, pero también decenas de familias rotas, como la de Kristin Verellen, cuya pareja Johan, de 58 años, no corrió la misma suerte que Christelle y murió en Maalbeek.

"El 22 de marzo es también mi aniversario. En principio, no hay nada que celebrar, pero el amor triunfa", confesó esta mujer, a quien el amor la ayudó a levantarse "con más fuerzas" que tiene su cuerpo.

Ambas pronunciaron estas palabras en uno de los actos oficiales previstos en presencia de unas autoridades belgas de riguroso luto, entre ellas el rey, Felipe, quien pidió a sus ciudadanos a "atreverse con el cariño".

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